miércoles 21 de octubre de 2009

¡Feliz Cumple Viajero!


¡Felices 32 octubres compañero del alma!
Por muchos sueños mas...
Te amo


¡FELIZ CUMPLE MAR!

(regalo de Katy...)

martes 6 de octubre de 2009

Capítulo X: "Tristeza nao tem fim... Aló Venezuela...


¿Dónde nos quedamos?, es lo primero que me viene a la mente- Esa carretera la conozco, pienso. Por las noches los sueños de pueblos remotos, rutas transitadas e imaginadas, personas que existen en nuestros recuerdos y otras por conocer, calles y casas coloridas, aromas de mercados populares, son recurrentes. Lo transitado deja cicatrices, de esas que se exhiben con orgullo, tumberas, de haberla gozado, de estar ahi en el precipicio, siempre al borde a punto de caer, pero simpre con la obsesión de "cuántos días tiene una hora".
El tiempo esta vez nos devoró, y entre todo eso, los dos, y nuestra inseparable kombi, abstraídos retomamos el hilo de esta "crónica", de estos capítulos, que ya es vida, elección... y que se aventura entre el relato y la realidad a unos 3000 km de distancia o más y varias semanas de diferencia... El "peligro" de vivir sin horarios esclavos... Dicen que "hay caballos que mueren potro, sin galopar..." pero este no es el caso:


1- El llamado de la selva...


Ruta Manaos- Boa Vista (Brasil) El sol arrebata la kombi, el asfalto quema y el viento, brisa, ni se percibe por las ventanillas de nuestra leal compañera. Debemos darnos prisa ya que hasta las 18 hs. la ruta es transitable, luego por las noches se cierra el paso a cualquier vehículo. Este camino cruza uno de los más grandes territorios del Amazonas habitados por comunidades originarias. Lamentablemente "el hombre blanco" no respeta a ellas y esto se traduce en incontables accidentes que se llevaron las vidas de estas poblaciones que nada tiene que ver con esa "civilización" que atropella con sus avances...



La intención de estos viajeros es tomar contacto con la comunidad Atroari. Los letreros indican "no parar", "no tomar fotografías", "número de teléfono S.O.S", etc. El contacto es imposible. los buracos, cráteres, de la ruta hacen que nuestro paso sea lento y cauteloso. La noche nos atrapa y comienza a llover. Estamos dentro del espacio "Terra Indígena" y no podemos parar, peor aún: el limpiaparabrisas no funciona. Sacando la cabeza por la ventanilla, intentamos seguir adelante, entre truenos y relámpagos. El agua nos empapa y mas que pensando "estamos vivo, que linda la naturaleza, que experiencia...", puteamos una y mil veces al unísono... "La puta madre que los parió..." (Bien argento)
Tal vez una vez más el relato aquí se presente como inverosímil o "ficcional", pero el viaje y nuestros dioses nos vuelven a sorprender con su gratitud: una casa indígena al costado de la ruta se vislumbra y una familia sorprendida nos saluda. Frenamos y muy amablemete les explicamos y les contamos, pidiendo disculpas, de nuestros inconvenientes. Resultado: somos invitados a su casa para descansar y salir temprano a la mañana. Estamos allí, en el corazón del Amazonas y una vez más todo nos sorprende, nos dejamos llevar por los acontecimientos y las cosas suceden para bien. Dormimos en hamacas bajo un techo sobrecogedor que deja escuchar el sonido de las gotas retumbando en el cuarto. Los relámpagos iluminan el ambiente. Debajo, en el piso de tierra, un gallo se pasea y a lo lejos se escucha un llanto de un niño... y el llamado de la selva...



Despertamos con las primeras luces y el cacareo estridente de nuestro compañero de cuarto. Nos ofrecen un autentico desayuno indígena. Luego de despedidas y abrazos sinceros, sin una lengua en común, somos bendecidos por esta familia que nos agradece (creemos entender) por compartir su casa... La ruta prosigue entre pozos, y el paso es lento pero bello, animales que se cruzan, sonido de pájaros exóticos y monos que juegan en los árboles. Los pensamientos vuelan más rápido que la kombi (sí ya sabemos que eso no es tan dificil...) 100 km y ahí está esa línea imaginaria que tanto estudiabamos de chico en la escuela...

2- "¿En la mitad del mundo...?, preguntó Mafalda...."

Quien dijo que las líneas son imaginarias... Ahí estamos y junto a ella nuestra querida e intrépida "Clandestina", que sin ella no seríamos nada. El norte se nos empieza a venir encima. Estamos en la línea del Ecuador, el paralelo cero. Aquí comienza el otro hemisferio. Comenzamos a dejar nuestro sur, pero siempre pensando en él. Nuestros compañeros de viaje se salen de la vaina para colarse en el retrato con futuro de postal. Ya sabemos de egos y de estrellatos, tal es así que nuestra vieja vw les impide a Bob Esponja, El Gato con botas y Perico, participar de la instantánea...



El futuro es incierto y el pasado perenne. La certeza de dejar nuestro segundo hogar se hace cada vez más real ante los km que avanzan. La geografía comienza a mutar dejando atrás Boa Vista, ciudad de "garimpeiros", antiguamente, afiebrados por el oro. La selva cambia por montañas y el calor comienza a disminuir.


3- "Tristeza nao tem fim..."

Ahí cerquita del otro lado, susurra ella... líneas, fronteras, aduanas, todo comienza a ser tan nuestro... La kombi, fiel a su nombre, intenta, colarse... naturaleza clandestina, le dicen... sin papeles no hay seguro, comenta el otro... a un pasito Venezuela nuestro 4to. país y nuevamente miramos hacia atrás y un poco de tristeza nos invade...



Brasil: nada más y nada menos que 12 000 km recorridos, 4 meses en sus tierras, 18 estados visitados, infinidad de diversidades culturales, un idioma más aprendido, muchos amigos, un mapa casi tan grande como nuestra altura...


Brasil... pronto, muy pronto nos volveremos a ver... 2014 seguro...!!! Vá, si las eliminatorias no son fatales...

4- "Aló Venezuela..."


"Bienvenidos a Venezuela", nos dice una señorita sonriendo. Así da gusto cruzar fronteras, pensamos para nosotros. El trámite se demora ya que es obligatorio sacar un seguro de responsabilidad civil para la kombi. Después de averiguaciones y demás, nos sugieren que vayamos hasta Santa Elena del Uairén para contratar uno. Los agentes aduaneros, ya toman confianza y comienzan las cargadas por el presente futbolístico de la celeste y blanca... antes las preguntas de rigor: "¿Qué coño hacen acá? ¿Manejando "esto" vienen desde Argentina?" A esta altura ya nos turnamos para contar el cuentito... Tal es su emoción que olvidan revisar la kombi...



Nos dejan entrar al territorio Bolivariano. Las imágenes comienzan a sucederse: coches americanos antiguos, bien grandes, propaganda revolucionaria, mucho despliegue militar, colectivos muy coloridos y destartalados... Mucha música en el ambiente y un paisaje bien distinto al brasilero. Todo es nuevo y los ojos lo quieren capturar todo. Nada se pierde. Las primeras impresiones son las que quedan latentes. Perdurarán en el tiempo.
Santa Elena es una ciudad pueblo fronteriza, de esas que viven del intercambio y del comercio rápido. No da para quedarse mucho. Conseguimos un seguro (bastante caro) y desandamos los 30 km hacia la aduana. Papeleo y burocracia, palo y a la bolsa y a andar por Venezuela...



El atardecer estaba próximo. Nuevo país y, acostumbrados a Brasil a dormir en playas, qué hacer ahora... Compramos comida para cocinar y cargamos gasolina y aquí nuestra primera emoción. Tanque lleno, ni siquiera 1 dólar... los saltos de alegría sorprendieron al empleado que junto a otros no paraban de reírse... "Por fin- rugía la clandestina-, ya no más andar con la rayita en reserva!!!" Esto sí que es un país socialista...
Tomamos la carretera sin saber adónde ir, sin mapas aún, sólo guiados por el impulso y por el placer de transitar un nuevo territorio. El camino bordeado por montañas y ríos nos devolvía una imagen de campiña. A lo lejos nubes presagiaban una inminete tormenta, sin embargo la puesta de sol se coló por nuestras pupilas entre praderas verdes y el sonido de Radio Nacional de Venezuela (AM) pasando Manu Chao y solidarizandose con el pueblo de Honduras... Increíble.
Cayendo la noche encontramos un acceso a un campamento de guardaparques perteneciente a Jaspe. Paramos la kombi en el estacionamiento y ahí dormimos. En nuestra primera noche en Venezuela el cielo estrellado se nos cayó encima...

"Mañanas campestres": despertados por un sol abrasador nos dirigimos a la Quebrada de Jaspe. Una caída de agua, formada bajo un fondo de Jaspe, piedra muy valiosa, que antiguamente era extraída, cuando aún la presencia de los guardaparques era inexistente. Luego de varios días disfrutamos de un baño natural, con jabón ecológico cedido por, a esa altura, nuestra amiga guardaparques. Luego llegaron los turistas y la kombi se llevó todo el estrellato...




La Gran Sabana:
Montados en las serpientes de asfalto y dominados por grandes extensiones de cerros y ríos, recorrimos la Gran Sabana, disfrutando del paisaje. "Estamos en Venezuela", pensamos intimamente. No es poca cosa.




El Parque Nacional Canaima es una de las extensiones más grandes del país formadas por saltos, tepuys y grandes ríos. Es una de las zonas más turísticas de la República Bolivariana. No paramos de cruzarnos con coches que en sus parabrisas traseros inscriben leyendas del tipo "De Maturín pa´ la Sabana..." "De luna de miel, recién estrenada..." Todos se acercan a preguntar y el trato es muy caluroso. Entre tantas cosas recibimos invitaciones a lugares para un futuro.


Nos deslizamos por gran parte del parque nacional durante todo el día. Su extensión es casi de 200 km y esta ocupada en su mayoría por distintas comunidades indígenas que mantienen la vida natural y la cultura de sus ancestros. La reserva Yuruani, con su tepuy, salto Kauchik, salto Kama, Salto Karuay. Intentamos averiguar para ir al salto mas alto del mundo, el Salto del Angel, pero nos fue imposible. Sólo se accede en avioneta y los costos son elevadísimos para los bolsillos flacos de los tripulantes de "Amérika en Kombi".



Nuestro interés más grande era llevar la biblioteca infantil andante a las comunidades indígenas. Dirigiéndonos hasta el último campamento, Akopan, encontramos las oficinas de Imparques. Nuestra intención era pasar la noche y acampar cerca del río. Prender un fuego. y contemplar las estrellas, mientras una carne se asara... para hacer contacto a la mañana con las comunidades. No fue posible la petición, pero una de cal, una de arena, conocimos a Fernando, un jefe, maestro comunal de una de las tantas comunidades indígenas, que trabajaba junto a su esposa en una escuelita muy retirada a unos 60 km de distancia de la carretera principal asfaltada, troncal 10 (como aqui las llaman). "Ustedes serán bienvenidos en nuestra comunidad, nos encantaría q nos visite su biblioteca... pero el camino está muy malo, sólo entran rústicos..." Nos miramos, miramos a la kombi, y como si nos estuviese haciendo un guiño respondidos emocionados "Vamos..." la aventura nos llamaba una vez más... y quien te quita lo bailao...

5- Cerca de la realidad...

La noche se cerró y los 60 km se convirtieron en más de 2 hs. de manejo. La "clandestina" ladeaba los pozos y quebradas y, encima, unos lejanos relámpagos amenazaban nuestro presente. Piedras y más piedras y caminos quebrados por el paso de algún río. Nuevamente el destino tenía más sorpresas para entregarnos. La luz alta dejó de funcionar y unas pequeñas gotas comenzaban a caer. "De nuevo a mojar mi larga cabellera..." pensaba para mis adentros. Cabeza afuera y galopando el terreno, Fernando nos daba ánimo desde atrás y nos indicaba el "mejor" camino... "Falta poco" , nos decía... A esta altura cualquier cosa nos conformaba.




Dicen que existe el premio a la constancia y perseverancia... Cruzamos ríos, elevamos plegarias, nos devoraron los insectos, rompimos nuevamente el portaequipaje y demás, pero habíamos llegado. La reserva está ubicada a unos 30 minutos del gran Salto del Aponwao, cuyo río homónimo, rodea a la comunidad y sirve de sustento para pescar, lavar ropa y bañarse.



La comunidad está formada por 25 casas de familias que se nuclean de forma rectangular, dejando libre el espacio del medio para sus festividades y para que los niños tengan su lugar para jugar. Los días transcurrieron y justo coincidió nuestra visita con la inaguración del ciclo lectivo 2009-2010. Ayudamos a limpiar y ordenar la escuelita, que había sido construida con recursos genuinos de la comunidad, cansados de esperar favores gubernamentales. La mayoría de los nativos de la comunidad trabaja directa o indirectamente del turismo, ya sea como guías o vendiendo sus artesanías.



Los días los alternábamos con paseos y caminatas a cerros, ríos y saltos y por las tardes nos dedicábamos a jugar y leer con todos los niños de la comunidad. Las caras de felicidad y la atención con la cual se metían en cada texto nos hacía volver a creer en la "palabra", a creer en la ilusión de un niño al viajar en su imaginación con un cuento. Textos de la literatura universal que parecían, suponían, un conocimiento eran, para ellos, una novedad...




