viernes, 11 de septiembre de 2009

Capítulo XIX: "Siete días en el Amazonas..." (Belem-Manaos)

Volvimos queridos amigos!!!! Sanos y salvos y con la tristeza de haber dejado ya atrás ese maravilloso mundo que habita en el río Amazonas...
La última vez que nos encontramos por estos lados, la historia había quedado estancada en las intrigas "detectivescas" de nuestras posiblidades de trasladar a la "Clandes" de alguna forma de Belém a Manaos. La desesperación no sabe de tiempos y en se largo periplo olvidamos contarles algo de nuestra estadía Belém:

1. "El infierno está encantador..."

Deborando kilómetos durante 3 días seguidos, transitando las rutas más devastadas de todo el Brasil, durmiendo en puestos de gasolina, atestados de mosquitos y sin una gota de viento, ya acostumbrados a dormir en redes extendidas, sobre un cielo protector, la ciudad de Belém parecía no querer dejarse abordar. "La puerta del Amazonas", como le dicen, era esta vez para nosotros casi una ciudad simbólica: comenzar a transitar el fin de Brasil, país que ya nos estaba sumando unos 10 000 km de recorrido y que parece no terminar nunca, por un lado; y por el otro, ahí estaba eso que tantas veces habíamos soñado: el río Amazonas.




Casi como un "cross a la mandíbula", llegamos a la ciudad un mediodía de domingo con una visión desoladora de la caótica Belem, con un sol incendiario, que no permitía a la personas dejarse ver por las calles. Entre tanta desolación, se impuso el ya clásico "¿y ahora donde dormimos?" de "Amérika en kombi", preocupación que en las grandes ciudades se acentúa.
Dejando de lado esa preocupación terrenal nos entregamos al vagabundear azaroso por las calles y el puerto, con la tranquilidad de "no saber de horarios y ninguna mañana rara". La ausencia de coches y colectivos, después descubriríamos eso, nos permitía ahogarnos en pensamientos lejanos, dominados por un manto de silencio y calma relativa a nuestro alrededor. Ahí estaba frente a nosotros, la Bahía de Guajará, junto al río homónimo que nos abrigaría por muchos días.
Es inevitable que muchas veces no miremos hacia atrás, para pensar en todo lo transitado: un domingo como este, hace 5 meses atrás, un domingo cualquiera: fútbol, asado, familia, amigos... Hoy estábamos ante la puerta de uno de esos lugares que de pequeño se escurrían por nuestra imaginación... La vida, ese magnífico misterio, una vez más nos sorprendía; y sin darnos cuentas, nos iba transformando cada vez más...
Después de horas de ensoñaciones, lo terrenal volvió hacia nosotros y con urgencia comenzamos antes que caiga la noche, las averiguaciones pertinentes: como de costumbre nuestro segundo hogar: Bombeiros...




Nuestros queridos bomberitos nos dejaron estacionar la kombi debajo de un tinglado donde supuestamente, era el lugar más fresco: después de toda la rutina de preguntas y respuestas a cada uno que se acercaba, nos entragabamos al sueño divino y abrasador de nuestra querida casa...
Despertados por gritos de formaciones y banderas izadas, recordabamos como en una pesadilla, la formación militar de esta solidaria institución...
Presentaciones van, presentaciones vienen, Capitan, segundo Capitán, Cabo y demás nos retuvo toda la mañana. Decididos a disfrutar, nos tomamos el lunes para conocer lo más posible que el calor nos permitiese.
El mercado "Ver o Peso" es uno de esos lugares mágicos donde uno encuentra desde una fruta exótica, medicinas naturales del amazonas, pócimas secretas, animales, pescados de los más variados. Uno puede pasar todo un día vagando por esos rincones. Luego sabríamos que dicho lugar nos tendría presente todas las mañanas para desayunar: jugos naturales y vitaminas deliciosas. Almuerzos bien baratos, con muchos pescados. El mercado fue construído y traído por los ingleses en el SXVIII. Su arquitectura barroca acompaña las figuras de gran parte del barrio antiguo, destacandose también el Teatro de la Paz.




