sábado 16 de enero de 2010

Capítulo XIII: "Good Bye Lenin... En la tierra del Pibe... (Venzuela - Colombia)


Imágenes que se suceden, recuerdos que se escurren, se escapan en la memoria. Nuevamente el movimiento. Como si el mundo no girará y uno se anticipa cinco segundos a la realidad. ¿Realidad? La luz, nuevamente. Te despierta, te golpea. La vida no da tregua, amigo. El instante se nos escapa y nos sometemos incrédulos a su dictado. Cae la noche y te mirás al espejo. Un día menos, en esta carrera mortal. Y vuelta a empezar. Parecería ser que uno no escapa a la lógica festiva. Lejos, allá en las Pampas húmedas... ¿Cómo no mirar atrás? Ahora, en este momento, ayer, hace un año. Todas concepciones netamente abstractas. Recuerdo esa manía estúpida, de la vida de ciudad: balance de fin de año. Como si la vida fuese una planilla de Excel, donde hay debe y haber; como si mirar o sonreír, solo fueran permisos restringidos. Detenerse un segundo es perder el tiempo. Y ni hablar de dejarlo todo. Solo podemos decir que aprendemos día a día y que el camino nos va devolviendo eso que habíamos perdido: Libertad. Pensamientos, escuchar, conocer, abrirse. No sé exactamente adonde nos llevan nuestros pasos, pero la cosa es que caminamos. Y en ese caminar, nos vamos transformando. Lentamente. Profundamente. Salimos para ver el mundo con ojos de niños y la naturaleza nos va iluminando. Como si fuese una paleta de colores recién descubierta por un chico. Imposible no querer pintar… Y si hay una pared, siempre existe la posibilidad de abrir una ventana… (Dedicated to Bigh Brother)



1- La ruta trasandina…

Como sea que el movimiento lo dicte, la cosa es que llegamos a Mérida y cómo!!!! Haciendo memoria nos habíamos quedado en el punto más alto de carretera de Venezuela con nuestra inseparable kombi “Clandestina” herida en combate. Respirando con dificultad y dando muestras de graves pérdidas de sangre (aceite) la gorda parecía surfear las subidas y bajadas de las montañas andinas en clave heroica. Para sumarle, el piloto de esta historia, quien les escribe, parecía mimetizarse con la salud de su inseparable “Rocinante” y se solidarizaba dando muestras de sus primeros síntomas de enfermo en todo el viaje. El piloto deliraba de fiebre, sumado a vómitos, y la pobre camioneta se las arreglaba para sortear esos gigantes de roca en 2 cilindros… (para quien no sabe la camioneta cuenta con 4, es decir, como un avión cuando sólo anda con una turbina…)
Gracias a los contactos del mundo de VW lográbamos que nos esperaran en la carretera, en cercanías a la ciudad de Mérida para socorrernos.
Llegados a la ciudad nos encontramos con Ricardo y su mujer, Mimí, quienes inmediatamente nos abrieron las puertas de su hogar y nos encontraron un taller que nos prestaría las herramientas y nos ayudaría a atender a la pobre compañera de viaje…
Esa noche, el antiguo profesor, tendría pesadillas recurrentes de pistones y bielas que lo perseguían en una carrera alucinatoria con intenciones de sumergirlo en un cárter lleno de aceite para estrangularlo con una correa…


Volviendo a las fuentes: Gabo y Huidobro + “Gentileza” en tertulia literaria...

- Mecánicos I

Como anticipábamos en entregas anteriores, cual si fuese un folletín sentimental, los problemas mecánicos vendrían a imponerse en nuestro futuro próximo. ¿Quién no los tiene? , pensábamos nosotros, ante tamaña odisea. El caso es que uno comienza a ponerse no sé si esotérico, cabulero, o como quieran llamarlo, pero comenzamos a intuir que la kombi de alguna forma, extrañaba las manos cálidas y sabías de sus dos antiguos y grandes doctores (Pedro, Argentina y Mac Guiver, Venezuela).
Con un poco de fiebre, pero con una leve mejoría, comenzamos a bajar y desarmar el motor… Nos encontramos con lo que, este ignorante piloto que de mecánica no sabe nada, intuíamos: tapas y culatas flojas = espárragos del block zafados…
Hay quienes se hunden en un vaso de agua, pero no es el caso. A trabajar se ha dicho…
Conseguimos unos casquetes para hacerles unos insertos y problema solucionado… o eso creíamos… armando el motor y ajustando el otro lado sano, se zafaron dos espárragos más y hubo que volver a trabajar… encima se rompieron los aros (anillos) y hubo que adaptar otra medida…
A esta altura ya no nos quedaba ni ganas de sacar fotos como antaño. Realmente no nos causaba mucha gracia estar desarmando el motor y máxime si era porque alguien había apretado de más… sino la Clandes seguía como en sus mejores tiempos…
Entre esos días de desaliento y de terapia intensiva. Dividíamos el día en el taller y a la tardecita en paseos festivos por la ciudad para olvidar las tormentas desatadas…

Heladería Coromoto: Record libro Guinness por tener más de 1000 sabores ¿Cómo llegar a ese número? Con gustos ridículos como “cebolla picante”, “cerveza polar”, “caraota” y demás: nosotros nos conformamos conformábamos con los clásicos.


Entre arreglo y arreglo conocimos a mucha gente que nos ayudó desinteresadamente, siempre apoyándonos en lo que necesitáramos. Tal es el caso del club VW Mérida que nos compraron remeras de “Amérika en kombi” y encima nos ayudaban a arreglar la camioneta gratuitamente…
El motor se armó y desarmó en tres días y con anillos nuevos y demás estábamos listos para salir a la ruta nuevamente. El tiempo nos apremiaba. Teníamos 7 días para salir de Venezuela y nuestra idea de cruzar por Cúcuta se desvanecía debido a los problemas políticos entre Venezuela y Colombia, atenuados en esa frontera.
En medio de tanta prisa decidimos, como quien dice, “parar la bocha” y detenernos a mirar lo que nos rodeaba. Gracias a nuestros anfitriones nos dedicamos por 4 días a visitar y saborear las bellezas de los Páramos…

Invitados a “pescar y comer truchas” nos fuimos para el páramo denominado La Culata, una especie de montaña, a lo Heidi, con quesos de cabras, lagunas, vinos de mora caseros y truchas por todos lados. Días de disfrute pleno gracias a nuestros amigos del camino.


Lamentablemente la suerte no nos acompañaba nuevamente, como en Caracas, y el teleférico más alto y largo del mundo estaba cerrado hace 1 año!!! Por mantenimiento y peor aún sin plazo para su reapertura. La zona más turística de Venezuela sin su atractivo más importante. Cosas.
El teleférico mantenía un recorrido de 5 estaciones que alcanzaba una altura de 5000 mts o más sobre el nivel del mar. Pero lo más importante es que no sólo era turístico sino que comunicaba a una gran cantidad de pueblitos perdidos en la inmensidad de Los Andes, entre ellos, el famoso pueblito “Los Nevados”.