Convivimos durante una semana con sus nativos. Comprendiendo su historia, su cultura, su realidad, nos acercábamos, también, más nosotros. Contemplar una tormenta, bañarse desnudos en un río sin ningún tabú ante otras personas, comer alimentos aprovechados de la naturaleza nos transformaba día a día. La hospitalidad de cada familia y de los niños hacía mella en nuestros sentimientos y nos dificultaba la partida. La simpleza en su forma de vida nos gustaba cada vez más. ¿Cerca de la realidad?, pensábamos...



En ese pequeño, pero intenso tiempo aprendimos algunas palabras, de su dialecto, Arekuna, conociendo más a fondo el pasado de esta gran extensión de territorio dominada antiguamente por tres etnias muy unidas: Kamaracoto, Taurepan y Arekuna. Las diferencias ante el avance de la "civilización" representaron para ellas un gran quiebre y una discusión hasta la actualidad sobre la posición tomada ante la preservación de ciertos valores culturales... En la escuela, a los niños se les enseña, aún, en su dialecto pero también, en español.



Gracias a Fernando y a su familia, pudimos ser parte aunque sea por un tiempo de la comunidad Liwo-Riwo (nombre de un indígena nativo). Lamentablemente la ida se hizo realidad y aprovechando un día de sol que secara los caminos, la truope se lanzó a viajar nuevamente. El movimiento es nuestro leid motiv. Con la luz del día, no podíamos creer el camino que habíamos hecho. Nuevamente, las cosas suceden por algo y tal vez si no hubiese sido de noche no nos hubieramos animado a seguir... pero eso ya es historia vieja, queridos amigos y fanáticos lectores...
Devueltos a la velocidad de las cosas manejamos mucho y dormimos en un pueblito de mineros llamado "El dorado", muy famoso, el y otros por su peligrosidad. Por suerte conseguimos un camping a orillas de un río, cuyo dueño era un suizo que nos permitio acampar a cambio de que le narráramos nuestras peripecias... "Con mucho gusto señor, de eso vivimos..."



Luego vendría "El Callao" y el primer seguidor por internet de "Amerika en kombi": Leonardo, "el morocho", Fernandez. Un amigo que sin conocernos nos brindó un almuerzo junto a su familia y nos compró unas remeras (franelas en Venezuela) que nos permitió seguir para adelante... Gracias Totales...

6- "Apocalipsis Now total..."


Andando mucho y sin darnos cuenta dejamos atrás el famoso Rio Orinoco. Devoramos km con el ansía de llegar al mar Caribe. Las carreteras hacían de nuestro paso, una tortuga. Pendientes, curvas, contracurvas, precipicios, todo rodeado de montañas y pequeños pueblitos con puestos de control policial y militar... pasando ciudades grandes de Largo, Upata, Ciudad Guyana, San Felix, Maturín, se nos hizo de noche entre montañas y rutas peligrosas... Buscando donde acampar con la kombi, todo el mundo nos aconsejaba que era una zona muy peligrosa. Emulando al gran Roberto Gomez Bolaño, nos preguntábamos "¿y ahora quién podrá ayudarnos...?"... Como siempre, vestido de rojo y , en este caso, de blanco, apareció los BOMBEROS !!! Segundo hogar de todos los vagamundos... Algún día tendremos que escribir una guía en homenajes a ellos, entre todos, al mejor estilo "Lonley Planet" entre todos los viajeros de Amérika...



Esa noche entre arepas convidadas y una refrescante ducha, el jefe de bomberos nos contó el porqué de tanto militar: zona utilizada por los carteles de droga para moverla de un lado al otro y lanzarla desde avionetas. Esa noche el ruido de un helicóptero retumbando en nuestra habitación de la kombi, me hizo soñar con el Coronel Kurtz y la canción de The Doors, "The end"...

Parque Nacional Mochima:

Y el mar llegó. El Caribe, esa palabra que simbolizaba en nosotros mares transparentes, turquezas, arena impalpable, calores fuertes y palmeras de ensueño... estaba ahí.



Recorrimos la península de Paria e hicimos noche en un parque recreativo vacacional, aprovechando el domingo para vender algunas artesanías. El Parque Nacional Mochima es un parque que básicamente está comprendido por el mar caribe y por distintas playas e islitas con lugares exclusivos. Sus aguas transparentes obligan a uno a olvidarse de todo y a disfrutar. Acampando por esas zonas llegamos a Playa Colorada, donde conocimos a una pareja que nos brindaría en un futuro, hospedaje en la gran ciudad de Caracas.




Pasando de largo Puerto La Cruz, con sus urbanizaciones cerradas de chalets elegantes con canales de agua para los yates y sus tremendos embotellamientos de horas pico (cola, lo llaman en Venezuela) intentamos llegar a Isla Margarita: resultado imposible. El ferry para cruzar la kombi era bastante caro y encima no había pasajes hasta 3 días ya que se estaba celebrando la Convención de presidentes de America del Sur y de Africa... Lástima era una buena oportunidad para trabajar y de paso disfrutar...
Esa noche volvimos a nuestras viejas costumbres: dormimos al costado de un puesto de un peaje. Los camiones aterciopelaron nuestro sueño...sshhhhh shhhhhhhh

7- "Tras el sueño Bolivariano..."


¿Qué hace que en un derrotero se crucen personas que de otra forma no se podrían conocer cuando 5 minutos antes uno estaba sin saber donde ir, ni que hacer? Eso es el viaje mismo y así nos sucede a menudo, crean o no, manejando por la ruta a unos 200 km de Caracas, decidimos parar despues de días de arroz y fideos ante un letrero que nos prometía y aseguraba tener las mejores "cachapas" de Venezuela... Tanto nos habían hablado y nuestros estómagos pedían a gritos un impasse que decidimos tentar suerte y rebajar nuestros bolsillos con un almuerzo típico de ruta...


"Perdón, ¿ustedes vienen desde Argentina manejando?...." Nos miramos y sin reaccionar éramos invitados a comer junto a Karina y Rafael. Fueron las mejores cachapas de Venezuela seguro... Entre charla y charla, Rafa tenía una posada frente al mar que todavía estaba construyendo. A disfrutar se ha dicho... Boca de Uchire: de un lado el mar y del otro la laguna de Uchire rodeada de grandes montañas, donde cada año emigran aves de las mas exóticas para aparearse... Gracias a ellos vivimos dos días de lujo, siendo los primeros "turistas" en inaugurar la posada...




La historia de Rafael también valía la pena: estudiante de diseño que un día aburrido ante el televisor escuchaba en una de sus tantas incursiones a Chavez, se le ocurrio, porqué no, hacer unas "comiquitas" (como se llama en Venezuela a las historietas) explicando la Constitución Nacional: resultado: gran éxito, hoy se da en las escuelas y se distribuye gratis en varios lugares estatales y además es record guiness... El sueño no termina ahí: rafael necesita sentirse útil, colaborar con la formación de su pueblo...Escribe y crea una "comiquita"acerca de la vida de Simón Bolivar. Exito y consecuente acercamiento al cénit bolivariano...
Pienso en su historia y creo que también es la historia de un SUEÑO... Una vez mas la vida o el destino tiene esas vueltas...



8- "Rafa, el pescador..."


Parque Nacional Laguna de Tacarigua: dando vueltas por el mar, buscando la laguna, llegamos hasta un pueblito totalmente enfiestado: es la fiesta de Nuestra Señora de las Mercedes, patrona del pueblo. Todo el mundo bebe, baila y se divierte. Grupos musicales locales y de música mexicana alegran la plaza. Unos ancianos tomados de los brazos, danzan como si fuesen aquellos años de juventud. Nos adaptamos a los lugares, estirpe camaleónica, se dice. Meta pechito miguel y a rumbear... Conocemos a Rafa, el pescador, que nos invita a beber con su familia toda la noche. Nos invitan a su casa y dormimos en la kombi, junto a un río que desemboca en el mar.
A la mañana nos damos cuenta que estamos rodeados de yacarés, ya que Rafa tiene una distribuidora de pescados y desecha los podridos al río del Parque Nacional. Rafa ríe de nuestras caras... Cocodrilo que duerme, termina en cartera, dicen...



Gente y amigos, nos vamos acercando al final y con ello nos vamos acercando a Caracas, la gran urbe, cuna de la revolución chavista... Para la próxima intentaremos ponernos al día, entre la realidad y el relato: nos queda Caracas, Maracay, Maracaibo y la peninsula de Paraguana...


Les dejamos unos de los tantos murales que nos vamos encontrando y que con sus contradicciones nos va guiando hacia el deseo bolivariano de " una nación culta, es una nación libre..."

Abrazos y Besos Viajeros, muy chéveres...
desde la República Bolivariana de Venezuela...
Próxima Estacion, ESPERANZA....


PD. Como siempre queridos amigos y seguidores, les dejamos de "yapa" una pequeña obra maestra del gran poeta, juglar, cantautor, vagabundo de los mares Miguel Abuelo... un soñador... alegra y llena nuestras mañanas en la ruta:


Buen día, día. Día, buen día.
Buen día, perro, mujer buen día.
Arbol buen día, señor buen día.
Buen día, hijo, hermano buen día.
Buen día, dia. día, buen día.
Soy todos tus olvidos
y de todos tus olvidos
aparece mi alimento.

Aqui tu libertad,
aqui tu intención
apelmazada de ser pájaro.
Aqui la piedra de tu risa.
Aqui... mi boca arriba y gritando
Buen día, a todo lo que pasa.
Yo soy el que da rota de tu paso olvidado.
Aquel que te camina,
descalzo entre tus pasos.
Nada sé, no. Nada sé...

Buen día, día. día, buen día.
Buen día, sol, soles buen día.
Tontos buen día, señora buen día.
Buen día, aire, luna buen día.
Aqui tu libertad,
aqui tu intención apelmazada de ser pájaro.
Aqui la piedra de tu risa,
aqui mi boca arriba gritando: Buen día,
a todo lo que pasa.

Juntos cavaremos hasta la superficie de mi tierra.
Tu dolor es amor transformándose en mundo
y una caja es mi cuerpo donde el dolor no cesa.
Adentro mío;
Escarba hoy en tu mano tratando de
ubicarte en la cima.
Embelesate ahora que estas vivo.
Este mundo era ya una loqueria.
Vamos...adelante.
Llevaras todo junto,
llanura y vegetal entrelazado.
Agua sobre fuego y fuego bajo tierra.
Sé bien que tus coros se pondrán
contentos.

Vamos...adelante.
Que suba lo que crece.
Lo que se fue se vaya.
Aqui voy yo.
El que río y río
bajo y sobre las vertientes.
Aqui voy yo,
el que tentó al amigo.
Oíd, oíd, que hermoso ría que suena en tí
llamando, humano, humano, humano...

El pensamiento corre,
el cuerpo baila.
Los ojos iluminan.
La voz llega y escapa.
Por que trastocar la lozanía
que hay en tu alma?
Ah! La estridente coraza.
Oh! La enfrascadora jornada.
Brindo contigo, Holderlin.
Por lo gratis, al bendición etérea.
Y oíganse las manos serviciales.
La tares del amor,
creativo y fraternal.

Buen día, remanso, tempestad buen día.
Buen día, ruta, muerte buen día.
Buen día, día.
Ey! Y si hubieras contraido
compromiso con la muerte?
Y si hubieras muerto acaso?
Peleando o creyendo.
O intentando escaleras para atrapar las
espaldas del cielo?
Hubieras llevado gloria hacia allá
(hacia desde donde ya no se vuelve)
Pero también, hubieras dejado fábula,
utopía y polvo
entre mis cofrades mortales.

Pobre eres si no llevas repletas las arcas
de tu corazón.
Idiota perdido aquel que no se reconozca en un
odio insensato.
Que imbécil no verá su pasión mas
desjuiciada.
Y que clase de rico será
quien no lleve todo junto y en un solo puño
la psiquis y el latido de su pueblo.

Buen día, dia. día buen día.
Buen día estrella, humildes buen día.
Buen día cerca, lejos buen día.
Buen día, buenos locos buen día.
Buen día, mañana. Traición buen día.
Del ultimo sueño vengo,
del ultimo sueño soñado.
Han caído cortezas de mí.
Imperios han venido y desaparecido.
He comido el pan de la locura.
He sido cuerpos de otros cuerpos
y me he despertado en fiestas y caídas.

He sido celoso como mi ángel guardián
y paciente como las arañas.
Tanto he dormido en el azul barro del
invierno como he vuelto desde la blanca luz
de los ciegos del mundo desierto
entre cactus, reptiles y minerales.
Buen día, dia. día, buen día.
Mi joven realidad ya no se busca
en los reflejos de un espejo astillado.
No quiero ser un barco anclado
sobre un río tormentoso.

¡He venido a mover y darle
marcha a la fanfarria!
me fecunda la música que tonifica
el cura.
Los poetas me acusan de deber ser
valiente.
Las artes para siempre,
las musas sin cadenas.
Huelo, como vino, juego.
Me recuesto cara al cielo.
y mi reposo goza en la paz de cada origen.