Los días comenzaban muy temprano y con mucho calor. De ahí a todos los puertos y muelles para conseguir esa balsa tan deseada. Todos los días volvíamos a Bomberos con una nueva desilusión. El tema es simple: hay una gran negocio montado en base al Amazonas y las únicas formas de acceso son por vía fluvial o aérea. En nuestro caso, teníamos a una compañera que mucho no nos dejaba optar. Con nuestra carpeta de "Amerika en kombi" bajo el brazo (notas publicadas, página web, presentación del proyecto) recorrimos y hablamos una y mil veces con: directores de empresas navieras, políticos, gerentes, periodistas y demás. NADA. Solo un descuento de unos 100 reales. Los días pasaban y nuestra desilusión crecía. El calor nos aplastaba, la monotía nos ganaba y no encontrabamos una salida. Si pr lo menos hubiese una ruta opcional hacia allí iríamos. NADA.

2. Una de polizontes.

Como quien dice que el destino está escrito, en uno de esos días donde todo es bajón, el camino nos cruzó con un encargado de una transportadora de containers que verdaderamente nos escuchó y se decidió a ayudarnos. Si la kombi viajaba en container, nosotros no podíamos ir con ella, cosa por lo cual debíamos pensar en el costo de nuestros pasajes, así que ante estas opciones, nos ofreció un contacto para "colar" la kombi en un camión que transportaba coches 0km y arreglar un precio con el camionero y de yapa meternos de polizontes al barco dentro de la kombi... Parecía un riesgo, pero la aventura y los bolsillos flacos nos llamaban...




La última visión que tuvimos de Belem fue esta. Atardecer en una dársena. La "Clandestina" cargada. Los "vagabundos de la kombi" expectantes para abordarla. Y esperar hasta la madrugada cuando partiría la balsa. Postal escenario post-nuclear. Polvo. Sol Rojo. Camiones. El río, manso. Nosotros. Silencio. Encierro. Voces. OSCURIDAD.







LUZ: "Bienvenidos al Amazonas" aclara un camionero, gordo, en cuero, todo sudado, con una sonrisa increíble y una carcajada de niño...
La movida dio resultado, e incrédulos eramos expectantes de que el hecho acontecido ya era vox populi en toda la balsa y en la tripulación del barco... Esta sería nuestra casa durante muchos días y las presentaciones no se hacían esperar... La muchachada ayudó y bajamos a la gorda del camión para tener más espacio y estar más cómodos.
Así viajamos-: FIRTS CLASS, qué se pensaban? Si hay miseria que no se note?




3. El inmensurable Amazonas...




Transitar el río Amazonas desde Belem hacia Manaos demora mucho más tiempo que si fuese en sentido contrario. La corriente va en contra y eso merma la velocidad de cualquier barco, sin embargo, la noción del tiempo, parece no existir por estos lados. "El Amazonas se respira"- dice un tripulante. "El Amazonas se disfruta", dice otro. "El Amazonas te transforma", sella el capitán.


Días sin tiempo, con el placer de la contemplación. Solo la rutina diaria de almorzar a las 10 de la mañana y cenar a las 5 de la tarde. Despúes todo fluye, como esa gran masa de agua que nos permite flotar, debajo nuestro. El Amazonas se muestra como un gran laberinto: Río Guajará, Bahía de Marajó, Río Pará, Río o Estreito, luego Amazonas, después Río Negro, el encuentro de las aguas, Río Solimoes...







Días de hamacas extendidas debajo de camiones al resguardo del sol. El espectáculo está en las márgenes y allí, dentro, en esa gran selva, está la verdadera vida. Niños en pequeñas canoas se acercan al barco para vender sus frutos o pescados. Otros esperan que tripulantes tiren bolsan de supermercado al agua con utensillos de primera necesidad. Acá no se muere de hambre, más también la natualeza puede presentarse de manera peligrosa. El hombre del Amazonas es sabio, lo sabe, y es por eso que su comunión con el entorno es tan intima.