Averiguando y averiguando, conseguimos una camioneta 4x4 que lleva a los habitantes de estos pueblitos y a su vez mercadería. Logramos negociar el mismo precio que les cobran a los locales, ya que el precio para turistas es casi el doble, debido a la falta del teleférico. La otra opción (que más nos gustaba e interesaba) era subir a lomo de burro, pero para esa opción era necesario 6 días y el tiempo, como ustedes saben, queridos amigos y seguidores, siempre nos corre…
Tal vez haya sido uno de los más increíbles caminos recorridos en lo que va del viaje. Gracias a D10S que no se nos ocurrió ni mínimamente subir con la kombi… Este es un lugar sagrado sólo permitido para las Toyotas… otra cosa, no existe. El camino de unas 3 horas se va metiendo poco a poco en las entrañas de la Cordillera, revelando paisajes sólo reservados para deidades. Pueblitos coloridos, donde el campesino comparte una cerveza en el banco de la plaza junto a un burro. Lentamente uno va tocando el cielo con la mano y sintiendo el sol curtiendo las pieles y el viento acariciándolas. Todo es tan tranquilo y tan lumínico que la mente se pierde.

Los Nevados en todo su esplendor… Fuente de belleza y energía…

Imágenes.


Llegados al pueblito y maravillados ante sus callecitas de piedra y su precioso clima, nos perdíamos sin un camino prefijado. Teníamos la intención de quedarnos sólo por el día, pero como se imaginarán, los planes en “Amérika en Kombi” no funcionan mucho. Andando por sus empedrados, conocimos a una abuela de 92 años que nos relataba con pasión y ternura la historia de este pueblito. Atraídos por los personajes que habitaban esos relatos, sin mirarnos, uno a otro, nos decidíamos silenciosamente a quedarnos a dormir. Como si la sabia señora nos leyera el pensamiento, nos invitó a su casa, en un cuarto de huéspedes que tenía libre, con la condición que sólo pagaríamos la comida… Sin palabras. Tal vez suele trillado, pero estas cosas nos suelen suceder y no sólo a nosotros…
Esa noche las estrellas parecían golpear las tejas para invadir la habitación. A lo lejos, el burro del pueblo lanzaba un alarido.

Con el despertar de los gallos como único sonido real, flotábamos entre sueños de pájaros y nubes sin querer despertar. Nuestra abuela por adopción, nos preparaba un riquísimo desayuno andino: sopa, arepas, carne y café… Mejor no se podía arrancar. Y encima nos preguntaba dulcemente “¿Cómo durmieron?¿Descansaron?”, con una sonrisa en la cara, como sabiendo de antemano la respuesta obvia…
Visitamos la escuela del pueblo y sin nuestros libros, solo nos quedó relatarles nuestra historia y mostrarles fotos a los chicos de nuestra querida protagonista, ahora ausente, de nuestro viaje. Las preguntas eran miles y lo obsesión: la kombi y los libros. Para despuntar el vicio les leímos unos cuentitos de los que tenían en la escuela y de paso compartimos un “picadito” de fútbol, inédito por estas latitudes, donde el “home ron” todo lo puede… Pasamos una mañana agradable y el pueblo comenzaba a despertar. Conocíamos a más y más pobladores, entre los cuales uno de ellos, me enseñó a tocar un par de acordes del “Cuatro”, instrumento de cuerdas regional (como una especie de guitarra pequeña, pero con 4 cuerdas)
Despedirnos fue difícil. Quién sabe si volveríamos alguna vez y si lo hiciésemos cómo encontraríamos en un futuro este increíble pueblito de cuento. Lamentablemente el “avance” llegaría con sus carreteras de asfalto algún día poniéndole fin a la magia de Los Nevados y su gente
La vuelta fue de yapa: en el camión de las verduras, acostados entre cebollas, zanahorias y papas, mirando el cielo Protector…


De vuelta por la ciudad nos esperaban nuestros amigos Ricardo y Mimí. Ahora sí nos teníamos que despedir. Nos quedaban tan sólo 3 días y cruzar todo el lago de Maracaibo, hasta la ciudad homónima, para encarar la Guajira Venezolana para cruzar la frontera.
Salimos temprano y encaramos las carreteras de manera afiebrada. 12 hs. Sin parar. Cruzando de oeste a este nuevamente el país, saliendo de la zona más fría para entrar en la zona más caliente de la ciudad… Así es la vida nómade, queridos principitos. Pueblitos que se amontonaban al costado del camino desfilaban constantemente. Vendedores de frutas y limonada se veían asaltados por la presencia de estos “demonios”. Entre todo esto la “clandestina” comenzaba a pistonear excesivamente en la acumulación de Km. Dos tanques, más 800 Km. y llegábamos de noche a la ciudad de Maracaibo.


Escena típica Venezolana. Autos modernos y que consumen poca gasolina….

2- Por los caminos de los viajeros…

Llegados a la ciudad, buscando Bomberos para pasar la noche y descansar bien para salir nuevamente a la ruta, pasamos por una plaza que nos llamó la atención: en el medio tenía como monumento a un pequeño obelisco… y no sólo eso… sino que estaba estacionado un Falcon con patente argentina!!!! Dimos una vuelta y entre bocinazos y saludos reconocimos a nuestros compañeros de ruta que saldrían un año antes que nosotros. Bandera Latinoamericana son ellos. Esa noche pintó rancheada con “los Gurises” y vendimos algo sacando el parche en la plaza. Cerca de la medianoche emprendimos la retirada para buscar un lugar donde dormir. Nunca encontramos bomberos. El centro del imperialismo fue nuestro gran dormitorio: Mc Donalds…


Tempranito nos despertó el guardia y después de un desayuno regalado por uno de los empleados conspirados contra el sistema, que se encargó de sacarlo por la puerta trasera, hicimos un baño “turco” y salimos a los caminos en busca de un nuevo país…
El camino que separa la última gran ciudad, Maracaibo, de la frontera con Colombia, es la zona denominada La Guajira, zonas de comunidades originarias, los wayuo, que hoy, postergadas y olvidadas por el sistema se ven obligadas a subsistir con el tráfico de gasolina a lo largo de los 70 km que separa la zona de Colombia. Obviamente nosotros nos encargamos también de esconder bien unos cuantos bidones de gasolina como gran despedida a nuestro querida República Bolivariana.


En ese lento andar y sumergido en pensamientos por la despedida inminente de un cálido país y su gente que nos albergó durante tres meses, observaba el paisaje desolado y las casas típicas indígenas. La carretera no permitía ir a más de 60 km de lo destruida que estaba y entre música, pensamientos y charlas, nos vimos sorprendidos por una silueta gorda, blanca y argentina!!!!!


Síiiiii!!! En medio de la ruta, clavamos frenos ambas y nos reconocimos instantáneamente: los cordobeses de “La vida en combi” habían salido en diciembre del 2008 con destino Tijuana, en un recorrido similar al nuestro, sólo que empezando por el Pacífico y volviendo por el Atlántico los llevaría a recorrer toda Latinoamérica. Abrazos, anécdotas, recomendaciones, regalos de mapas, al rayo del sol, en medio de una carretera perdida entre dos fronteras. El tiempo no nos alcanzaba y hubiésemos preferido el encuentro con un asado, en una playa, en las montañas, pero el viaje y la vida tiene sus hermosos misterios que nos va juntando azarosamente, o no, a los viajeros, a los locos, a los poetas, a los desangelados, a los soñadores…

3- Good Bye Lenin…

Llegábamos a la frontera al mediodía y un dolor de panza se sentía, no sólo eso si no también un nudo en la garganta. Cuando uno está allí, es inevitable que lo invadan un montón de sensaciones. Expectativas y temores ante un nuevo país. Tristezas y recuerdos por el país y los amigos dejados atrás. Tensión fronteriza entre papeles, requisa, documentos. Todos sabemos, o casi todos, lo que significa una frontera. La palabra misma ya es chocante. Más si estamos en la banda que lucha por un mundo sin ellas, de ningún tipo…


Allí estaba el adiós a nuestra querida y hermana Venezuela. Su gente, que decir… No nos alcanzaría entradas de este blog para hablar tan bien de ella… Amigos eternos, parte de nuestra querida familia andante que denominamos “Amérika en Kombi” siempre estará en nuestros corazones. Pueblo solidario, que tiende puentes y lazos eternos que siempre llevaremos con nosotros. Y también “Huguito” que nos recibió esa mañana, allá en la distancia, por radio nacional y que siempre nos acompañaría a todaaaaaa hora!!!!