Buen día, dia.
Adiós barcos anclados sobre torrentosas aguas.
Adiós espejos astillados.
No nosotros, regocijo del rocío
sobre narices esplendidas.
No, no, no,
no nosotros
elásticos elebradores de deseos.
Buen día, dia.
Buen día, futuro venturoso.

viernes 11 de septiembre de 2009

Capítulo XIX: "Siete días en el Amazonas..." (Belem-Manaos)

Volvimos queridos amigos!!!! Sanos y salvos y con la tristeza de haber dejado ya atrás ese maravilloso mundo que habita en el río Amazonas...
La última vez que nos encontramos por estos lados, la historia había quedado estancada en las intrigas "detectivescas" de nuestras posiblidades de trasladar a la "Clandes" de alguna forma de Belém a Manaos. La desesperación no sabe de tiempos y en se largo periplo olvidamos contarles algo de nuestra estadía Belém:

1. "El infierno está encantador..."

Deborando kilómetos durante 3 días seguidos, transitando las rutas más devastadas de todo el Brasil, durmiendo en puestos de gasolina, atestados de mosquitos y sin una gota de viento, ya acostumbrados a dormir en redes extendidas, sobre un cielo protector, la ciudad de Belém parecía no querer dejarse abordar. "La puerta del Amazonas", como le dicen, era esta vez para nosotros casi una ciudad simbólica: comenzar a transitar el fin de Brasil, país que ya nos estaba sumando unos 10 000 km de recorrido y que parece no terminar nunca, por un lado; y por el otro, ahí estaba eso que tantas veces habíamos soñado: el río Amazonas.




Casi como un "cross a la mandíbula", llegamos a la ciudad un mediodía de domingo con una visión desoladora de la caótica Belem, con un sol incendiario, que no permitía a la personas dejarse ver por las calles. Entre tanta desolación, se impuso el ya clásico "¿y ahora donde dormimos?" de "Amérika en kombi", preocupación que en las grandes ciudades se acentúa.
Dejando de lado esa preocupación terrenal nos entregamos al vagabundear azaroso por las calles y el puerto, con la tranquilidad de "no saber de horarios y ninguna mañana rara". La ausencia de coches y colectivos, después descubriríamos eso, nos permitía ahogarnos en pensamientos lejanos, dominados por un manto de silencio y calma relativa a nuestro alrededor. Ahí estaba frente a nosotros, la Bahía de Guajará, junto al río homónimo que nos abrigaría por muchos días.
Es inevitable que muchas veces no miremos hacia atrás, para pensar en todo lo transitado: un domingo como este, hace 5 meses atrás, un domingo cualquiera: fútbol, asado, familia, amigos... Hoy estábamos ante la puerta de uno de esos lugares que de pequeño se escurrían por nuestra imaginación... La vida, ese magnífico misterio, una vez más nos sorprendía; y sin darnos cuentas, nos iba transformando cada vez más...
Después de horas de ensoñaciones, lo terrenal volvió hacia nosotros y con urgencia comenzamos antes que caiga la noche, las averiguaciones pertinentes: como de costumbre nuestro segundo hogar: Bombeiros...




Nuestros queridos bomberitos nos dejaron estacionar la kombi debajo de un tinglado donde supuestamente, era el lugar más fresco: después de toda la rutina de preguntas y respuestas a cada uno que se acercaba, nos entragabamos al sueño divino y abrasador de nuestra querida casa...
Despertados por gritos de formaciones y banderas izadas, recordabamos como en una pesadilla, la formación militar de esta solidaria institución...
Presentaciones van, presentaciones vienen, Capitan, segundo Capitán, Cabo y demás nos retuvo toda la mañana. Decididos a disfrutar, nos tomamos el lunes para conocer lo más posible que el calor nos permitiese.
El mercado "Ver o Peso" es uno de esos lugares mágicos donde uno encuentra desde una fruta exótica, medicinas naturales del amazonas, pócimas secretas, animales, pescados de los más variados. Uno puede pasar todo un día vagando por esos rincones. Luego sabríamos que dicho lugar nos tendría presente todas las mañanas para desayunar: jugos naturales y vitaminas deliciosas. Almuerzos bien baratos, con muchos pescados. El mercado fue construído y traído por los ingleses en el SXVIII. Su arquitectura barroca acompaña las figuras de gran parte del barrio antiguo, destacandose también el Teatro de la Paz.




Los días comenzaban muy temprano y con mucho calor. De ahí a todos los puertos y muelles para conseguir esa balsa tan deseada. Todos los días volvíamos a Bomberos con una nueva desilusión. El tema es simple: hay una gran negocio montado en base al Amazonas y las únicas formas de acceso son por vía fluvial o aérea. En nuestro caso, teníamos a una compañera que mucho no nos dejaba optar. Con nuestra carpeta de "Amerika en kombi" bajo el brazo (notas publicadas, página web, presentación del proyecto) recorrimos y hablamos una y mil veces con: directores de empresas navieras, políticos, gerentes, periodistas y demás. NADA. Solo un descuento de unos 100 reales. Los días pasaban y nuestra desilusión crecía. El calor nos aplastaba, la monotía nos ganaba y no encontrabamos una salida. Si pr lo menos hubiese una ruta opcional hacia allí iríamos. NADA.

2. Una de polizontes.

Como quien dice que el destino está escrito, en uno de esos días donde todo es bajón, el camino nos cruzó con un encargado de una transportadora de containers que verdaderamente nos escuchó y se decidió a ayudarnos. Si la kombi viajaba en container, nosotros no podíamos ir con ella, cosa por lo cual debíamos pensar en el costo de nuestros pasajes, así que ante estas opciones, nos ofreció un contacto para "colar" la kombi en un camión que transportaba coches 0km y arreglar un precio con el camionero y de yapa meternos de polizontes al barco dentro de la kombi... Parecía un riesgo, pero la aventura y los bolsillos flacos nos llamaban...




La última visión que tuvimos de Belem fue esta. Atardecer en una dársena. La "Clandestina" cargada. Los "vagabundos de la kombi" expectantes para abordarla. Y esperar hasta la madrugada cuando partiría la balsa. Postal escenario post-nuclear. Polvo. Sol Rojo. Camiones. El río, manso. Nosotros. Silencio. Encierro. Voces. OSCURIDAD.







LUZ: "Bienvenidos al Amazonas" aclara un camionero, gordo, en cuero, todo sudado, con una sonrisa increíble y una carcajada de niño...
La movida dio resultado, e incrédulos eramos expectantes de que el hecho acontecido ya era vox populi en toda la balsa y en la tripulación del barco... Esta sería nuestra casa durante muchos días y las presentaciones no se hacían esperar... La muchachada ayudó y bajamos a la gorda del camión para tener más espacio y estar más cómodos.
Así viajamos-: FIRTS CLASS, qué se pensaban? Si hay miseria que no se note?




3. El inmensurable Amazonas...




Transitar el río Amazonas desde Belem hacia Manaos demora mucho más tiempo que si fuese en sentido contrario. La corriente va en contra y eso merma la velocidad de cualquier barco, sin embargo, la noción del tiempo, parece no existir por estos lados. "El Amazonas se respira"- dice un tripulante. "El Amazonas se disfruta", dice otro. "El Amazonas te transforma", sella el capitán.


Días sin tiempo, con el placer de la contemplación. Solo la rutina diaria de almorzar a las 10 de la mañana y cenar a las 5 de la tarde. Despúes todo fluye, como esa gran masa de agua que nos permite flotar, debajo nuestro. El Amazonas se muestra como un gran laberinto: Río Guajará, Bahía de Marajó, Río Pará, Río o Estreito, luego Amazonas, después Río Negro, el encuentro de las aguas, Río Solimoes...







Días de hamacas extendidas debajo de camiones al resguardo del sol. El espectáculo está en las márgenes y allí, dentro, en esa gran selva, está la verdadera vida. Niños en pequeñas canoas se acercan al barco para vender sus frutos o pescados. Otros esperan que tripulantes tiren bolsan de supermercado al agua con utensillos de primera necesidad. Acá no se muere de hambre, más también la natualeza puede presentarse de manera peligrosa. El hombre del Amazonas es sabio, lo sabe, y es por eso que su comunión con el entorno es tan intima.









La puesta del sol es única. Tal vez digamos muchas veces esto en nuestro largo recoorido, pero el sonido y la quietud del entorno, junto al movimiento del río, transforma el momento crepuscular. Los pensamientos afloran, es imposible escaparle a ellos. A uno lo invaden muchas sensaciones. La felicidad pura de estar viviendo momentos únicos, reveladores. Nuevamente, ese misterio, la vida. Todo esto acontece a una velocidad enorme y muchas veces cuando miramos hacia atrás nos parece estar atrapados en un film... Los dos, solos, en una kombi vieja, sumando km y km para llegar a aprehender ESO. Tal vez, pensamos ahora, eso que buscamos este en el viaje mismo y eso que soñamos va presentándose ante nosotros día a día.






Los días no son esclavos y ante tanto tiempo, los "argentinos" nos vamos haciendo unos más de la tripulación... Sí, señores, quien aquí les escribe tuvo el placer de comandar durante una hora, tres balsas de una longitud de dos cuadras por el mismísimo amazonas.





No sólo eso, sino que también nos vamos interiorizando con el mundo marítimo y portuario... Quien sabe no, tal vez algún día necesitemos trabajar por estos lados....

Imágenes:

- Una anciana metida een el agua hasta las rodillas ladando ropa
- Niños desnudos jugando en un muelle a lo lejos y tirándose agua
- El viento dibujado formas en el río.
- "Como en un cuento de Fontanarrosa": Luna llena, iluminando el río. Recostados en hamacas. La brisa suave en los rostros y un ténue hilo de voz que sale de una radio portátil. Radio Colonia. Amazonas. El himno argentino que se escucha como si explotase el estadio. Argentina - Brasil. El superclásico del mundo. Luego, tristeza. (próximamente en el libro "Cuentos de Amérika en kombi")
- Delfines rosados saltando en las olitas que deja el barco.
- Pájaros diminutos de un color blanco y turquesa que nos despiertan con su canto.


4. Apuntes filosóficos de un camionero o sobre la relatividad del tiempo...

Perdidos en un laberinto de camiones, carretas y containers, la pareja aventurera jugaba a Teseo y Ariadna, en el gran laberinto del Minotauro y como si el mito clásico se hiciese presente, había días en los cuales no se encontraban. Cada uno por su lado, adivinaándose a cada paso y temiendo la presencia animal, se encargaban de armar un dispositivo mediante el cual el ovillo de lana roja los comunicase...








No sólo de comtemplar vive el hombre, y es por eso que la hermandad nómade de los caminos se imponía. Los camioneros: si se lo piensa ellos también son viajeros, esclavos del tiempo y de la carretera sus destinos son inamovibles, más también el transitar de tantos caminos los lleva a una sencillez y profundidad del pensamiento absorventes.







"Todos tenemos algo de soñador dentro nuestro"- deslizó "Bandido", camionero gaúcho, "Quien deja de soñar, está muerto" contestó otro. Las escenas se repetían, el entorno ayudaba. Noches de luna llena y cielos inmensos, desbordados de estrellas. La rutina cotidiana establecía la reunión de toda la banda en la proa de la primera balsa al caer el atardecer, para dejarse deslizar por historias de camiones, de rutas, de amores perdidos y de sueños anelados.




Atraídos por nuestro presente, eramos sus invitados de lujo. Acostumbrados al universo camionero, no podían desaprovechar tal situación. Festejaban nuestras anécdotas y nos contemplabam pensativos ante la decisión de dejarlo todo para largarse al camino. "Coragem" resoplaban constantemente.
"El tiempo se nos escurre entre los dedos, cuando creemos que lo tenemos atrapado en la mano..."




Los atardeceres y las mañanas eran nuestros momentos preferidos. Luego de todo un día de lectura, escritura, contemplación, nos entregabamos a las charlas y al aprendizaje de otras experiencias de vida, llenas de palos, de vueltas atrás, de volver a empezar.
Los días en el barco se iban terminando y sentíamos que algo se estaba acabando. "Todo lo bueno termina rápido", contestaba el amigo camionero. Interiormente estabamos tristes y emocionados por un lado, pero también ansiosos por llegar a otra ciudad satélite Manaos.



Nuestro último atardecer en el Amazonas....


Nuestro amanecer en Manaos....
5. Manaos o una de Herzog...


Anclados en frente a la ciudad toda la madrugada por razones de marea baja, la ciudad se hacía desear. Coqueteaba con sus figuras y sus luces ante nuestra imposibilidad de abordarla. Esa noche observándola, ahí, cerca, enfrente, sufrimos un poco escuchando otra derrota más del equipo de Dios... A esta altura me imagino que la mayoría se habrá convertido en ateo, sin embargo en nuestro profundo dolor seguimos siendo creyentes....



Si el calor de Belém era un infierno, Manaos es un volcán a punto de estallar... No llueve hace 30 días y en la periferia todos los días hay incendios. El calor es mortal. La ciudad, anigua capital del caucho, en cada rincón muestra su pasado y presente glorioso, en su arquitectura, en su economía, en su ritmo cotidiano, donde todo está sujeto al movimiento marítimo... La influencia inglesa se percibe bastante en el casco histórico de la ciudad.




LLegados a la ciudad conseguimos un hostel después de dormir casi un mes en la kombi para reponer fuerzas y encarar el último tramo rumbo a Venezuela, que el dueño nos ofreció ante un simbólico precio. Deambulamos por la ciudad todo el día conociedo el mercado, el Teatro Amazonas, la ciudad Antigua e intentando conseguir alguna forma de poder ir a alguna comunidad indígena. Lamentablemente todo esta armado para el turismo y si no se paga, se verá por fotos, amigo, como nos contestó una persona...