La puesta del sol es única. Tal vez digamos muchas veces esto en nuestro largo recoorido, pero el sonido y la quietud del entorno, junto al movimiento del río, transforma el momento crepuscular. Los pensamientos afloran, es imposible escaparle a ellos. A uno lo invaden muchas sensaciones. La felicidad pura de estar viviendo momentos únicos, reveladores. Nuevamente, ese misterio, la vida. Todo esto acontece a una velocidad enorme y muchas veces cuando miramos hacia atrás nos parece estar atrapados en un film... Los dos, solos, en una kombi vieja, sumando km y km para llegar a aprehender ESO. Tal vez, pensamos ahora, eso que buscamos este en el viaje mismo y eso que soñamos va presentándose ante nosotros día a día.






Los días no son esclavos y ante tanto tiempo, los "argentinos" nos vamos haciendo unos más de la tripulación... Sí, señores, quien aquí les escribe tuvo el placer de comandar durante una hora, tres balsas de una longitud de dos cuadras por el mismísimo amazonas.





No sólo eso, sino que también nos vamos interiorizando con el mundo marítimo y portuario... Quien sabe no, tal vez algún día necesitemos trabajar por estos lados....

Imágenes:

- Una anciana metida een el agua hasta las rodillas ladando ropa
- Niños desnudos jugando en un muelle a lo lejos y tirándose agua
- El viento dibujado formas en el río.
- "Como en un cuento de Fontanarrosa": Luna llena, iluminando el río. Recostados en hamacas. La brisa suave en los rostros y un ténue hilo de voz que sale de una radio portátil. Radio Colonia. Amazonas. El himno argentino que se escucha como si explotase el estadio. Argentina - Brasil. El superclásico del mundo. Luego, tristeza. (próximamente en el libro "Cuentos de Amérika en kombi")
- Delfines rosados saltando en las olitas que deja el barco.
- Pájaros diminutos de un color blanco y turquesa que nos despiertan con su canto.


4. Apuntes filosóficos de un camionero o sobre la relatividad del tiempo...

Perdidos en un laberinto de camiones, carretas y containers, la pareja aventurera jugaba a Teseo y Ariadna, en el gran laberinto del Minotauro y como si el mito clásico se hiciese presente, había días en los cuales no se encontraban. Cada uno por su lado, adivinaándose a cada paso y temiendo la presencia animal, se encargaban de armar un dispositivo mediante el cual el ovillo de lana roja los comunicase...








No sólo de comtemplar vive el hombre, y es por eso que la hermandad nómade de los caminos se imponía. Los camioneros: si se lo piensa ellos también son viajeros, esclavos del tiempo y de la carretera sus destinos son inamovibles, más también el transitar de tantos caminos los lleva a una sencillez y profundidad del pensamiento absorventes.







"Todos tenemos algo de soñador dentro nuestro"- deslizó "Bandido", camionero gaúcho, "Quien deja de soñar, está muerto" contestó otro. Las escenas se repetían, el entorno ayudaba. Noches de luna llena y cielos inmensos, desbordados de estrellas. La rutina cotidiana establecía la reunión de toda la banda en la proa de la primera balsa al caer el atardecer, para dejarse deslizar por historias de camiones, de rutas, de amores perdidos y de sueños anelados.




Atraídos por nuestro presente, eramos sus invitados de lujo. Acostumbrados al universo camionero, no podían desaprovechar tal situación. Festejaban nuestras anécdotas y nos contemplabam pensativos ante la decisión de dejarlo todo para largarse al camino. "Coragem" resoplaban constantemente.
"El tiempo se nos escurre entre los dedos, cuando creemos que lo tenemos atrapado en la mano..."




Los atardeceres y las mañanas eran nuestros momentos preferidos. Luego de todo un día de lectura, escritura, contemplación, nos entregabamos a las charlas y al aprendizaje de otras experiencias de vida, llenas de palos, de vueltas atrás, de volver a empezar.
Los días en el barco se iban terminando y sentíamos que algo se estaba acabando. "Todo lo bueno termina rápido", contestaba el amigo camionero. Interiormente estabamos tristes y emocionados por un lado, pero también ansiosos por llegar a otra ciudad satélite Manaos.