3 meses, 7000 km recorridos, infinidad de amigos y familia de corazón nueva, la solidaridad de los clubes de VW, las rumbas, su comida, las discusiones políticas, el caos vehicular, los paisajes de la gran Sabana, Mérida, los cayos, pero sobre toda las cosas lo mejor de Venezuela: su GENTE

4 -Ojalá que llueva café…COLOMBIA…

Y allí estaba, nuestro último país sin conocer de América del Sur (los del pacífico los conocíamos en viajes anteriores). Colombia. Con sus mitos, su prensa internacional negativa, pero con la mejor prensa de los viajeros. Entraríamos en un país donde su gente se desvive por atender bien al extranjero y donde como dice el slogan de publicidad turística, “el único peligro es que no te quieras ir…”


Después de los trámites de rigor y de lograr, a fuerza de tesón y pesadez, que la funcionaria de turno nos diera un permiso por 90 días tanto para nosotros como para la camioneta, encaramos hacia la zona denominada La Guajira, al igual que en Venezuela, pero colombiana. Resultado del ridículo concepto fronterizo…uno más…
Logramos que no nos revisen nada y así pasamos felices con nuestra gasolina bolivariana que tanto nos dudaría. Igualmente a los 5 km de la frontera, ya en territorio colombiano encontraríamos también a los wayuo sobreviviendo mediante la venta de gasolina en bidones. Eso sí, a 10 veces más cara que a 15 km de diferencia…
Queridos amigos y lectores, se acababa de esta forma, para nosotros, el paraíso petrolero. De aquí en adelante los km serían contabilizados y cuidados como juguete nuevo. Atrás quedaría la posibilidad de vagabundear, ir y venir, por los caminos errantes con nuestra querida kombi…


Nuestra primera parada en tierra colombiana sería el pueblo de Riohacha. Allí hicimos noche y buscando infructuosamente la estación de Bomberos, que nunca existió, nos dirigimos a la playita más cercana del centro para levantar campamento. Luego de unas empanadas gigantes al estilo de una tarta argentina y un rico helado por poco dinero caminamos un poco el pueblo que nos dio la sensación de ser un pueblo de interior donde todo el mundo sale el sábado a la noche a dar una vuelta a la plaza o a tomar un refresco y todos se conocen. No estábamos equivocados. Al volver a la kombi estacionada en el malecón, muchos curiosos se agolpaban alrededor de la diosa de la silueta… Saludos, presentaciones, éxitos y demás eran las primeras manifestaciones de colombianos hacia nosotros. Esa noche durmiendo tranquilamente a orillas del mar, empezábamos a experimentar “eso” que tanto se habla de esta gente y su precioso país…

Típicos trabajos Wayu. Los colores hablan


El siguiente paso fue dirigirnos a las playas que supuestamente eran turísticas para comenzar a reponer dinero a las arcas de “Amérika en Kombi”. Al entrar en Colombia, el dinero que habíamos juntado en Venezuela se dividía por 3 y encima la gasolina se multiplicaría por 50 veces. Es decir, tanquear nos salía 1 dólar y ahora debíamos juntar unos 50 para la misma acción… Qué mundo injusto..!!! snufsnuffff ( se nos caen las lágrimas…)
Nos dirigimos a las playas del denominado Cabo de la Vela. Las playas son amplias y bastantes desoladas. A pesar de ser el Mar Caribe sus aguas no son tan bonitas. Mal acostumbrados al país vecinos los turistas que llegaban en tours en buses no compraban demasiado y comenzábamos a preocuparnos gratuitamente. Duramos dos días en estas cálidas playas. La presencia de la comunidad wayuo es muy fuerte. Nuestra intención era tomar contacto con sus representantes para trabajar con la biblioteca. Lamentablemente nos encontramos con una comunidad muy cerrada y renuente a ciertos intercambios, o más bien, no supimos comunicarnos y explicarles correctamente nuestro proyecto…

Amor a la Colombiana: ¿un nuevo Francella (uuuhhhh) o un homenaje vedado a la parábola de Pablo, el patrón…?

Escenas típicas de la era-alianza Uribe-EE UU

La carretera está dominada por un entorno selvático donde antiguamente (y actualmente) era utilizada como la ruta de salida de las drogas vía Santa Marta, hacia el exterior. Zona de tensiones donde paramilitares, ejército, narcos y FARC luchan por el control del territorio. En una de esas pocas charlas que pudimos tener con los niños de las comunidades indígenas eran muy recurrentes los relatos de paramilitares persiguiendo y asesinando a los niños y adultos de las comunidades originarias. La madre tierra estaba en peligro y ellos no la abandonarían así nomás.
Al ir transitando esos pueblos y zonas, uno observa el despliegue militar al costado de la ruta con cierta consternación. Falta de costumbre, quizás. Helicópteros, columnas de humo en las sierras, donde supuestamente se estaban quemando plantaciones era el panorama… Y el piloto, entre todo esto, cargaba un bigote bien “paisa”… por las dudas, ¿no? Sólo una vez nos pararon para pedir los papeles de rigor, para concluir explicando que estaban para seguridad nuestra… ¿Qué loco, no? ¿Militares para nuestra seguridad? Tal vez nuestro incosciente colectivo argentino no nos permita entender “nunca más” esto…
La carretera dibujaba una recta costeando el mar, que por momentos se veía paradisíaco.

La presencia de ciertos carteles nos hacía pensar que éramos “locales”…



Llegamos al Parque Nacional Tayrona, con la ilusión y los relatos de ciertos amigos viajeros que habían disfrutado de la naturaleza y las cálidas playas de corales y arrecifes. La idea era quedarse y acampar un par de noches ya que sabíamos de esa posibilidad…pero…
Lamentablemente la entrada para extranjeros era un disparate: 15 dólares cada uno, sumado a los 3 dólares por día de estacionamiento, más el pago por acampar, más la comida, etc., etc., hacía imposible nuestra visita. Ayudados por un gendarme de Parque Nacional intentamos hacer “lobby” pero nada funcionó. Parques Nacionales les dio la concesión a una parte privada. Llamamos a esa parte privada por teléfono y nos dijeron que teníamos que hablar con guardaparques. Guardaparques nos dijo que teníamos que pedir un permiso en Santa Marta y así iba cayendo la noche hasta que decidimos partir y desistir hasta Santa Marta…
Esa noche dormimos al costado de la ruta rodeados de la inmensidad de lo que se denomina la Sierra Nevada, donde habitaban y habitan las comunidades originarias Tayronas y Kogis, descendientes de los primeros. La fuerza y la energía que transmite esas zonas es indescriptible…

5- En las tierras del Pibe…

Llegados a Santa Marta, donde no existe tren, ni tampoco “tranvía” instantáneamente fuimos seducidos y cautivados por la ciudad “dorada” donde el calor es lo que menos importa y el ritmo lo impone un puerto y sus cruceros de manera bien relajada. Ya habíamos escuchado sobre la identidad de los costeños y de su actitud de vida… No los culpamos…al contrario. Poco a poco nos fue transformando a nosotros también.