Nos vamos despidiendo ya, debemos partir, la "Clandestina " está ansiosa por retomar la "ruta de los sacrificios"después de un descanso marítimo largo. Pasaremos por la reserva indígena Waimirí Atroarí y veremos si dejan entrar, luego vendrá la ciudad de Boa Vista y por último Santa Helena, ya en la República Bolivariana de Venezuela

PD. Les dejamos una legenda que un amigo camionero nos dejó para nosotros en su camión y de yapa un texto cortito de Cortázar que nos acercó más a ESO....


Instrucciones para dar cuerda al reloj
Allá al fondo está la muerte, pero no tenga miedo. Sujete el reloj con una mano, tome con dos dedos la llave de la cuerda, remóntela suavemente. Ahora se abre otro plazo, los árboles despliegan sus hojas, las barcas corren regatas, el tiempo como un abanico se va llenando de sí mismo y de él brotan el aire, las brisas de la tierra, la sombra de una mujer, el perfume del pan.
¿Qué más quiere, qué más quiere? Átelo pronto a su muñeca, déjelo latir en libertad, imítelo anhelante. El miedo herrumbra las áncoras, cada cosa que pudo alcanzarse y fue olvidada va corroyendo las venas del reloj, gangrenando la fría sangre de sus rubíes. Y allá en el fondo está la muerte si no corremos y llegamos antes y comprendemos que ya no importa.

Abrazos y besos viajeros, muito quentes...desde Manaos, corazón del mítico Amazonas...
Próxima estación ESPERANZA
Para ver las fotos, cickeá aca:

jueves 3 de septiembre de 2009

"La Conjura de los Necios..."(partiendo desde Belem)

"Las pócimas mágicas del Amazonas..."



Como el diario de ayer ya es viejo y debido, también, a la cataratas de mails recibidos por nuestra reciente "prueba de vida" después de tanto tiempo de silencio "estampa", queremos contarles que si bien los "mass medias" (TV local y diario local) no nos ayudaron en nada (la fama es efímera) respecto al barquito tan ansiado por nosotros y nuestra inquebrantable "Clandestina", cansados de tanta espera, al mejor estilo Ignatius, "los vagamundos de la kombi", como ya nos han apodado nuestros queridos bomberitos amigos, comenzamos a investigar por los muelles, dársenas y puertos más malandras de Belem y como en un cuento de detectives, conseguimos un contacto "secreto" que nos ofreció cargar la kombi en un camión "segoia" (en nuestra jerga, mosquito) a una balsa junto a otros coches que se dirigen a Manaos por menos de la mitad del precio conseguido.
Así que mañana partiremos hacia el encuentro, en una "misteriosa" estación de servicio en el km 13 para cargar la kombi y si todo sale bien, nos meteremos de polizontes en el barco para viajar dentro de la "clandes" durante una semana, ya que no es permitido por las empresas navieras viajar con el coche y menos , si hay una mujer...
Así que esperamos que en una semana tengan novedades nuestras desde la capital del Amazonas, y también si Dios Armando nos lo permite, una gran VICTORIA...

Pd. Tal vez el conjuro "Abre Caminos" comprado en el mercado de Belem nos dé resultados y nos ayude a seguir camino...

Bye bye...

miércoles 2 de septiembre de 2009

Capítulo VIII : LOST... (previously on...)

No, amigos y seguidores, no se ilusionen... No encontrarán en esta entrada anticipos de la última temporada de LOST, ni avances...
El caso es así, parece ser que los dos aventureros que aquí les escriben entre tantas cosas cumplieron 10 000 km desde que partieron de su tan lejana Buenos Aires y más; entre pueblos inhóspitos y carreteras desoladas, mas llegadas a parques nacionales en medio de dunas solo preparadas para 4x4, mas roturas de portabiblioteca, viviendo en casa de bugueiros, perdidos en el gran Maranha...



Entre tanto tiempo transcurrido hemos sufrido y experimentado miles de peripecias... Sabemos que últimamente la comunicación no es fluida, mas si ustedes supieran en las condiciones que nos movemos entenderían...
Pasando en limpio: les debemos dos capítulos que ya anticipamos; Capítulo VII segunda parte y Capítulo VII "La vuelta al día en ochenta mundos " que prometemos narrar en no menos de 1 semana... (jajaja si el gran Amazonas nos lo permite...)

Nuestro presente nos encuentra hace casi una semana en la infernal ciudad de Belem con sus casi 50 grados al sol. El tema es que entre tanta euforia olvidamos traer plata... y el barquito que nos deberá depositar en la ciudad de Manaos sólo nos cuesta el pequeño número de 600 dólares... sí, sí escucharon bien... vieron que no todo es joda en el mundo de los viajeros...
Así que sobrepuestos al cachetazo capitalista pasamos este tiempo intentando construir una balsa de madera, al mejor estilo Moris y el gran Nebbia... el problema es que siempre hay que "conseguir mucha madera..." y eso por estos lados no es que escasea, sino que también es muy cara... Además los pescadores lugarenhos se empeñan en convencernos que la misma se irá a pique... Ahora, ¿Cómo detener a dos soñadores...?



Así que decididos a no darnos por vencidos, compramos varios conjuros del Amazonas en el mercado de "Ver o Peso" para destrabar este maleficio capitalista y recibir una ayuda de nuestros hermanos brasileros...
Ahhh, nos olvidabamos entre todo esto le copamos el cuartel de Bomberos a los susodichos que ya nos miran con cara de "cuando se van estos argentinos...." y encima el clima no ayuda con las blasfemias del Dios pelusa ante la inminente contienda del clásico del fútbol mundial...
Manhana (disculpen, el teclado es portugués y nosotros nos aggiornamos) jugamos nuestra gran carta gran, salimos en el diario en una nota bien dando lástima para convencer algún corazón empresario y si los "mass media" se apiadan también será de la partida la TV local...
Quien dice si no tienen noticias hasta una semana es que realmente nos embarcamos y nuestro suenho sigue ... en balsa... (Tanguito not dead)....



Abrazos y besos viajeros, muito quentes...desde Belém, puerta del mítico Amazonas...
Próxima estación ESPERANZA...

miércoles 5 de agosto de 2009

Capítulo VI: ¨Un mes Bahiano.. Primera Parte¨

Como ustedes ya saben pacientes lectores, este relato siempre comienza con alguna “perorata” del narrador, mas ahora, esa tercera persona que los envolvía en trucos literarios fue obligada a tomarse unas vacaciones muyyyyy largas, y es por eso que decidimos cambiar de narrador hacia un relato más subjetivo, mas vivencial y mas simple de una primera persona. Como imaginarán, quien aquí escribe, ahora, es uno de los integrantes de esta larga aventura y si se cuela por los costados algún tamiz de tipo emocional, sabrán disculpar o experimentar. A pasado ya mucho tiempo y mucho agua bajo el puente y sobre el techo de la kombi, sobretodo, desde el último capitulo, y ustedes pensarán que estos dos viajeros se han perdido o simplemente olvidado de sus queridos lectores; pero no, la vida de los viajeros es dura… en temas de comunicación e Internet y más si uno se ha “bahianizado”… A saber:

1. Adiós BigBrother o cómo acostumbrarse a las despedidas…

Luego de vivir y revivir 10 días increíbles en la maravillosa ciudad satélite Rio de Janeiro, mal acostumbrados a comer bien y a ducharse todos los días, se avecinaba lo que no queríamos aceptar…
Uno tiene a veces, en algún rincón, esa eterna ilusión de llevar con nosotros a los nuestros por toda Latinoamérica, la kombi es grande y los corazones más aún, sin embargo como todos sabemos, cada uno trazamos nuestros caminos y esos a veces se encuentran, a veces se deben separar, pero siempre con la ilusión de que se vuelvan a encontrar. Es así que nos despedimos del bigbrother con nuestro ya repetitivo “hasta luego” o “hasta pronto” para volver a las carreteras…





El norte se nos imponía y queríamos alcanzar cuanto antes el tan “ansiado” estado de Bahía para vivir en carne propia eso que tantos amigos del camino nos contaban de su gente y de su cultura.
Como se debe a dos docentes, pasamos por la hermosa ciudad de Niteroi para visitar una más de las increíbles bellezas arquitectónicas de Niemeyer. El museo de Niteroi está ubicado al lado del mar y tiene una visión de 360 grados que permite observar a Río desde el otro lado y toda la costa hacia el norte, y a su vez la tan moderna ciudad.



El Roteiro inicial era conocer toda la zona llamada “camino das lagoas” para llegar a las paradisíacas playas de Arraial do Cabo y Cabo Frío, pero como el destino está lleno de misterios, los dioses del camino hicieron de nosotros títeres a su antojo, y, como es obvia recurrencia de estos viajeros que escriben, nos perdimos…
Lo interesante fue que bordeando el mar siempre por una ruta, en un momento la señorita Martina preguntaba “será por acá?”, hasta que nuestra kombi fue detenida por dos militares que nos apuntaban con sus ametralladoras, sin dejar de estar sorprendidos, ellos también, por nuestra presencia.
Es así que mi cara de “estar perdidos” y después de un diálogo cortante y tenso, nos dimos cuenta que estábamos ante las puertas de una base militar naval sobre un acantilado prohibido para el acceso de cualquier civil y con la orden de no detenerse en esas zonas…
Parece gracioso, no? Y sí lo es, más si se tiene en cuenta la gorra con la estrella roja y la bandera de Cuba que llevaba puesta mientras dialogaba con los militares y que tiempo después me dí cuenta que tenía sobre mi cabeza…
Conseguimos zafar de la situación y volvimos a la carretera principal RJ 106 desistiendo ya, de llegar a las lagoas, por lo cual la aventura cambiaba de rumbo hacia la tan elegante y famosa ciudad “argentina” de Buzios….


La ciudad coqueta nos recibió con un atardecer increíble y como los dioses del camino compensan, tuvimos la suerte de conocer a una argentina que se acercó a la kombi y se interesó por nuestro viaje. Por lo cual enseguida fuimos invitados a su casa.



Susana nos recibió como una auténtica “madre adoptiva” cocinándonos exquisitas cosas y preparando el mejor desayuno que ya extrañábamos un poco de Baires: medialunas con café con leche o mate… Sí, sí, sonará simple, no? Pero después de tres meses fuera, un poco de nostalgia no venía mal.
Ella se radicó en Buzios allá por fines de los 80 cuando el pueblo conservaba aún ese aire hippie que poseía en los años 70, reducto de viajeros, músicos, y demás, bastante distante al destino tan exclusivo de hoy en día…




Montando una fábrica de auténticas medialunas “argentinas” se hizo famosa debido a la gran mayoría de residentes argentinos y de turistas que hoy en día llenan el pueblo…




Como ustedes podrán observar queridos lectores, los famosos “cuentacuentos” se dedicaron a explorar las raíces literarias y autóctonas del lugar…
Fuimos invitados a la apertura de un club social en un barrio periférico del centro para llevar la biblioteca andante, mas cuando llegamos todo el mundo ya estaba bebiendo “skol” y los niños jugando fútbol, y es así que el refrán lo dice “si no los puedes derrotar, únete a ellos” y así fue… Mucha cerveza, mucho futbol, mucha samba hasta caer el atardecer sorprendidos por esta bella postal… No está mal, no? El intento valió muchos amigos y gente nueva que se sumaba a la gran familia gran de “Amérika en kombi”. Si de algo estamos seguros es que en este viaje que sólo lleva casi 4 meses, es que conocimos más gente que en toda nuestra vida anterior…




En el artificio de las narraciones siempre hay un “parate” y es aquí donde se impone el “juego de quién es quién” tal vez ya conozcan mucho a estos dos personajes que les escriben, más también es preciso señalar que una de las formas de supervivencia que estamos adoptando es la de trocar de identidad según nos convenga para seguir adelante nuestros sueños…
Las malas lenguas señalan que Martina sacó a relucir sus dotes de actriz y en la pasada confundió a más de un turista, que engañado, dejó caer algún real ante la estatua viviente…




“Un tal Brigitte Bardot” homenaje a los dioses de ricota que están en el éter…



“El increíble Hulk” o un émulo de la pequeña, pero heroica “hormiga atómica”…

Pasamos tres días increíbles atraídos por el microclima que tiene Buzios y sus playas, aprovechando la hospitalidad de Susana, para lavar ropa, comer un poco bien, hacerle un control a la clandestina (¡¡lavarla!!!) y vender algunas remeras que nos serviría para seguir viaje…




La idea era llegar a la ciudad de Vittoria, capital del estado de Espíritu Santo, que se encuentra sobre el litoral. Hicimos muchos km cambiando de paisaje constantemente. Entrados en el nuevo estado comenzaba a proliferar los campos con montañas y vacas (buey) al mejor estilo “heidi” y cielos celestes con nubes que dejaban correr la imaginación hacia terrenos preciosos… Recuerden que también hay que manejar y si bien nos gusta mucho el momento en el que estamos los dos solos carreteando con la kombi, a veces se complica perderse en ensoñaciones debido al tráfico en la ruta y a nuestra preponderancia a perdernos…




Las distancias son largas en Brasil, un estado, es como un país y también muchos así lo viven. La noche nos estaba por atrapar en la ruta y decidimos parar en uno nuestros hoteles más frecuentes: los “postos” de gasolina…
Obviamente como era de esperar, al llegar a esta altura con una kombi de color (aquí son todas blancas) el posto se “revolucionó” y comenzaron las peguntas y todo lo demás también… justamente había allí una van llena de maestras de escuela que venían de un curso de perfeccionamiento docente y estaban merendando. Gracias a Diego Armando, fuimos invitados a unirnos en la merienda con la condición de hablar durante 40 minutos sin parar sobre el proyecto, cosa que dificultaba tomar el café caliente y el salgado convidado por ellas…A esta altura la costumbre ya nos mueve y el instinto de preservación de la especie “viajeros” se impone.
La suerte estuvo de nuestro lado y quiso que vendamos dos remeras más con el logo del proyecto. Así ya tendríamos casi un tanque lleno para la barriga ansiosa de nuestra querida compañera de rutas, la bella clandestina…
Hicimos noche y cocinamos en la kombi. Con las primeras luces de la mañana despertamos rodeados de nuestros amigables compañeros, que persisten en acompañarnos en este viaje para que sepamos que no estamos solos.