Nuestro último atardecer en el Amazonas....


Nuestro amanecer en Manaos....
5. Manaos o una de Herzog...


Anclados en frente a la ciudad toda la madrugada por razones de marea baja, la ciudad se hacía desear. Coqueteaba con sus figuras y sus luces ante nuestra imposibilidad de abordarla. Esa noche observándola, ahí, cerca, enfrente, sufrimos un poco escuchando otra derrota más del equipo de Dios... A esta altura me imagino que la mayoría se habrá convertido en ateo, sin embargo en nuestro profundo dolor seguimos siendo creyentes....



Si el calor de Belém era un infierno, Manaos es un volcán a punto de estallar... No llueve hace 30 días y en la periferia todos los días hay incendios. El calor es mortal. La ciudad, anigua capital del caucho, en cada rincón muestra su pasado y presente glorioso, en su arquitectura, en su economía, en su ritmo cotidiano, donde todo está sujeto al movimiento marítimo... La influencia inglesa se percibe bastante en el casco histórico de la ciudad.




LLegados a la ciudad conseguimos un hostel después de dormir casi un mes en la kombi para reponer fuerzas y encarar el último tramo rumbo a Venezuela, que el dueño nos ofreció ante un simbólico precio. Deambulamos por la ciudad todo el día conociedo el mercado, el Teatro Amazonas, la ciudad Antigua e intentando conseguir alguna forma de poder ir a alguna comunidad indígena. Lamentablemente todo esta armado para el turismo y si no se paga, se verá por fotos, amigo, como nos contestó una persona...







Nos vamos despidiendo ya, debemos partir, la "Clandestina " está ansiosa por retomar la "ruta de los sacrificios"después de un descanso marítimo largo. Pasaremos por la reserva indígena Waimirí Atroarí y veremos si dejan entrar, luego vendrá la ciudad de Boa Vista y por último Santa Helena, ya en la República Bolivariana de Venezuela

PD. Les dejamos una legenda que un amigo camionero nos dejó para nosotros en su camión y de yapa un texto cortito de Cortázar que nos acercó más a ESO....


Instrucciones para dar cuerda al reloj
Allá al fondo está la muerte, pero no tenga miedo. Sujete el reloj con una mano, tome con dos dedos la llave de la cuerda, remóntela suavemente. Ahora se abre otro plazo, los árboles despliegan sus hojas, las barcas corren regatas, el tiempo como un abanico se va llenando de sí mismo y de él brotan el aire, las brisas de la tierra, la sombra de una mujer, el perfume del pan.
¿Qué más quiere, qué más quiere? Átelo pronto a su muñeca, déjelo latir en libertad, imítelo anhelante. El miedo herrumbra las áncoras, cada cosa que pudo alcanzarse y fue olvidada va corroyendo las venas del reloj, gangrenando la fría sangre de sus rubíes. Y allá en el fondo está la muerte si no corremos y llegamos antes y comprendemos que ya no importa.

Abrazos y besos viajeros, muito quentes...desde Manaos, corazón del mítico Amazonas...
Próxima estación ESPERANZA
Para ver las fotos, cickeá aca:

jueves, 3 de septiembre de 2009

"La Conjura de los Necios..."(partiendo desde Belem)

"Las pócimas mágicas del Amazonas..."