Ciudad con un centro colonial e histórico que limita con una extensión de playa que va desde el puerto hasta el futuro yacht club, regala al viajante unas fachadas y callecitas pintorescas que se debaten entre el pasado y el presente en una silenciosa tensión. Parecería haber un abismo entre la zona de Rodadero y el centro histórico. Esa enfermiza invención del hombre de plantar rascacielos horribles al costado, o mejor aún sobre la playa, con sus yates y demás…



La arquitectura colonial convive con la referencia al pasado: la sierra nevada, la tierra sagrada y sus comunidades originarias. En cada plaza hay alguna escultura, monumento, que habla sobre los verdaderos dueños de la tierra. En la realidad… todo al revés…



Por esos días conocimos a un loco que nos hospedó en su casa una semana, en el corazón del barrio calle 10 y carrera 5ta. Para quien conozca sabe de qué estoy hablando, para los que no tendrán que leerlo por otro lugar en un futuro. Los atardeceres y las azoteas de ese barrio merecen varias páginas. Ahí conocimos la denominada “brisa loca” que se presenta con el atardecer y a veces a la noche. Un viento arremolinado que baja de la sierra con toda la fuerza de sus antepasados. Dicen, quienes viven por allí, que algún día ese viento traerá la ira de los originarios Tayrona por haber dañado tanto la Sierra Nevada y le dará al hombre blanco una lección…



“Golden Santa Marta”
-Hombres de Fe

Entre esos días recibíamos un mail que tanto estábamos esperando con una simpleza que nos dejaba helado. La historia contada en unas entradas atrás decía que teníamos que conseguir alguna empresa naviera que nos colaborara para cruzar la kombi hacia Panamá. Gracias a nuestros amigos viajeros que están más arriba, en el continente, teníamos un mail de cierta gente que nos podía ayudar. Nuestra ansiedad y prisa hizo que nos presentáramos en la sociedad portuaria de Santa Marta sin una entrevista. “¿Qué hacemos?”-nos preguntábamos. “Y tirémonos el lance, total no perdemos nada”, nos respondimos.
Ante el pedido en la mesa de entrada nos comunicaron que quienes solicitábamos ya se habían retirado a unas reuniones a Barranquilla. Era viernes y hasta el lunes no sería posible. Nuestro ánimo decayó un poco. Hicimos las cosas bien y mandamos un mail. Decididos a relajarnos nos fuimos al pueblo de pescadores de Taganga y sus hermosas playas, para vender un poco de artesanías y relajarnos el fin de semana para lo que estaría por venir…

Fin de semana entre ventas y snorkel en Playa Grande, acampamos y dormimos por esas zonas. Conocimos a toda la comunidad de viajeros artesanos de Taganga que serían nuestros compañeros de algunas noches. El pueblito tiene esa mezcla de turismo de mochileros, pescadores y locales, que permite darle vida interesante a estas playas. Alejadas de la locura de Rodadero y de las turísticas y caras del Tayrona, este lugar se revelaba como una buena base para esperar respuestas…
Y así llegaron… ante la pregunta de “¿Por qué no revisamos el mail, por las dudas?”



Asombrados abríamos nuestro mail y nos encontrábamos con lo siguiente:
Martin, Martina:
Los espero mañana a las 7 y media am, en mi oficina.... Tengo reunión a las 8 pero veámonos para ver como les podemos ayudar con su sueño..... Un abrazo”
Nuestras emociones no tenían lugar para desarrollarse. Así de una. El mejor regalo de navidad y año nuevo podía suceder…
Esa mañana estábamos ahí antes que llegara hasta el que abre la puerta. Nos entregaron unas tarjetas y nos recibió una secretaria que con su mejor sonrisa nos ofrecía un desayuno, para declararnos luego “están en el lugar correcto…” La persona indicada no llegó, sino que llegó la persona designada para dedicarse exclusivamente a nuestro tema… Uahhhh!!!! Estaba al tanto de todo y nos alentaba y nos escuchaba las mil y una anécdotas que nos pedía que le contáramos de nuestra aventura. Nos explico que había que buscar una naviera, luego contenedores y todo lo demás, aclarándonos que podría salir en cualquier momento. Mañana como dentro de 2 meses… Cuando salimos creo que la sonrisa no nos cabía en el rostro. Es difícil describir esos momentos, cuando uno proyecta tanto y sabe íntimamente que se enfrenta a un gran desafío y demás. Esa mañana a desayunar un licuado y una arepa con huevo…A festejar !!!!



- Mecánicos II
Una de cal, una de arena, dicen… A dos días de la reunión, saliendo del estacionamiento de la Sociedad Portuaria que habíamos tomado por camping, la dirección de nuestra compañera infatigable hizo un ruido temeroso, que todavía hoy me resuena…”No va más”- parecía decirnos. “Después de 28 años, me cansé…” “Justo ahora”, pensaba para mis adentros. Con la ayuda de Internet logramos conocer a Juan Barón, que vivía en Santa Marta y él también tenía una kombi…Quién mejor para conseguir algo. Primero nos consiguió un parqueadero de un amigo para dejar la kombi y dormir y quedarnos todo el tiempo que quisiéramos. Su dueño, César, con el tiempo fue un amigo más. Llevando la kombi como pudimos (sin grúa, jamás…) y ese día descansamos.


Luego de averiguar infructuosamente sobre mecánicos de VW y repuestos, lamentablemente todos se encontraban en Bogotá, Cali, Medellín, tanto clubes de VW como repuestos y mecánicos, así que con la ayuda de un mecánico de frenos que trabajaba en el parqueadero de Cesar, y con mi inseparable manual de VW logramos desarmar la caja de dirección y encontrarnos con un ese esperpento… Antiguamente el de la izquierda era un rodamiento, rulemán, como quieran llamarlo, similar al de la derecha… Conseguimos unos parecidos en el mercado y nos pusimos a armar… Todo bien, con el pequeño detalle que el volante quedó al revés y la dirección estaba durísima… No esta mal para un exprofesor de Literatura, bromeaban los presentes….


No es la varita mágica, no es el bastón presidencial con el cual Néstor haría payasadas…es ni más ni menos, el timón de nuestras vidas… él dicta nuestro destino, él caprichosamente recorta el recorrido, él nos lleva, quién sabe, adonde…


(Con esa cara no le vendés a nadie…ni gratis…)

Paralelamente nos íbamos acostumbrando a nuestra vida de espera, de “sedentarios”. Por primera vez en nuestro viaje se nos cortaba el camino. Acostumbrábamos nuestros horarios a los horarios de los trabajadores del parqueadero: taller mecánico, pintura, taller de moto, alineación y balanceo, convivían en un predio enorme que a su vez hacía de estacionamiento. A las 7 arriba y a soportar el calor. Aprovechábamos ese “tiempo muerto” para trabajar y hacer más averiguaciones sobre barcos, cruces, trámites y demás… Y a su vez teníamos la posibilidad de conocer a una familia que nos enviaban los dioses con tanto amor… La familia Orozco que se encargaba de cuidar los coches y el estacionamiento donde vivíamos ahora nosotros, junto a ellos. Compartimos comidas, desayunos, nos prestaban el baño, como si fuésemos familia de toda la vida. César, el dueño, también se ocupaba de que nada nos faltara y que estemos cómodos…
Los desayunos de Chocolatada con hielo batida y buñuelos de Doris.