Armamos toda la kombi y mientras calentábamos agua para el mate se nos acercó un camionero movido por la curiosidad. Mientras Martina acomodaba, quien les escribe disfrutaba de lo mejor que sabe hacer: hablar con la gente. De esa forma el camionero pasó buenos datos para nosotros para el futuro cruce del Amazonas en balsa con la kombi. No sólo eso, si no que también nos invitó un desayuno y como si fuera poco nos quería dar dinero para almorzar, ya que su sueño siempre había sido largarse a recorrer por las rutas en un motorhome todo Brasil: como es de costumbre lo alentamos a realizarlo, ya que creemos que si nosotros lo estamos haciendo, lo puede hacer cualquiera. Es sólo proponérselo y saber y prepararse para prescindir de muchas cosas que creemos necesarias y después uno se da cuenta que no lo es.
“Si lo sueñas, lo puedes realizar….”




El viaje a la ciudad de Vitória no dejó gran cosa: una ciudad muy grande con algunas playas lindas, pero nada mejor de lo que ya habíamos visto. El mar en algunas partes parecía contaminado y si hasta tenía el mismo color que Santa Teresita!!!!
El contacto que teníamos para hospedarnos, ya que no da para dormir en la kombi en las grandes ciudades, nos falló y repentinamente con la noche ya a cuesta tuvimos que volver a la ruta y quedarnos nuevamente en nuestro hotel favorito.




2. Peluca cabeludo… o alegría está en bahía…

Decididos a hacer ruta para dejar atrás mitad del país, la kombi devoraba km de la ya tan conocida por nosotros BR 101. El calor se hacía sentir y el clima comenzaba a comportarse de manera inestable (como sería en un futuro de aquí a todo el nordeste brasilero). Mucho sol y casi 40 grados para pasar a una lluvia torrencial durante 5 minutos, vuelta sol que raja la terra, nuevamente lluvia que no deja ver ni a 2 metros….
Entrados a Bahía, la sensación de otro país es bien distinta: Bahía es el estado más pobre de Brasil, y se nota: casitas de barro a los costados de ruta, grandes fazendas que pertenecen a las mismas 5 familias dueñas de todo, la mayoría de la gente es negra, pero sobre todas las cosas, grandes sonrisas y todo el mundo sentado en la vereda, al costado de la ruta, en la calle, mirando pasar el día y tomando una gelada cervecita…




Las lluvias incesantes hicieron desistir en nosotros el deseo de conocer un pueblito llamado Itaunas, cerca de la ciudad de Conceiçao da Barra, que tiene como característica distintiva ser un pueblito rodeado de dunas móviles que fueron tapando algunas casas y hasta la iglesia misma, sólo dejando ver la cruz que asoma debajo de una duna gigante. Lamentablemente el acceso era imposible para la gorda con tanta lluvia .





Desistida esta idea y ante la incesante lluvia bahiana, para honrar el apodo de aventureros que mucha gente nos da, nos metimos en un pueblito llamado Muncurí, a 50 km de la BR 101 sobre el mar. Como todo pueblito chiquito y más, bahiano, todo el mundo estaba en la calle o en las veredas sentados contemplando la lluvia y el tremendo calor, siempre, con una cerveja en la mano. Obviamente al tener sólo una entrada y el centro ser de una cuadra, a los 15 minutos todo el mundo sabía de unos “argentinos locos” que habían llegado en una “pirúa” (kombi) desde argentina…
Lanzados directo a la playa nos encontramos con un mar bravía que se había devorado ya por ejemplo la plaza principal del pueblo y la prefectura no hacía nada al respecto. Tal era el miedo de sus habitantes que las casas recostadas sobre la costa, muchas de ellas, ya habían sido abandonadas.




Buscando un lugar para dormir en la kombi cerca de playa y seguro, nos encontramos con el impedimento de muchos condominios que no permitían llegar hasta la playa con la clandestina. Recién cuando encontrábamos un recoveco, se nos acercaba la policía para decirnos que no era posible… Primera decepción brasilera, más si hay una de cal hay una de arena y de esta forma dando vueltas por el centro se nos acercaron dos brasileros en moto preguntando a los gritos “Ustedes son los dos argentinos que vinieron en kombi hasta acá?” Nuestra respuesta simple los sorprendió y segundos después estabamos los cuatro en el bar del viejo “Peluca cabeludo” tomando una inimaginable cantidad de cervezas invitadas por nuestros dos nuevos amigos Alemao y su amigo Francinho. Verdaderos personajes que entraron en la bitácora de “Amerika en kombi” y en los corazones.


Como se dice por acá la “conversa” se extendió por muchas horas y las cervezas no paraban de llegar, ante nuestro temor de luego tener que pagarlas todas ya que no andábamos con tanto dinero. No sólo que eso no aconteció, sino que también el dueño del bar, “Peluca cabeludo”, apodo que teníamos reservado para él después de la enésima cerveza y que se lo gritábamos a cada momento, nos sorprendió. El pobre viejo tenía un quincho más grosero que el de Soldán y un humor bien cabrón, sin embargo se sentó a la mesa y escuchando nuestras anécdotas e historias se apiadó de nosotros y nos ofreció una habitación de la pousada que tenía arriba del bar por sólo 10 reales con café da amanha. Cuando la noche comenzó a caer, Alemao y Francinho debían partir ya que vivían a 60 km de ahí y estaban de moto. Los abrazos se multiplicaron con la promesa de escribirnos y de visitarlo al otro día cuando pasáramos por ahí en nuestro viaje hacia el norte. Interiormente pensábamos cómo harían para conducir tantos km, de noche, en moto y en ese estado… Mais e Bahía…!!!

La verdadera bahiana con un cambio de piel al mejor estilo Jackson: Michel is not dead!!!



3. La rancheada de los artesanos…

Saliendo nuevamente a la ruta la idea era llegar hasta Porto Seguro, Arraial de Ajuda y Trancoso, tres ciudades bastantes turísticas para intentar vender algunas remeras y trabajar un poco, no? No sólo de viajar vive el hombre, no?
El calor era insoportable y el sol mantenía aturdido y cegado a quien escribe aquí. La clandestina se quejaba aduciendo fiebre, y Martina sudaba más que un empresario ante la crisis mundial… Parando en una estación de servicio cerca del mediodía, la tripulación decidió unánimemente descansar y hacer un campamento gitano de manguerazos de agua y siestas a la vera de la ruta debajo de unos frondoso árboles. La visión, como quien dice, era dantesca, pero no distaba mucho de la de sus compañeros camioneros… Encima de todo el cartel nos desanimaba bastante… Es tan grande Brasil que a uno no le alcanzaría ni siquiera dos años para recorrerlo todo… Mas marinero embarcado, no puede bajarse en altamar.




Pasado el sofocón y devueltos a la ruta la llegada de la tarde nos permitía apreciar los paisajes y disfrutar de la carretera.





Es llamativo la cantidad de inmensas fazendas de árboles para celulosa en toda la región que contrasta con los hermosos coqueiros de la playa. La BR 101 en este estado, por momentos se hace intransitable, con buracos más grandes que la kombi y con trayectos que sólo se convierten en una sola mano, por lo cual hay que esperar en fila mucho tiempo hasta que pasen todos los camiones.



Entramos a la costa por la BR 367 y por primera vez en tres meses éramos parados por un puesto de policía rodoviaria. Ante el pedido de papeles y demás, intuimos que en verdad el deseo era saber qué hacíamos en esos confines, de dónde veníamos y demás… Una de las cosas que hemos aprendido es a saber cuando uno tiene que hablar portugués y cuando no, y este era uno de los momentos de no. Es así que el trámite fue rápido y sencillo.



Arraial es un pueblito muy bonito, con mucha presencia de argentinos, que como siempre, lo quisieron convertir en una pequeña Cariló, con negocios súper chic construidos en madera y callecitas angostas de piedras que desembocan en la paradisíaca playa de Mucujé. A pesar de eso el ambiente autóctono y bahiano prevalece en cada rincón.






En esos días los kombinautas comenzamos a mudar de vida y poco a poco de pensamiento. Como la costa está llena de posadas y de condominios tuvimos que hablar con la dueña de una “barraca de praia” llamada “aparatí” para que nos deje estacionar la kombi en el estacionamiento del parador para poder dormir y también tener los baños y la ducha cerca. El pedido fue escuchado, tal es así que quien les escribe osó de trabajar unos días limpiando y ayudando en el bar a cambio de comida y cervezas gratis.





Martina debutó como vendedora de sus propias artesanías en la playa teniendo algunas veces éxito y otras no tanto, pero nos permitió conocer a la gran mayoría de artesanos “malandras” que viven de su profesión trabajando y viajando por todo el mundo. Uno de ellos, nuestro amigo “Caniggia” (como le decían de pequeño por su velocidad con la pelota dominada y su desborde para sacar centros) compartió con nosotros sus aprendizajes para hacer artesanías y también muchas vivencias de viajero. La primera noche se hizo demasiado tarde y de esta forma no teníamos nada para comer, ni comprar y “Caniggia” apareció con su enorme sonrisa para invitarnos a cenar a lo que tiempo después apodamos “La rancheada de los artesanatos”.
Llegamos a una pousada que estaba cerrada y tomada por todos los artesanos que sólo usaban la ducha y dormían en hamacas. Noche de ñeris, de olores dulces y de ensoñación, de risas, muchas risas, de comidas acotadas, pero sencillas, de enormes corazones y almas libres. Noche de aprendizaje: Colombianos, brasileros, argentinos, chilenos. Noche eterna, de estrellas y caminata playera, de nunca acabar, de saber que uno se está comunicando como puede, pero con una euforia que deja secuelas en el corazón.




Como es de esperar el cuerpo pasa factura, y al otro día las playas están desiertas de artesanos y los pocos están en el agua. Quien les escribe disfrutó mucho el hecho de levantarse y de tener frente a sí esas piscinas naturales de corales con peces que nada libremente y recifes. Por estos lados no es necesario lavarse las lagañas… “¿De qué estás hablando Willys?”





Los días transcurrieron felices entre trabajo y playa, idas al centro, charlas en la rancheada, tardes de lluvia y lectura. El pueblito de Arraial es pequeño, ya que enfrente y separado por un río que se cruza en balsa está la ciudad más conocida turísticamente de Bahía, pero no más linda, de Porto Seguro. Ahí todo está preparado para el turista de pulserita y de “all inclusive” con hoteles gigantes sobre la playa y musiquita de “a botella da garrafa” y todo eso.




Lo más interesante se encuentra en lo alto de la ciudad, lo que fue la ciudad vieja, antigua, donde se encuentra la primera iglesia de todo Brasil y muchas casitas coloniales de colores que son habitadas hasta el día de hoy por las auténticas bahianas. Imposible no probar el acarajé, comida típica de Bahía.




Los días nos permitían recorrer todas las praias vendiendo artesanías y de esta forma ir conociendo más lugares. La fisonomía por momentos cambia, donde se encuentra especies de acantilados con distintas capas de colores de formaciones geológicas distintas, rodeados de ríos al costado de un mar verde esmeralda con barrera de recifes y corales. Imposible no pensar en quedarse.




Pasamos por las playas de Pitinga, Lagoa Azul, Taípe, hasta llegar a Trancoso. 12 km de belleza natural con el único problema de la presencia de Club Med…



En el medio de tanta belleza y tranquilidad, la paz se ve sorprendida por la presencia de un “Marilyn Manson” versión telúrica, o mejor, la versión femenina del “luchador sordo mudo” alias “la momia blanca”…
Movida por el deseo de la eterna juventud, la señorita Dolores se muestra sin escrúpulos y es capaz de estrangular al monito más simpático con tal de acariciar el cáliz de la juventud… Por un mundo sin arrugas!!!!.

Mientras esto acontecía, quien les escribe, se sumergía en ensoñaciones de tipo “Escuelas de Robinsones” al mejor estilo náufrago, pensando en la posibilidad de hacer campamento en esta nueva casa encontrada. Esa noche las estrellas nos aplastaron y bajo un cielo protector los jóvenes viajeros dormimos plácidamente con el sonido suave de las olas del mar golpeando contra la costa.






Como es de esperar después de 5 días de amigos, aprendizajes, paraísos, el tiempo y la carretera nos llamaba para seguir escribiendo esta historia en el libro de nuestras vidas. La gorda embarcó por quinta vez su esbelta figura y cuzamos el río para bordear Porto Seguro hasta llegar a Cora Vermelha.