Como el diario de ayer ya es viejo y debido, también, a la cataratas de mails recibidos por nuestra reciente "prueba de vida" después de tanto tiempo de silencio "estampa", queremos contarles que si bien los "mass medias" (TV local y diario local) no nos ayudaron en nada (la fama es efímera) respecto al barquito tan ansiado por nosotros y nuestra inquebrantable "Clandestina", cansados de tanta espera, al mejor estilo Ignatius, "los vagamundos de la kombi", como ya nos han apodado nuestros queridos bomberitos amigos, comenzamos a investigar por los muelles, dársenas y puertos más malandras de Belem y como en un cuento de detectives, conseguimos un contacto "secreto" que nos ofreció cargar la kombi en un camión "segoia" (en nuestra jerga, mosquito) a una balsa junto a otros coches que se dirigen a Manaos por menos de la mitad del precio conseguido.
Así que mañana partiremos hacia el encuentro, en una "misteriosa" estación de servicio en el km 13 para cargar la kombi y si todo sale bien, nos meteremos de polizontes en el barco para viajar dentro de la "clandes" durante una semana, ya que no es permitido por las empresas navieras viajar con el coche y menos , si hay una mujer...
Así que esperamos que en una semana tengan novedades nuestras desde la capital del Amazonas, y también si Dios Armando nos lo permite, una gran VICTORIA...

Pd. Tal vez el conjuro "Abre Caminos" comprado en el mercado de Belem nos dé resultados y nos ayude a seguir camino...

Bye bye...

miércoles, 2 de septiembre de 2009

Capítulo VIII : LOST... (previously on...)

No, amigos y seguidores, no se ilusionen... No encontrarán en esta entrada anticipos de la última temporada de LOST, ni avances...
El caso es así, parece ser que los dos aventureros que aquí les escriben entre tantas cosas cumplieron 10 000 km desde que partieron de su tan lejana Buenos Aires y más; entre pueblos inhóspitos y carreteras desoladas, mas llegadas a parques nacionales en medio de dunas solo preparadas para 4x4, mas roturas de portabiblioteca, viviendo en casa de bugueiros, perdidos en el gran Maranha...



Entre tanto tiempo transcurrido hemos sufrido y experimentado miles de peripecias... Sabemos que últimamente la comunicación no es fluida, mas si ustedes supieran en las condiciones que nos movemos entenderían...
Pasando en limpio: les debemos dos capítulos que ya anticipamos; Capítulo VII segunda parte y Capítulo VII "La vuelta al día en ochenta mundos " que prometemos narrar en no menos de 1 semana... (jajaja si el gran Amazonas nos lo permite...)

Nuestro presente nos encuentra hace casi una semana en la infernal ciudad de Belem con sus casi 50 grados al sol. El tema es que entre tanta euforia olvidamos traer plata... y el barquito que nos deberá depositar en la ciudad de Manaos sólo nos cuesta el pequeño número de 600 dólares... sí, sí escucharon bien... vieron que no todo es joda en el mundo de los viajeros...
Así que sobrepuestos al cachetazo capitalista pasamos este tiempo intentando construir una balsa de madera, al mejor estilo Moris y el gran Nebbia... el problema es que siempre hay que "conseguir mucha madera..." y eso por estos lados no es que escasea, sino que también es muy cara... Además los pescadores lugarenhos se empeñan en convencernos que la misma se irá a pique... Ahora, ¿Cómo detener a dos soñadores...?



Así que decididos a no darnos por vencidos, compramos varios conjuros del Amazonas en el mercado de "Ver o Peso" para destrabar este maleficio capitalista y recibir una ayuda de nuestros hermanos brasileros...
Ahhh, nos olvidabamos entre todo esto le copamos el cuartel de Bomberos a los susodichos que ya nos miran con cara de "cuando se van estos argentinos...." y encima el clima no ayuda con las blasfemias del Dios pelusa ante la inminente contienda del clásico del fútbol mundial...
Manhana (disculpen, el teclado es portugués y nosotros nos aggiornamos) jugamos nuestra gran carta gran, salimos en el diario en una nota bien dando lástima para convencer algún corazón empresario y si los "mass media" se apiadan también será de la partida la TV local...
Quien dice si no tienen noticias hasta una semana es que realmente nos embarcamos y nuestro suenho sigue ... en balsa... (Tanguito not dead)....



Abrazos y besos viajeros, muito quentes...desde Belém, puerta del mítico Amazonas...
Próxima estación ESPERANZA...