Grandes amigas: Mónica y Cristina, las hijas de Doris e Iván, se encargaron de la manutención de la bella princesa…

6- “Noches de Paz…”

Y se nos vinieron las fiestas… sin darnos cuenta, sin la prisa de última hora, las corridas de los regalos y todo eso que la gente “normal” hace… Para la ocasión sólo “empilchamos” a nuestra querida protagonista de esta historia con unas lucecitas navideñas… y la pasamos en el parqueadero en una fiesta de todos los trabajadores de los talleres y el estacionamiento… Mucha salsa, cerveza y “barbecued”. Un rejunte de gente muy relajada que prefiere compartir ese momento como uno más, con su gente de a diario, sin esas falsas cenas navideñas de familiares de una vez por año que ni se toleran… Tal vez sea justo, un mundo más transparente…



El árbol kombi: la Clandestina en todo su esplendor navideño…

Poniendo el toque argentino los hicimos deleitar con algo que consideran casi un despojo de la vaca… Riñoncitos a la Provenzal… La audiencia deliró hasta la locura, pidiendo un bis para el almuerzo del 25… La monada acepta con decoro…



La familia Orozco y “Amérika en Kombi”… festejando a lo “grande”



El Pibe y la Gorda.
Ellos. Gigantes. El zigzag los emparenta y la elegancia los distingue.


El más grande… después de D10S…
Antes de partir debíamos despedirnos del gran 10 de la historia sudamericana.



Agradecidos a César y su familia y a las chicas, Doris, Iván, decidimos partir con destino Cartagena. Seguros de comenzar y pasar año nuevo en la bella ciudad amurallada, debíamos ir preparando el terreno para la gran llegada de mamá Cristina, 2da visitante ilustre de “Amérika en kombi”


Nuestros amiguitos que nos acompañan en todo el camino, estaban contentos, tanta quietud impacientaba. Bob, Lucy in the Skly with Daimond (la flor), el Gato con Botas, grillín y la kombi cars…todos al unísono, entonando la canción…"Vamos de paseo…pipipi…”


7- Cartagena: Año nuevo, viajes nuevos…

Luego de transitar 3 horas la carretera más cara de la historia (gastamos más en peaje que en gasolina, unos más o menos 20 dólares…) la silueta de la muralla se imponía ante nuestros ojos. El Mar Caribe enfrente y el gran malecón que lo rodeaba. Llegamos un 30 de diciembre. Imagínense la agitación de una de las ciudades más turísticas y caras de América Latina… Allí estaba Cartagena de las Indias. Reducto de mochileros, imán de viajeros en carros, motos, motorhome y de turismo de elite en carruajes.


La primera noche dormimos dentro de la ciudad misma a un costado de la muralla, en la calle. Lamentablemente el ruido de los coches y la agitación nocturna poco nos dejó descansar, sumado al sol que calentaba la kombi mas que un horno ya a las 7 de la mañana Así que queriendo empezar un nuevo año con el pie derecho nos encomendamos a la búsqueda de un parqueadero con árboles, abierto las 24 hs y con canilla de agua… Va… un hotel para nosotros… En la búsqueda dimos con un estacionamiento cuyo dueño era un devoto religioso que nos tendió una ayuda, cobrándonos menos de un tercio de lo que valía estacionar día y noche y encima, tenía todo lo antes descripto.


Con lugar seguro para descansar nos dedicamos todo el 31 a “turistear” por la ciudad colonial. En cada esquina hay una historia que se olfatea, las callecitas de adoquines y el repicar de los caballos de los carruajes, hacen que uno se sumerja en el pasado. Tal vez lo malo es que todo esté armado para el turismo, paseos, restaurantes, comida, fotos, estatuas de esclavos y demás. Pero perderse por esas callecitas vale la pena y como quien dice terminar tomando una cervecita en lo de “Donde Fidel”, el reducto más famoso de salsa y auténtico de Cartagena. Un bolichón con paredes llena de fotos de personalidades del mundo de la música, atendido por un gordo, gigante, sonrira de marfil y cadena de oro, apodado Fidel. Pura salsa. Solo cerveza y ron. Parejas de ancianos bailando el son.



La noche va cayendo poco a poco y las plazas de la ciudad comienzan a quedar vedadas para quienes no tengan unos cuántos dólares para desembolsar en las cenas de año nuevo organizadas por los mejores restaurantes y hoteles que las rodean.
Nosotros, no estamos invitados.



No sólo de magia vive Colombia…



Plaza Santo Domingo. ¿La gorda Matozza? Botero…

Después de un baño a la luz de la luna con manguera en el estacionamiento, nos preparamos para recibir nuestro nuevo año de “Amérika en Kombi”. Cenamos unas porciones de pizza y unas cervezas para brindar en la Plaza de la Trinidad, cercana a nuestro estacionamiento en el barrio de Getsemáni.


Las doce dictaminan un nuevo año y lo observamos llegar sentados, los dos, solos, como al comienzo de esta historia, en la muralla de la ciudad antigua, con una luna llena de fondo…
Así es la vida, queridos principitos, bella y simple, misteriosa y engañosa, pero sin dudas atrapante… Como esta historia misma, que no nos cansamos de repetir, es vida… Los vamos dejando desde la ciudad encantadora, disfrutando de unos días familiares y de unas mínimas vacaciones junto a mamá Cristina…



Nuestras caras delatan felicidad y no sólo eso. Les tenemos guardadas algunas sorpresas, seguramente, para la próxima entrega… pero para eso falta y bastante…
Nos vamos despidiendo de a poquito, amigos y seguidores y esperamos que como a nosotros este nuevo año les traiga sorpresas y más sueños por soñar y realizar…

PD. “Cualquier destino, por largo y complicado que sea, consta en realidad de un solo momento: el momento en que el hombre sabe para siempre quién es.” (Borges)

Desde Cartagena, Colombia.
Abrazos y Besos Viajeros, de año nuevo...
Próxima Estación, ESPERANZA.

Hasta el Infinito, y más allá…









viernes 25 de diciembre de 2009

Felices Fiestas desde Colombia!!!!

Amigos, desde aquí, tan lejos y tan cerca, queremos dejarles nuestros deseos de unas felices fiestas... coman muchos asados en nuestro honor...


De yapa les mostramos un "regalito" que nos enviaron desde Buenos Aires, Argentina. Resulta que una editorial escolar, Estación Mandioca, nos incluyó a nosotros y a nuestra querida "Clandestina" en un capítulo de uno de sus textos...
Les dejamos una de los dibujos y el enlace para que chusmeen un poco más: http://www.estacionmandioca.com/app/webroot/capitulo_modelo/14/


Y como corolario final, nuestro atardecer nadiveño...