Allí se encuentra una reserva indígena de la comunidad llamada Pataxós. Intentamos tomar contacto con los referentes de dicha comunidad para poder organizar un aula de biblioteca para los más chiquitos, ya que los libros que llevamos tienen bastantes dibujitos y dá para entenderlos. Lamentablemente el jefe comunal no se encontraba y nadie podía tomar semejante decisión, así que una vez más con las manos vacías empezábamos a desistir de la idea de la biblioteca. En este sentido, la suerte y la barrera idiomática aún nos eran esquivas.




Postal netamente bahiana: vendedor de helados metido con su carrito en el agua a las risas y jugando con los niños para poder vender un picolé, y si no sucede no importa, si no, miren donde está…




Saliendo ya de la zona denominada “ruta del cacao”, nos percatamos de nuestro nuevo acompañante de carreteras. Parece ser que la hidalga clandestina está chocha y ni hablar del demoníaco pajarraco Períco, que encontró en los atardeceres viajeros unas largas y calurosas retahílas. Ahora les queda a ustedes queridos lectores, enviar cartitas al “Show de Xuxa” para darle un nombre a nuestro nuevo integrante del team road adventure




Camino a Ilheus nos topamos con un arco iris que nos indicaba un camino entre las montañas y como no podía ser de otra forma hacia allí fuimos… Aquí, queridos lectores, tienen la opción de creer o no lo que este relato intenta transmitir pero los tiempos de alquimistas y de duendes han terminado, sin embargo como si estuviesemos en un una historia medieval el camino se hizo sinuoso y angosto y nos llevaba en sentido noreste, es decir, hacia el mar atravesando las montañas. Llegando al final, se introducía en una playa paradisíaca dominada por palmeras, arena blanca y un mar verde esmeralda.




Como si existiese un guionista que junta a su placer y en lugares exactos a gente afín, impresionados por la visión y aún extrañados por el camino y la decisión (que en el momento pensábamos de absurda) al caer la noche buscando un lugar para poner la kombi para acampar y dormir, nos cruzamos, o mejor dicho el Dios viajero quiso que nuestros caminos se cruzasen, con un brother, que ante nuestra presencia sorprendido, también respondió “yo también soy argentino” .




4. Eclipse de Luna, eclipse de Luz: la cosmovía de los ciclistas.

Lucas, argentino y su novia, Luz, chilena, estaban rolando por todo Brasil ya hacía casi 5 años a bordo de 2 bicicletas oxidadas que habían recogido de la basura y de a poco con el esfuerzo de sus trabajos arreglando. Sus vidas se habían encontrado en el camino y las estrellas alineadas para que trajeran a otro nómade a este mundo de quietos…
Lucas, de linaje autogestionante y antisistema, había dejado su antigua vida de barrio Belgrano, estudiante de “Facu”, para largarse a recorrer sin dinero todo el norte argentino, Bolivia, Perú y llegar a recorrer todo Brasil, haciendo compañías de circo, dando aulas de música, viviendo en comunidades, aprendiendo a fabricar sus propios muebles y luz había dejado su Santiago natal, con la idea de hacer un viaje de 12 meses para luego retomar sus estudios de Arte en la universidad, para tener un parto natural al lado del mar. pero la vida tiene muchas vueltas y eso no sucedió…
Ahora ellos estaban esperando un hijo y por eso habían alquilado una casita al lado del mar.




Después de tantas anécdotas y de tantas charlas fuimos invitados a quedarnos con la kombi en el parque de la casa. El lugar paradisíaco resultó ser un “vilarejo” de pescadores cerca de Pé de Serra, después de la ciudad de Ilheus donde se encuentra el llamado “Roteiro do Dende” es decir, la ruta de un tipo fruto con el que se realiza aceite que se encuentra en la mayoría de fazendas de la zona.




El tiempo quiso que nos quedemos con esta nueva y hermosa familia unos 5 días debido a las intensas lluvias que permanecieron en la zona por 2 días que no permitían salir a la kombi, debido a la inundación de los caminos de tierra.
Fueron días de aprendizaje y de calidez de hogar de familia, que a su vez, albergaba a la madre de Lucas que llegó de Buenos Aires para acompañarlos en esta decisión de vida nueva…El bebé nacería en un parto natural a orillas del mar, con la presencia de la madre de Luz, partera ella en Chile.




Por esos días experimentamos lo que verdaderamente es una ducha 5 estrellas, cosa que los ricos, más ricos no tienen la posibilidad de conocer: esta es la visión que teníamos cuando nos duchábamos… Sí ya sé, horrible, como diría mi sobrino…






Nuestra tercera Luna llena la vivíamos en ese contexto viviendo con los chicos, cocinando y comiendo todos juntos, consiguiendo pescados de los pescadores de la zona, y aprendiendo a vivir con muy poco.


El pueblo sólo tenía un almacén muy chico con muy pocas cosas y siempre cocinábamos lo que conseguíamos de la huerta de Lucas y Luz y de algún pescador que nos vendía a un precio irrisorio algunos pescados…
Si hasta quien les escribe este tedioso relato aprendió a hacerse de sus propios cocos… Si no, pregunten a los amigos del camino quién hace la mejor cocada asada…



Lamentablemente el tiempo mejoró y después de 5 maravillosos y mágicos días, la carretera nos llamaba con su sonido misterioso…



Las despedidas son nuestro fuerte y siempre sin mirar atrás con la mirada clavada en el porvenir, la tripu levó anclas y se impuso el “hasta pronto”. Las próximas noticias de nuestros amigos ciclistas serían de a tres…
La idea era llegar a Itacaré y recorrer todo barra grande, cruzando con balsas, para seguir conociendo la región del Dende, pero llegados hasta dicha ciudad tuvimos que desandar los 80 km hecho debido a las intensas lluvias que habían generado un desastre en as rutas. Cosas que le suceden a todos los viajeros, que ni los mapas, ni gps pueden alertar… De nuevo hasta Ilheus y barajar los naipes otra vez…




Salimos hacia la BR 101 para hacer norte y tocar ya, la capital de Bahía, Salvador. Como el trayecto es largo y las rutas estaban destruidas, el paso se hacía lento y nuevamente nos atrapó la noche por lo cual, después de dar vueltas por un pueblito llamado Ituberá para ver donde dormir, tuvimos que pagar por primera vez un “hotel”: 25 reales con desayuno. El cansancio a veces necesita de una verdadera cama para seguir manejando, y en esta situación ni lo pensamos.




De día y con los campamentos del movimiento “Sin Tierra” a los costados de la ruta (la presencia se da en casi todo el estado de Bahía) como vista panorámica social, llegamos hasta la ciudad de Valença, para averiguar para ir a la tan renombrada ilha de Morro de Sao Paulo.


Lamentablemente el clima no acompañaba y cuando llegamos a la ciudad una lluvia constante nos imposibilitaba hacer cualquier cosa. La historia era así: Valença es una ciudad que básicamente vive del turismo que se produce en el Morro, ya que de ahí salen todos los barquitos, sumado a que no se puede llevar el coche., entonces la ciudad está llena de estacionamientos que cobra n una barbaridad por día para dejarlos ahí y así el turista poder ir a las paradisíacas playas de la ilha.




En esta situación lamentablemente debíamos analizar demasiadas cuestiones ya que teníamos que pagar un estacionamiento, sabíamos que las posadas eran caras y que no se podía acampar en cualquier lado, y demás. Ante toda esta situación y después de recorrer todas las oficinas de Prefeitura explicándoles el proyecto para ver si podíamos llevar libros a la isla y de esta forma dejar estacionada la kombi en un estacionamiento municipal, apareció nuestro “ángel de la rúa” : Bruno.



La ciudad está llena de chicos que andan en bici intentando “cazar turistas” para acompañarlos hasta los barcos, y si están en coche para llevarlos a un estacionamiento y de esta forma ganar algún dinero de comisión por parte del dueño del estacionamiento. Bruno vivió desde los 5 años en la calle, abandonado por su padre y con una madre en un loquero, su vida transitó entre la calle y reformatorios, sin poder asistir a la escuela y con 2 hermanitos más chiquitos que ahora tenía que cuidar e intentar con seguir comida para ellos, estaba acostumbrado a una vida de adulto desde pequeño. Sus pocos 15 años eran tres vidas de experiencias vividas. Atraído por la kombi y por la patente, escuchó nuestra historia y quedó encantado con nosotros. Nos llevó a un estacionamiento de un evangélico que también quiso ayudarnos y nos dejó poner la kombi ahí el tiempo que quisiéramos sin cobrarnos nada.
Como seguía lloviendo decidimos esperar hasta el otro día para ir hasta la Ilha ya que teníamos que acampar. Esa tarde Bruno nos llevó a recorrer la ciudad de punta a punta hasta los rincones más impensados. Nos llevó hasta su humilde casa, en una favela, con sólo un cuarto y un colchón para los tres hermanitos y una madre convaleciente reposada en una silla.



A la noche lo invitamos a cenar en nuestra humilde casa y le mostramos y le leímos distintos cuentos con los cuales quedaba encantado a pesar de ya ser grande para dichos textos. Esa sí que fue una noche distinta, durmiendo en el estacionamiento, con la lluvia y el sonido de ella rebotando en el techo, y pensando en muchas cosas




Llegados al Morro de Sao Paulo después de un viaje placentero de 1 hora en barco, comenzamos a recorrer todas las playas en busca de algún lugar para poner la carpita y dedicarnos a vender las artesanías, ya que la Ilha ya en esta época estaba llena de turistas europeos.



Lamentablemente al ser un destino tan turístico, no está permitido acampar por ningún lado, y el único camping que había cobraba unos precios exorbitantes para poner una carpa en un patio. Caminando, caminando y sudando mucho , conocimos a un gran personaje, “El rey de los Creeps”, nativo, él, nos alquiló una piecita en su casa, en el barrio donde moran todos los que viven en el año. El lugar tenía esa magia de las pequeñas villas, con pasillos angostitos y millones de casas una al lado y arriba de la otra, donde casi no se percibe el cielo y donde lo privado se convierte en público



Gente sentada todo el día en los pasillos, música a todo volumen día entero, niños corriendo y jugando a la pelota, puertas de casas abiertas que dejan ver todo, en fin, una gran comunidad que nos albergó durante 3 increíbles días. Por las tardes noche era imposible no sentarse afuera y compartir más de una cervecita con toda esa gente.



Por suerte las ventas fueron un éxito y gracias a ellas pudimos disfrutar y pagar todo lo vivido por esos días, recorriendo las increíbles playas y el bondadoso clima de la isla.



En el medio de la jornada laboral, los descansos se hacían en lugares bastantes feos… Entre peces de colores, corales y recifes… Si quieren explorar un poquito más les dejamos más abajo algunas fotitos…



Lamentablemente teníamos que volver, ya que extrañábamos a nuestra fiel escudera la “Clandestina” que reposaba su silueta en un estacionamiento exclusivo 5 estrellas para relajarse después de tantos km recorridos. La cara que puso al volver a vernos no es digno de reseñar en este escueto relato, pensando ella interiormente que pararía de rodar descansando así por un largo tiempo.



5. El payador perseguido

Devueltos a tierra firme y con la kombi en marcha enfilamos hacia el norte, hacia Itaparica para tomar un ferry-boat que cruza la Bahía de Todos los Santos y desemboca en el puerto de Salvador. Como era de esperar nos encontraríamos con un diluvio durante todo el viaje (maldita temporada de lluvia) que nos imposibilitó llegar a tomar el último barco que salía. ¿Qué hacemos?, pensábamos interiormente. Los pequeños pueblitos de la zona no ofrecían demasiado atractivo. Conocimos el centro y el fuerte antiguo de la ciudad de Itaparica que reposa sus iglesias y sus plazas antiguas sobre la gran bahía rodeado de corales que hacen que se formen gigantescas piscinas naturales de un color increíble. Ya haciéndose de noche recordamos que uno de los tantos amigos que habíamos hecho en el camino tenía un amigo, uruguayo, que vivía por esta zona



Después de intercambiar llamadas y números sabíamos que la hija vivía en Salvador, a la cual llamamos y nos consiguió el número de su padre que vivía a unos 20 km de donde nos encontrábamos, un pueblito llamado Conceiçao.
Ico, de unos 70 y pico años de edad, nos esperó al costado de la ruta con una capa de lluvia toda destruida a los gritos y haciendo señales para que entremos con la kombi al jardín de su casa que quedaba al costado de la ruta.
Nuevo amigo y personaje de la gran familia de “Amérika en kombi” nos invitó a cenar unas ricas pizzas que devoramos con una devoción casi religiosa, y entre charlas y cervezas, conocimos sus historias de vida, desde que había emigrado desde hacía mucho tiempo de su Rivera natal, en Uruguay, pasando por Porto Alegre, Salvador, y demás lugares. Fue otra noche mágica, con el ruido de los camiones pasando por la ruta, la llovizna de fondo y la inconfundible voz de Atahualpa Yupanqui de fondo que nos acompañaba y nos aconsejaba en la velada.



Mañana de mates rioplatenses y gaúchos con la esperanza de ver salir al sol, conociendo otro gran personaje que alquilaba una habitación de la casa que Ico cuidaba, Yuca, bahiano, pero bien bahiano, que se levantaba a las 4 de la mañana para ir a buscar leche a las fazendas en su camión y dejarla en la fábrica de yogures para estar ya a las 10 de la mañana tomando su primera cervecita o pinga, según como le viniese mejor…



Partiendo hacia Salvador esa mañana nos despedíamos de toda esta hermosa gente con la certeza de volver a encontrarnos en Salvador, ya que habíamos sido invitados a la casa de la hija, Carina, para quedarnos ahí.