Bye Bye, sean felices... Por la carretera...

sábado 12 de diciembre de 2009

Hombres de Fe

Queridos lectores o seguidores de nuestros pasos, y familiares y amigos impacientes, no creerán que esto sea un nuevo capítulo de estos dos inefables viajeros… Queremos dejar bien en claro que sí, es, una entrada meramente informativa de “paradero”…
Como en aquel enigmático capítulo de la serie LOST, donde un John Locke ateo, casi agnóstico, se ve sorprendido por los acontecimientos mágicos de esa isla que operan en él, desestructurando todo su sistema de creencias en un segundo, quienes aquí les escriben, desde Santa Marta, Colombia, intentan establecer una serie de similitudes con ese momento, para comenzar a creer seriamente en “nuestros” dioses… a 8 meses del viaje y con 21 000 km a cuestas…



La cosa es así: como no muchos saben, nosotros venimos desde lejos (Argentina) y vamos aún más lejos (México, por ahora…) Ida y vuelta en una kombi VW bastante vieja, pero sabia. El problema, o mejor dicho, la realidad, es que la carretera se va “terminando” y nuestro deseo de andar y seguir soñando es más amplio…
Así que se nos presenta el GRAN DESAFÍO del viaje soñado… El cruce de Colombia a Panamá. Tema, con sus mitos y leyendas, y algunas verdades… Allí está el denominado Tapón de Darien, donde la gran Panamericana se “termina” o se ahonda en la impenetrable selva y que no permite continuar el andar viajero de vehículos errantes por toda América por vía terrestre…


Puestos a trabajar, nos tenemos que sumergir en un mundo nuevo: las empresas navieras que se ocupan de cruzar el famoso canal de Panamá. Mientras la gente corre como loca, de lado a lado comprando los regalitos de Navidad, nosotros lo hacemos de puerto a puerto y observamos, ajenos, el espectáculo navideño.
La cuestión es que como ya saben, quienes aquí vagamundan no cuentan con el apoyo, subsidio o subvención o patrocinio de nadie… sólo nuestras remeras de “Amérika en Kombi”, como las artesanías que día a día vamos aprendiendo nos ayudan a seguir este andar por Latinoamérica (despacio, pero firme)…Es por eso que por medio de nuestras invocaciones nos vamos topando con algunas señales o “signos” en nuestros primeros pasos por Colombia.



Gracias a Dios Armando y al gran hidalgo y su inseparable, nuestros dioses y nuestros astros, recibimos un mail para tener una entrevista con una persona muyyy importante de la Sociedad Portuaria de Santa Marta, para ver si “nos podía ayudar y cómo en nuestro sueño…” Aún no hay nada, es solo ilusión, pero de eso se trata, no solo este viaje, sino que la vida, ¿no? “Seamos realistas, soñemos, pidamos, lo imposible…”
En esa estamos. Milagros siempre hay, el problema es que estamos tan cegados que muchos no los vemos. Y gente que entiende de sueños y soñadores aún más…



Para el final les dejamos un regalito. Dos de las hermosas combinaciones que hacen de la belleza de Santa Marta: su aire Colonial y sus preciosas playas, ni hablar de su cálida y hermosa gente. Pero eso para más adelante…


Así que por acá estaremos querida gente (tan lejos y tan cerca), esperando, pacientes, sin apuro y mientras tanto, intentando juntar algo de dinero por las dudas con nuestras remeras y artesanías en la paradisíaca playa de Taganga, plagada de turistas extranjeros y locales. Los vamos dejando. Así cortita y al pie.


Gracias a todos los que nos escriben a amerikaenkombi@gmail.com para darnos fuerzas para seguir y hacernos sentir acompañados en este sueño. Recuerden que si quieren, también pueden dejar comentarios debajo de cada entrada (no es necesario registrarse) y si saben de alguien que pueda cruzar a la camioneta gratis a Panamá, chiflen, no sean huevones, ¿eh? ¿Nos lo prometen? En vez de “Un sol para los chicos” campaña “Un barco para la gorda…”

Bye bye.

Desde la “Golden” Santa Marta, Colombia
Abrazos viajeros y unos besos bien “ricos” como dicen por aquí.
PROXIMA ESTACION, ESPERANZA.

viernes 27 de noviembre de 2009

Capitulo XII: La argentinidad al palo o los vagabundos del dharma (Morrocoy, Puerto Cabello, Valencia, Barquisimeto, Mérida)

1. Invocaciones…

Dicen que el movimiento transmuta y lo que es presente se vive como un instante preciso donde ya es pasado. Manejo la “Clandestina”. El sol se esconde lentamente. Tal vez no haya momento de más plenitud en el viaje como este. La carretera es ensoñación. La metáfora remanente, la vida es sueño. Como esas imágenes de road-movie. La oscuridad comienza a ganarle al día. Es el ocaso. La quietud reina todo alrededor y nosotros nos movemos sin que a la naturaleza parezca importarle. Partiendo el territorio venezolano. De Oriente a Occidente, de los llanos a los páramos, vuelta a un mismo lugar. Parecería ser que el lugar hacia donde nos dirigimos no importara. Lo que sí importa es el movimiento. Nuevamente estamos desandando caminos. ¿Qué importa, no? A disfrutar de la gasolina, comandante… De la radio sale la voz de “Huguito” que nos acompaña en todo momento. Revolución y Big Brother, está en todos lados y a toda hora, para hablarnos de lo que sea… Sus días son de 30 hs y algo se asemeja a nosotros. En el fondo, hay una carrera contra el tiempo y todos estamos en el mismo juego…


Nos dirigimos hacia un destino turístico de excelencia en Venezuela: Chichiriviche, donde dicen, están las mejores playas. Los Cayos. A disfrutar se ha dicho, ¿entonces? La cosa es que recibimos una llamada de un integrante del Club VW Valencia, ofreciéndonos su casa de veraneo en las tranquilas costas del mar Caribe por el tiempo que quisiésemos y como estamos “muy estresados”, señores hacia allí vamos…
La carretera que nos lleva hacia allí está destrozada. La noche nos va sorprendiendo y con ella una de esas lluvias que parece que se terminaría el mundo. Debemos parar. Nuestro limpiaparabrisas se niega a seguir trabajando a estas horas de la noche si no se le reconoce horas extras… y encima traemos hace rato arrastrando el problema de nuestras pastillas de freno que no se consiguen en toda Venezuela… pobrecitas, son pura lata, ya pero la telenovela sigue y mientras escribo esto, escucho golpear, acariciar suavemente las gotas de la lluvia en el techo de nuestra querida casakombi. El ruido invita a sumergirse en pensamientos. Ahora, aquí, en la lejanía observo esas gotas en el parabrisas y recuerdo allí, en mi antigua vida, cuando intentaba trasladarles a mis alumnos de secundaria la esencia de ese texto maravilloso de Cortázar que habla sobre las gotas y su distintas “transformaciones” (ahora no recuerdo su nombre…)
La copiloto me grita, me empuja, “basta de poesía, mi vida, que se nos hunde el barco…” No me doy cuenta que donde estamos parados, comienza a inundarse…
Adiós gotas, adiós Cortazar, adiós poesía, recuerdos…
A seguir adelante…



2. EL paraíso perdido…

Las fotos hablan por sí solo, ¿no? Nos encontramos con unas playas paradisíacas que poco a poco vamos conociendo. Para llegar a cada una hay que tomarse una lancha, que cueta algo de dinero, pero la inventiva argenta está presente y después de conocer a ciertos personajes del “hampa” turístico, nos reinventamos y logramos hacer “dedo” en las lanchas (sí como lo escucharon!!!) en nuestras aproximaciones a los distintos Cayos… Ellos invitan, daiquiris y lectura y por si fuera poco hamacas en palmeras…



La zona denominada Parque Nacional Morrocoy comprende una extensión de archipiélagos, playas y parques dispersados por todo el mar Caribe. La zona está custodiada por Imparques y para todo se tiene que pedir permiso. El problema no es ese, sino que, cuando uno va para un lugar lo mandan para otro y cuando va para allí lo vuelven a mandar de donde uno viene. Parece que se pasan la pelota, o mejor dicho para acampar u otras cosas hay que “adornar” a ciertas personas.
En Cayo Sal tuvimos la mala suerte de conocer a uno de esos personajes. Con muy mala onda, el guardaparques de turno nos quiso sacar las artesanías, amenazándonos con expulsarnos del Cayo. Ni hablar de acampar. Encima comenzó con la perorata de “de esto no es argentina, que se piensan bla, bla, bla…” No nos importó, ya que con lo vendido en el poco tiempo antes que nos delataran, nos dio para disfrutar de una tarde de “turista all inclusive” con cerveza y mariscos incluídos y aguas templadas y cristalinas por sólo 5 dólares… No hay mal que por bien no venga, ¿no? De yapa, a la vuelta enganchamos una lanchita que nos devolvió al continente gratis y encima los turistas que volvían en ella nos compraron artesanías y nos invitaron a comer unas hamburguesas…Socialismo, Patria, o muerte, ¿no? Venceremos…


El Viejo y el Mar…

3. “América Rodante…”

Amparados en nuestra nueva casita “VIP” dentro de un complejo llamado “Ciudad Flamingo” con piscina y aire acondicionado incluido, nuestros primeros días se debaten entre placer turístico y ventas para subsistir. La feria de artesanos está visiblemente dividida en dos; por un lado los “artesanos” locales que se dedican en su gran mayoría a revender; y por el otro los artesanos del mundo: argentinos, colombianos, uruguayos, chilenos. Buena banda, buena junta. Las noches por allí son interminables, aunque pocas ventas, las historias de viajes van y vienen como sus caminantes…
En uno de esos días nos sorprende un grato encuentro. ¿Esa placa no es argentina?, nos miramos. Y el camino nos une.
Resulta que “América Rodante” se convertiría en nuestros nuevos amigos y familia viajera. Las dos parejas, Nico y Mauri de Tandil, Sole de La Plata y Merce de Chascomús, viajaban en un Mercedes 608 casa rodante. Ellos también se decidieron interrumpir sus vidas cotidianas por un año para recorrer Sudamérica con el propósito de realizar una radio alternativa e ir dándole voz a las radios comunales de distintas partes de América Latina: Frecuencia Latinoamericana. El mundo es tan chico que algunos teníamos conocidos en común de la ciudad de La Plata y de la Patagonia…



Sabiendo de necesidades viajeras, ¡¡¡una ducha y una verdadera cama!!!, la banda argenta “rancheó” en la exclusiva “house” de “Amérika en Kombi”. Como ustedes sabrán, queridos seguidores, cuando se encuentran paisanos de un mismo campo, comienzan a proliferar todas las nostalgias y la maquinita no para… Días de felicidad pura, de celebración, con asado, ñoquis y panqueques con dulce de leche incluido. No faltaron mates, ni tererés para refrescar las cálidas jornadas. Y a reventar los parlantes con Los Redondos y ojos rojos…




Por las noches la piscina era testigo de grandes historias y celebraciones. Las frases favoritas por esos días de estos americanistas eran del tenor de “para vos Pasman, la tenés bien adentro” o “que la chupen…” Cervezas y humo. Mucha amistad y hedonismo. No sería la primera vez de estos encuentros, ya que una noche en el pueblo realizando una de las compras nocturnas para prender el fueguito, dimos con la colorada “máquina infernal”… Daniel en su Renault 4 había salido de Ushuaia y estaba realizando, también, toda la vuelta a Sudamérica. Obviamente donde comen 2, comen 4 y el rancho se volvió más grande. Alternando idas a playas y ventas por la tarde noche, todos volvíamos a “casita” para disfrutar de las bondades de aquellos que no tenemos hogar fijo… Nuestra casa es el mundo, dijo alguien alguna vez, y nuestro techo, el cielo estrellado…


Las tres máquinas lucen orgullosas. Por esos días se dedicaron, ellas también, a intercambiar anécdotas.


Acostumbrados todos al movimiento las despedidas fueron un “hasta siempre”. Nudos en la garganta y promesas de encuentro a la vuelta cuando “Amérika en Kombi” entre por Ushuaia. Los chicos de la “mercedita” nos regalaron días de felicidad y como yapa 1 kg. de yerba Rosamonte!!! Y sahumerios “made in once” para vender… todo suma en este largo camino. Saliendo a la carretera nuevamente, caravaneamos un rato los tres juntos, como si estuviéramos en nuestro “ispa” y los caminos nos dividieron…

Para seguir sus viajes pueden entrar a www.americarodante.com.ar y a www.lamaquinainfernal09.blogspot.com

4. “No todo se desvanece en el aire…”



Teníamos una invitación pendiente para ir a Puerto Cabello, cerca de Maracay, donde hace 1 mes ya habíamos estado y hacia allí nos dirigíamos. No podíamos defraudar. La supuesta idea era llevar la Biblioteca a la ciudad, ya que la alcaldía estaría interesada en nuestro proyecto y nos podríamos ayudar mutuamente, según el contacto hecho por un conocido de unos amigos. Paralelamente, el escape de la kombi decía “basta” y nos ensordecía a cada paso. Ni hablar del culebrón de “Las pastillas de freno”… A buscar, entonces.
Tomando contacto con los clubes VW, nos encontramos con el Sr. Anselmo, presidente del club VW Puerto Cabello, que nos regalaría uno de kombi pero para un motor 1200. El mismo era demasiado chico y no coincidía los agujeros. También teníamos el tema de las pastillas de freno, que cada día nos preocupaba más… En Puerto Cabello, tampoco había… Esa noche volvimos a nuestra querida “casita”: dormimos en la kombi en un estacionamiento de una pizzería, frente al mar… y encima nos regalaron una pizza y una ducha… como corolario una exquisita charla con el sereno nocturno y sus “serpientes”



Esa mañana gracias a los contactos de un seguidor de nuestra página y un fanático y dueño de una kombi, Rachael, nos invitó a uno de los programas de radio más escuchados de la ciudad: “Recién Parados” FM Evotution . Allí en dos horas, nos divertimos y pudimos contar de nuestro sueño y dialogar con gente en vivo. Gracias a ello zafamos una noche de hotel gratarola y una invitación a un evento a realizarse en la ciudad para vender nuestras remeras (“franelas”) en un stand.


Junto a David Bonilla y su familia que nos hospedaron en su casa, en una tarde de playa con Miguel Ángel y Mecha, dueños de una hermosa VW Westfalia.