Ya despidiéndonos y sabiendo que les debemos mucho más, pacientes lectores, prometemos en un futuro estar más actualizados en la medida que podamos. En breve estará la Segunda Parte del capítulo. Los dejamos por un ratito y les dejamos como siempre una foto final:



Abrazos y besos viajeros desde Natal, Brasil.
Próxima estación, ESSPERANZA

PD. Le dedicamos esta entrada a nuestro tío Billy que se fue de este mundo, tal vez, hacia otro mejor…




jueves 2 de julio de 2009

Capítulo V: "No mar estava escrita uma cidade"

Hay quienes dicen que el futuro es incierto, pero en este caso la frase parece caerse de contenido. No sólo que el futuro es cierto, sino que el presente es lo único que importa. (¿dónde escuche eso antes?)
Los "cuentacuentos" ya inclinados hacia la práctica del hedonismo, entre tantos porcinos y colorados, hicieron oídos sordos a los augureros pesimistas de la vida y se les adelantaron tres escalones. La inminente llegada de libros en portugués prometidos por VW brasil no llegó nunca y algunos sostienen que ese gesto era pura infamia, más no sin antes declinar sus principios, allí delante estaba la ruta. Ella, sola. Algunos sólo la ven como una carpeta asfáltica sin más misterios, pero para los viajeros a veces suele transformarse en un fin en sí mismo y también en una descarada obsesión robinsoniana, que todos sabemos como termina...
A viajar se ha dicho...



Sentido norte, rumbo sur. Luego de padecer el frío y la paranoica inseguridad de Sao Paulo, la kombi hizo proa hacia el litoral paulista en busca del Brasil construído por el imaginario turístico: "sol, praia, cerveja, tudo bom..." bla, bla, bla. Gente, basta de blasfemias, eso es puro cuento, Brasil también es terra, chuva, trabalho y demás... La idea era subir hasta ciudad satélite Río de Janeiro escapándole al frío y sumándole km a la distancia, ya definitiva, entre la antigua casa, la antigua vida y el presente gitano de estos dos meketrefes...




El pasado bucanero le dictaba al corazón del joven conductor que la odisea kombinauta debía pasar por la famosa Ilhabela, famosa por la "semana de la vela", regata de yachting que junta a la cream de la náutica continental, con la idea de poder reponer algo en las arcas flacas de estos dos vagamundos vendiendo sus ya famosas remeras y musculosas con el logo del proyecto. Tal es así que dicen que prestigiosas marcas de la talla de Armani, Gucci y Pampero infantil se pelean por tener sus diseños exclusivos.



El itinerario se delineo y la joven paraja llegó a Sao Sebastian, ciudad que está en el continente desde la que se cruza en balsa para dirigirse a la isla. Los "hedonista" pasearon pos sus callecitas coloniales disfutando del sol y del agua trasparente y en un rapto de buzo profesional, el otrora profesor se sumergió avistando en la costa a unas pobres tortugas que vagaban despreocupadamente en una mañana soleada. Al grito de "no me maten, soy Giordano!!!", Martina recordaba la preferencia de su amante por las milanesas náuticas...


Si hay hambre que no se note. La elegancia lo distingue y de esta forma sólo se contentó con nadar junto a ellas un instante. El espectáculo parecía ser, era, inverosímil, ya que los pescadores locales se acercaban y riéndose le comentaban a la "encantaniños" la locura de su compañero: "As aguas estan poluidas...jejeje"
La venganza era infinita, pensaba para sus adentros y posaba contenta y orgullosa luego del incidente gratamente feliz. Tortugas a salvo, moraleja definida, si hasta parecía un cuentito de los hermanos Grimm.





Como quien brega por un mundo sin fronteras y sin clases, los viajeros se dirigieron hacia la balsa y se encontraron con la primera desigualdad social automovilística: la hidalga "Clandestina" para cruzar a la isla debía pedir un permiso que tardaría unas 48 hs, previamenrte pagando 43 reais por día de estadía por su condición de patente extranjera y ninguna reserva hotelera...


La exclusividad se paga, señores, y el plan de vender remeras posando junto a la bella kombi se desmoronaba. Retrocediendo dos pasos se miraron al unísono y la miraron a ella, pobre, un poco oxidada, sucia y entrada en unos kilitos de más... Como son hombres de convicciones y sabiendóse acrededores del poder y la seducción que ejerce en la gente la kombicasabiblioteca ("sin ella no somos nada", dijo una vez un viajero similar) emprendieron la retirada para buscar un lugar elegante para dormir.







Esa noche a orillas del mar, sobre la rúa de un vilarejo de pescadores dicen que se escucharon discusiones acaloradas en voz baja para no avivar a la gorda, sobre el proceder del día siguiente: defender a ultranza la condición de su fiel compañera y no ir nada a la isla, o tomar la balsa sin ella de forma gratuita y pasar el día y tal vez dormir en la playa, dejándo a la triste Clandestina en el estacionamiento seguro de la empresa naviera.
Los románticos se terminaron y las ideas trocan rápidamente, decía un viejo nefasto, más la intención de recaudar era prioritaria pensaban ellos y hacia allí fueron...





"Corto es el amor y largo es el olvido", parece ser nomás, la foto muestra un poco de nostalgia y cinismo del bueno a la vez: detrás una blanca kombi posa sus delicadas formas sobre la balsa... y el mundo es injusto y desigual... Penal sin arquero.





Al bajar nomás entendieron todo, tarjetas de crédito, coches lujosos polarizados, gente sospechosa de camisa polo y zapatitos náuticos, mucho clipper y rolex. En este lugar no había cabida para gente como ellos. Pague y sueñe con una vida de rico, mas por favor váyase rápido que aquí los pobres no existen, o mejor dicho, no se los permiten...
Entre tantas contradicciones, los viajeros se paseaban por la isla buscando referencias y preguntando por la tan famosa regata para presentarse a exponer sus exclusivos "one desing" y así redistribuir un poco la riqueza, ¿no?.


En el medio de todo esto, la niña jugaba a culebrón televisivo venezolano - mexicano y posaba como la pobre maestrita en la palmera soñanado que conoce a un poderoso hacendado que con su yate la libera de las horribles manos de su compañero, pobre y encima pelado, y su escudera kombi, para regalarle un destino de fábula y viajes, incluído club med... Pura ensoñación del capitalismo del peor, reseñaría el viejo Viñas.



Más los presagios volverían y quien peca de soberbia luego la paga. Aquellos que dejaron abandonada a su kombi en un frío playón, se enterarían que la regata, y el dinero en fin, no era en junio sino que en julio y que en la isla estaba prohibido la venta ambulante así que tengan el favor de no exponer sus modelitos... El Jajaja de la bastardeada kombi resonaba hasta las paradisíacas playas de la isla.
Como quien recibe un cross a la mandíbula, desorientados y deambulando por las orillas dieron con él: sí ustedes creerán que todo esto es una construcción ficcticia a esta altura de los acontecimientos, pero no, allí estaba y como no ser de otra forma, asesor gurú favorito y oráculo de cabecera escucharon sus consejos.


La misiva era directa: "dejarse llevar, disfrutar cada instante y percibir y entender los obstáculos que el camino va poniéndo, ya que más bien son signos..."
Hinchados un poco las pelotas con tanta perorata semiológica se permitieron una foto postal de parejita feliz onda vacaciones, para luego seguir con el peregrinaje bandolero de "Amérika en kombi".




Fugados ya de la isla, esa noche durmieron en la plaza de Sao Sebastian con la banda de música local, de fondo tocando toda la noche al mejor estilo "Buena vista Social Club" pero a la brasilera, mucha caçacha y cerveja y meta salgado para tuda a galera... Eso sí que empezaba a ser Brasil!!!




El efecto imán se hacía notorio y sabiendo que la kombi es auténticamente como una lata de sardinas, (disculpen las figuras poéticas queridos lectores) la ruta era presente y los carteles ya lo decían todo. Cuando uno comienza a soñar con ciudades , viajes, calles, bares, se construye en la imaginación del viajero poderosos polos. Quien guste de Amérika no puede dejar de soñar con ciudades como Cali, Caracas, Quito, Guayaquil, Bogotá, Salvador, Cusco, Potosí, Rio de Janeiro, Mexico DF y muchas más; son ciudades que ya de por sí sus nombres evocan sorpresas, aventuras, aromas, colores y cuando se las van pasando uno se pone nuevas referencias u objetivos, como se los quiera llamar. Y hacia una de esas se dirigían, ansiosos.


Ubatuba sólo es una referencia anecdotaria en este capítulo. Hay quienes necesitan volver a ciertos lugares despúes de mucho tiempo para verificar que ese lugar y esas circunstancias no fueron un sueño o mejor, una pesadilla. Y Ubatuba es donde uno de los tripulantes de esta aventura junto a un fiel ñeri, años atrás, casi fueron apresados por la políca militar por estar a bordo de un barco de procedencia dudosa y con un cargamento más que dudoso, sumado a una tripulación sumamente dudosa (cachivache diría la monada de los viernes) más fieles a su gambeta acrobática huyeron antes que los acontecimientos se precipitaran y es hoy que años después era necesario volverse a encontrar con ese lugar que podría haber torcido el destino hacia otros lugares...
Dedicado a "El Flaco"... Existe y sigue allí... La foto no miente.


"Tenía claro que llevaba el rumbo errado y no sabía distinguir proa de popa, babor de estribor" sonaba en el stereo de los viajeros, una voz transnochada del añejo salmón castigado por noches heroicas donde la vida se jugaba a cada instante.

Y es así que el timón los llevó a la bella Paraty, que no es la famosa isla de la frívola "Caras" sino que una ciudad colonial declarada parimonio cultural brasilero y de la humanidad, por lo cual una ciudad super turística y cara.
Como la suerte no los acompaña últimamente, al llegar se enterarían que la ciudad sería sede, pero dentro de un mes, de la Feria del Libro internacional. Las oportunidades les eran esquivas y los argentinos, nativos de esa ciudad, no les tendían una mano. Vagabundeando por el centro histórico abundaban las parrillas argentas y los pubs, más ninuguno ante la presentación de rigor se conmovía con el cuentito y no lograban sacar ni siquiera un choripa de garrón...


Como es sabido por todos los viajeros de cualquier índole, cuando se está en la lona, siempre hay una estación de bomberos cerca... Y hacia allí fueron. El contacto fue realizado por medio de la bervorragia del sr. "careca" alias Roberto Carlos y los encantos de la pequeña maestra ilustrada. Luego de las presentaciones formales, los viajeros se hicieron acreedores de una suite con orientación hacia los morros y baño privado. En el paquete vendría incluído cena y desayuno y algunas cositas más que luego se enterarían.
Lo que en un principio fue frialdad y distancia con el transcurrir de las horas se transformó en partidas de ping pong y metegol.


Esta es la vista parcial de la suite en cuestión pero lo mejor estaría por venir. Los jóvenes maestros se mostraban super entusiastas ante tanta cordialidad y entablaban en cuestión de minutos amistad con el cocinero de la seccional (estrategia ya aprendida en las escuelas también) que en sus tiempos libres era guardavida de una de las playas más concurridas en verano de Paraty. Ante tanta camaradería los kombinautas cenaron como si fuese la última vez (¡qué verguenza, dirían las madres!!!) y luego del postre y un par de partidas con los otros bomberos se retiraron a dormir.
Y aquí viene la enumeración: qué les parecen colchones auténticamente de madera? qué les parecen sirena a todo volumen y un recluta golpeando las puertas una por una a las 5 de la mañana despertando a la gente para hacer ejercicios? qué les parece una voz en altoparlante avisando a las 6 y media el desayuno? Claro, la diferencia reside en que los bombeiros en Brasil pertenecen al cuerpo militar y por ende... Lamentablemente, esto no lo sabían y para todo esto el joven profesor ya estaba en medias y zolcilloncas esperando en la puerta de su habitación con las lagañas bien puestas para recibir la instrucción... Lo gracioso es la imagen que debido al rigor militar fue imposible inmortalizar.
Como es de esperar la estadía en el cuerpo de bomberos no se prolongó demasiado y partieron en busca de otro lugar para dormir... Igualmente entre nosotros, queridos lectores, un poco de disciplina no les venía mal a estos dos vagos, no?



De allí partieron a recorrer la ciudad (como yo soñé) perdiéndose por callecitas de ensueño, con una tranquilidad de pequeño pueblito que los sorprendió.
El casco histórico está rodeado por un río que por las noches sube sus aguas y la transforma en una pequeña Venecia donde los habitantes de esas casas deben poner tablones que flotan, para circular o en el mejor de los casos un botecito.



La fotos en cuestión empiezan a tomar un carácter comercial persiguiendo el jeite de las postales, futura posibilidad de autofinanciamiento si se acaban las remeras y armani no se decide a pagar lo que se debe...


La iglesia típica del centro de la ciudad también sufre por las noches los embates del río y se ve de esta forma:


Más no bien la ciudad está organizada para los paseos turísticos ya que la zona, junto a Angra dos Reis posee la mayor cantidad y calidad de islas paradisíacas de todo Brasil, y los barcos y escunas pueblan todo el muelle y también los vendedores de las tranquilas calles de la ciudad.

Afiebrados por la dulce plata de los turistas y mochileros europeos, los dementes y una comunidad de seguidores refrigerados a aire comulgaron la idea y pusieron a lucrar sus humildes máquinas en competencia con las de vapor... La unión hace a la fuerza dicen algunos... más la postal es simpática, no?


Extenuados por tanto paisaje y sofocados por los primeros calores, salieron expulsados en busca de playas más alejadas y tranquilas, sin el bullicio de las céntricas. Subiendo morros y ya amigándose con los gigantes de turno, dieron con una pequeña playita de pescadores, apodada, como no podía ser de otra forma "prainha". Mucho natación y relajación permitió al joven profe reponer sus energías del matutino ejercicio castrense.

La foto está tomada con el objetivo de mostrar donde se encuentra la canchita!!! Además por la tarde noche cuando la marea subió los niños jugaban una especie de fútbol bajo el agua que permite entender de donde viene tanto dominio de balón, no?
Volviendo de la playita antes que caiga el sol para procurar un lugar para dormir, los intrépidos viajeros se encontraron con la sorpresa de una van VW con patente argentina estacionada junto a la kombi. Preguntando por su dueño a los pescadores, ninguno sabía de él. No tardó en llegar una señora que con una sonrisa enorme ante el "ustedes son los famosos de la tele" les daba un cálido abrazo. Andrea era una viajera incanzable, y aunque no lo crean estaba con la camioneta viajando sola por unos meses. Un personaje típicamente trotamundo, ya había pegado la vuelta a varios continentes en miles de circunstancias desde su tierna juventus. Ahora, sólo era un paseo. Desde su Capilla del Monte cordobesa había salido por un tiempo dejando a su nño con su padre para despuntar el vicio del trip que se lleva en la sangre.

Esa noche hubo campamento argento de VW al costado del mar, frente al bar local de la cooperativa de pescadores, que azorados observaban la escena que cambiaba el rutinario día de sus tranquilas playas. Dos camionetas argentinas con mujeres, durmiendo en la calle, cocinando y usando el baño de su humilde barcito era mucho novedad. La noche estrellada y el dulce sonido de las olas acompañó la conversa de esa noche evocando países, lugares, aromas, viajados y por viajar.

Devueltos a la ruta y ya cerca de Rio de Janeiro hicieron una parada obligatoria en una playa, ya que la ruta iba al costado del mar, debido al intenso calor y a la belleza que se les presentaba ante sus ojos. Bucearon, nadaron, se solearon y cuando se quisieron acordar ya era tarde para salir a la ruta y menos con las cervezas que tenían encima, más aún habiendo conseguido la simpática amistad del cuidador nocturno y pescador del barcito playero.

Falamaça era su apodo y tenía una historia muy rica. Integrante de esta familia de nómades que anda por el mundo, había vagado incesantemente por todo Brasil, llegando hasta Francia, conociendo incluso "a una tal Brigitte Bardot". Con más hijos que el presidente paraguayo Lugo, había dejado su Buzios natal para vivir en un lugar más tranquilo y cercano a la naturaleza. Su bondad fue tan grande que los invitó a la joven pareja a quedarse a dormir ahí esa noche y compartir un fogón y una buena feijoada. Humilde y viviendo en una barraca, como se le dice en Brasil a una especie de carpa, les compartió parte de su comida calentada en una lata a las brasas y les regaló para que prueben su primera caña de azúcar plantada por él mismo. Lo interesante, era que el bar tenía una vivienda arriba que no la usaban los dueños y ante esta consulta Falamaça respondía lacónico: "A vida é simple: fogao, estrelas y mar, praia e minha barraca... Eu sou um homen com muita sorte... o dinheiro é papel... eu nao necesito nada mais".
Las curvas de su figura ya se anunciaban y la ansiedad los comía. Entrar era inminente pero antes sortear el caos del tránsito. La soberbia "Rocinha" los recibía con más altura que años anteriores y el calor ya se hacía sentir en la poderosa ciudad carioca. En Brasil dicen que mientras los paulistas trabajan, los cariocas disfrutan y esa sí que es una buena filosofía de vida, más si se tiene en cuenta el presente de los "exmaestros" devenidos en hedonistas puros.


Sí, sí, señores lectores, no es el festejo de Kempes en el ´78, ni el gol de Maradona a los ingleses, ni el fin de la dictadura militar argentina, ni el triunfo de Allende en Chile... A veces las fotos hablan por sí solas y esta es una de ellas. La emoción trasnfigura la cara de adulto en niño, más contento que con chiche nuevo o perro con dos colas....
La llegada a, ni más ni menos, que Rio de Janeiro fue vivida como un auténtico carnaval en la ciudad de samba y caipira y más si se tiene en cuenta que la coronaron cumpliendo el segundo mes de viaje de "Amérika en kombi".


El amo se rinde al esclavo, dicen algunos, más los otros, los hermanos sean unidos porque esa es la ley primera... Emocionado ante tamaña gesta la hermandad mondinesca copando la Rua Atlántica, desde Ipanema hasta Copa. Dicen que desde el batacazo dado por los celestes, no se veía tamaño maracanazo...


Más aún, si de hermanos se trata, la querida kombi no perdió ni un segundo para ponerse al día con su hermana mayor carioca. Veinte años no es nada, canta alguno, pero cuatro es demasiado. Y de esta forma el broth Joaozinho sería el primer familiar en participar del viaje "Amérika en kombi". Antiguo morador de la cidade maravillosa y conocedor de la mayor cantidad de botecos, se salía de la vaina por demostrar su sabiduría cultivada en tantos años...



La querida Clandestina fue guardada en un garage ganándose unas merecidas vacaciones para darle paso a su hermana mayor que guiaría a los viajeros por todos los rincones cariocas.

Ni bien llegados a destino, olvidados de su principal objetivo y de la importancia de su viaje, no de ellos solos, sino de todos, los americanistas volvieron al ruedo de los flashes y el glamour televisivo. Ya desacostumbrados de los mass medias, los protagonistas estaban nerviosos ante la cámara europea, no obstante, ni bien comenzó a prenderse la lucecita roja, las flojeras mermaron..

Esta vez la señorita medios se hizo a un lado dejando a su compañero de ruta que tan bien domina el idioma alemán necesario para encarar al cronista de ARD. Dicen las malas lenguas que la nota fue paga y que encima nunca salió al aire debido al exceso de verba producido por las cuantiosas caipiras y skol dentro del joven profesor que confundía las conjugaciones verbales del portugués con la tercera declinación del alemán sumado a cierta jerga porteña y ricotera... Demás esta decir qué quedó de todo eso, más como anuncian los cariocas, a esa altura la alegría nao tem fim....


Los días transcurrieron y los contactos del antiguo brother morador le permitieron a los "cuentacuentos" dormir en un departamento prestado por una semana. El parque Lage era el favorito de sus caminatas matinales y el hermano mayor cumplía la función de matriere llenándolos a toda hora con comidas y lugares de todo tipo... Parece ser que no era testigo de las actuales barrigas de los dos nómades empalagados de tantos salgados de antaño...


El día trece sería un día especial ya que festejarían el primer cumpleaños en viaje de uno de sus protagonistas, más exactamente la seño Martina, por lo cual, luego de un día de playa en la popular Copa, y de llamadas y mensajitos, el hermano mayor invitó una cena de auténticos galetos y caipiras en la praia para recibir los nuevos años cargados de porvenir y de kilómetros.

Si de lugares se trata Rio de Janeiro tiene todo. La ciudad de los contrastes, pero aún así de la alegría. Gigantescas favelas con visión panorámica de resort & spa conviven en una calma tensión con complejos primer mundistas para turista.



Tal vez en esta foto descubran el misterioso punto que se esconde en algún lado. El que acierte será acrededor del Bob Esponja decolorado que adorna el redondo parabrisas de la kombi. Totem sagrado y preciado por muchos coleccionistas.


Mas quien no visita el Corcovado, dicen que no conoce Río, y hacia allí se dirigieron. Las bolsas mundiales colapsan, la crisis global se acentúa, pero Cristo no baja sus precios, y ante la novedosa y espectacularidad como maravilla del mundo, al barbado se le subieron los humos a la cabeza, si ya se creía el más importante de la historia de la humanidad, ahora más, cosa que impidió desenvolver la incierta cantidad de reais para conversar siquiera un ratito con él y sentirse por un momento tan omnipresente con su magnífica panorama.

Que Cristo hay uno sólo dicen la mayoría, no lo sabremos, pero que se desquitaron es cierto, si hasta es más justo a la visión tercermundista, no? El cristo pelado y hasta parece más humano, no?. Creyendo que el mundo se lleva por delante y en kombi...


La belleza se hace presente, ¿cuál de todas? Si se trata de quedar bien el narrador esta para eso, ¿no?


Río permite estas cosas, no, que ante la invasión de una galera disfrazados de sambista te acosen en busca de dinero, entre toda esa multitud, el sonido dulce y acompasado de un harpa en el medio de Leblón, como si estuviese llamando a las sirenas o intentando encanarlas, lo sorprenda a uno. El calçadao inconfundible de Copacabana y sus milenarias lonitas que tanto gusta comprar los argentos en sus idas por el país vecino.


Sepan disculpar queridos lectores, pero quien aquí escribe o intenta amenizar los ratos libres de ustedes invadido por un sentido del buen gusto, se queda sin palabras.

"Es el auténtico Peuchele!!!!!" grita la monada canalla.... en un pequeño homenaje al "ancho" Rubén Peuchele, el "exprofesor" de Literatura ("Gracias a Dios que nos lo sacamos de encima", deben vociferar sus antiguos empleadores de colegios) da una muestra de dominio corporal y de moral bien alta...
¡¡¡¡Hay que tener huevos para jugarse a "eso", eh!!! o ser un caradura total, que es el caso...

El big brother recomendaba los barrios de Lapa y de Santa Teresa como fuertes puntos de referencias para quien se precie de nómade e iconoclasta, y si es de reven mejor... Los arcos de Lapa son muy famosos por que más allá de haber sido un antiguo acueducto, por su largo traspasa el pintoresco "bondinho" que traslada a los moradores a sus casas arriba , en el morro.
Barrios de artistas, pintores y musicos, como así también de vagancia mucha, las calles muestran lo mejorcito del arte callejero de grafittis, stencils y murales. Tal vez en este caso la única que le haga competencia sea Sao Paulo.

Los fines de semanas sus ruas de pedras explotan de gente que bebe y baila desenfrenadamente en las calles, con botecos clásicos y baratos. El lugar sorprende a más de uno y dicen que por las noches las panteras se hacen presente...


La "escada de Selarón" en el corazón de Lapa es la referencia obligatoria del lugar. La intervención urbana de este especial artista, reconocido mundialmente por ser un hombre del pueblo y de la favela, se conforma de mosaicos y cerámicas enviadas de todo el mundo para la conclusión de toda la escalera. El artista va completando la misma a partir de la donación que va recibiendo.

Ahora bien, Selarón dista mucho de ser el típico artista snob con pretenciones de galería en Nueva York, es más bien un defensor de la cutura de la favela y pinta a su vez las realidades que allí se vive.

En esos vagabundeos por las calles y por la cultura popular, los jóvenes viajeros se sorprendieron ante el espectáculo que recibían absortos: el mismo artista que tanto renombre tiene estaba barriendo con una escoba inexistente ya, la vereda y la calle, vestido con ropas andrajosas. Selarón, él mismo. Se les acrecaron timidamente para felicitarlo por su obra y encontraron una persona que instantaneamente los invitó a su atelier a mostrarles sus demás cuadros y a tomar una caçacha para charlar un rato sobre pintura y viajes.


Esta visión es la mirada de todas las mañanas del viejo pintor, imposible no acreditar eso y no hablar de eso y pintarlo. La mañana fue muy enriquecedora para los kombinautas que una vez más sumaban a un amigo a esta larga lista de "Amérika en kombi".


Mas como ustedes bien saben queridos lectores, de libros y bilbiotecas nada se ha dicho hasta aquí, y los dos literatos a esta altura, lejos de la obligación con la que partieron de "fomentar la lectura (sic)", y escudados bajo la circunstancia de poseer sólo libros en español y la no concreción de la donación de libros en portugués, no se resignan y el infame profesor intenta practicar in situ la traduccción del español al portugués con un nuevo amigo de praia...


Antes de despedirme queridos y pacientes lectores, les dejo aquí unas curiosas postales del Pan de Azúcar, ya que en declaraciones radiales exclusivas solamente para Brasil, los "cuentacuentos" afirmaron que debido al reconocido refrán de las tierras de mates y vaquitas "más hambre que maestro de escuela", el ingreso al mismo les fue denegado por el temor que confundan nombre con propiedades culinarias...
Como regalo y leyenda les dejan aquí el dúo dinámico para ustedes, con el debido permiso del "mono" Selarón uno de sus cuadros famosos:
Esta es una de las últimas instantáneas tomadas horas antes de volver a partir de la pareja feliz y andante, con sus anhelos y sueños más frescos (y tostados) que nunca con rumbo norte, destino sur, porque donde hay un libro, existe la posibilidad de un mundo mejor...

Abrazos y besos viajeros, próxima estación, ESPERANZA.

Pd. Como dice una letra de una escola de samba "Muita calma nesta hora..."

En el próximo Capítulo, "La rancheada de los artesanos", dentro de muy poco (prometido) reportándose desde Bahía, terra da felicidade...

Para ver las fotos del álbum complteto, cliquea acá:

http://picasaweb.google.es/juanmmondini/ROLLO5WEB?feat=directlink