La copiloto tendría que viajar hasta la ciudad de Maracay para lograr rellenar nuestras pastillas de freno. Mientras tanto, gracias a unos amigos de David, intentábamos adaptar el escape. “Lo atamo con alambre…” decía Copani, no?
Lamentablemente las promesas no se cumplían y el encuentro con el alcalde y demás para el proyecto de la Biblioteca se desvanecía. La burocracia es muy grande en Venezuela. Para entrar a una escuela hay que tener permiso, permisos y más permisos.
Pero no todo se desvanecía en el aire…




“AeroCar 2009 Puerto Cabello”

Invitados al evento de forma gratuita, hacia allí fuimos. El espectáculo era para celebrar el aniversario de la aeronáutica bolivariana (creo) y se realizarían competencias de tunning y de piques, con exposiciones de vehículos y demás. Por esos días necesitábamos imperiosamente acrecentar nuestras arcas, pensando en lo venido: Colombia, la gasolina más cara de América Latina…
Así que a contar hasta 10 y darle para adelante… No queremos negar que nos sentimos sapos de otro pozo, pero el intento valió la pena, ya que pudimos juntar el dinero invertido en las nuevas franelas que habíamos comprado y además nos quedábamos con stock… Ensordecidos y rodeados de reggaeton y Shakira, sobrevivíamos al primer día. El próximo tendría una sorpresa reservada para nosotros…



Al otro día armando nuevamente nuestro “kiosquito” nos sorprende la invitación especial conseguía por nuestro amigo Racha. Volar en helicóptero a 10 000 mts. de altura y la “posibilidad” de tirarnos en tándem en paracaídas… Los nervios y la adrenalina subían ante tal invitación. Las ventas quedaron de lado y sólo esperábamos la llamada triunfal de un sargento X para llevarnos al helicóptero.

Las aspas giran. Uno se agacha. El viento es incontrolable y el ruido aún más. Levantamos vuelo. Hay una especie de tensión en los músculos de los paracaidistas. Todos se dan ánimo y se saludan. Parece la salida de un equipo de fútbol en el túnel rumbo al campo de juego. El mundo y la tierra parecen dibujos desde el aire. Que gran misterio, somos tan pequeños y tan complejos a la vez. Pienso muchas cosas desde aquí arriba, qué hago, por qué estoy con esta gente extraña que anda volando por el aire como si fuese lo más normal del mundo. Todavía no sabemos si nos tiraremos. Se llega a la altura y comienzan los preparativos. El helicóptero gira en círculos manteniendo su posición. A última hora nos dicen que no hay más paracaídas…Desilusión grande para ambos, pero estar allí ya es un lujo. Se abre la compuerta de atrás del helicóptero y veo el vacío. Pienso en las películas de guerra. Estamos en un helicópteros de esos… y de pronto se lanzan… uno ve como desaparecen hacia abajo y son chupados por el aire, pero la cara de felicidad es enorme… No somos los unicos “locos” por estos lados…

Volvemos a pisar tierra firme y a nuestra humana razón, más lejos de los dioses y más cerca de los hombres. El evento se va terminando y somos invitados a un hotel para descansar bien y partir temprano a la mañana siguiente, nuevamente a la ruta…





De Puerto Cabello pasamos por Maracay y nos despedimos para agradecer a su gente (todo el club VW Maracay) que tanto nos ayudó, y especialmente a Luis y Elsa. De ahí para la ciudad de Valencia para despedirnos y cumplir con lo adeudado. Cena en el restaurante de Gilberto (exquisita), quien nos prestara la casa de Chichiriviche, con la gente del VW Racing Valencia y noche en lo de Cristian y José, dos grandes amigos de esa ciudad. Poco a poco nos vamos alejando de Venezuela y debemos despedirnos de tanta gente amiga conocida en ese tiempo.



La proa apunta hacia el norte. Barquisimeto, para luego subir a la Cordillera de los Andes venezolana por la carretera transandina. Allí se encuentra el punto más alto de carretera de toda Venezuela. Unos 4200 mts. Sobre el nivel del mar. Nuestra querida kombi va demasiado pesada. Cargamos en ella unos 600 kg aproximadamente, que sumados a su alto pesaje, hacen de la “Clandes” una obesa empedernida…
Nos preocupa el tema, ya que desde Uruguay contamos con una caja de cambios de VW gol que nos permite andar a grandes velocidades sin exigir el motor, pero cuando hay una subidita se empieza a complicar… Sabemos de una persona que todo lo puede y hacia allí vamos, además también teníamos promesas desperdigadas por esos lados por cumplir…

5. “En lo de Mac Guiver…”

Lugar de viajeros en kombi obligado, llegamos a la ciudad de Barquisimeto, donde nos esperaba un gran amigo, Elio, alias Mac Guiver, conocido por todo el mundo de VW venezolano. Antaño presidente del club VW Los Guaros, el presente lo encuentra en el proyecto de la federación de clubes VW de Venezuela. Llegados al taller, nuestros anfitriones no nos dejan perder un segundo y comienzan a desarmar y a realizar llamadas para conseguir hasta lo inconseguible. El piloto de esta historia deja su ropaje de universitario y se carga orgullosamente el mameluco para desarmar en un día dos cajas de kombis. Según decían los presentes, marche un libro Guiness…




La historia dice que antiguamente este lugar mágico había albergado también durante mucho tiempo a dos grandes viajeros como Diego y Vero de www.amerikanomade.com.ar. Por esos días conocimos a lindos personajes. Como muchos saben, cuando uno tiene tiempo o no tiene nada que hacer se va para el taller o para el negocio de un amigo. La gente pasaba y no perdía oportunidad de celebrarnos. Cervezas y cervezas. “Estamos en Venezuela pana, esa es la vaina…”. Los días eran con horarios fijos de 7 a 12.30 hs al taller, luego almuerzo y hasta las 18.00 hs al taller. Claro que se alternaba con historias, chistes, chicanas y demás. Luego de unos días pudimos conseguir una caja de cambios nueva de kombi brasilera original año 95 y encima la cambiabamos mano a a mano con la nuestra….Que más pedir!!!!! La pobre “Clandes” debería olvidar sus días de glamour donde se le animaba a un Camaro en cualquier semáforo, para volver a su fuerza natural: 80 km por hora, pero subiendo hacia el infinito y más allá…
A festejar se ha dicho:



No será un asado argentino, pero pinta no le falta…




“General, dos potencias se saludan…”


Hospedados en la casa de Mac Guiver, conocíamos y disfrutábamos de su familia y por las tardes a vender se ha dicho… Marche unas franelas, artesanías y sahumerios… si con tal de juntar dinero, estos dos personajes son capaces de empeñar hasta la madre…
A partir de aquí los relatos de mecánica se repetirían con frecuencia. Recuerdo un viejo dicho de mi father que decía, “donde muchas manos entran…” y así es. La Clandestina comenzaría a ponerse quisquillosa y requerir una mayor atención, como si fuese una novia primeriza, o peor aún… Sabíamos de su nobleza que nos permitió durante 20 000 km sólo ponerle gasolina y a veces “recordar” que lleva aceite… Pensar que tiempo atrás nos preocupaba el hecho de que le pasara algo a la kombi y hoy lo vivimos como algo supernatural, que nos pone a prueba y nos habla también de nuestro crecimiento, no? Si nos quedamos varados en una carretera desértica, no falta nunca un “ángel” que siempre pasa cerca de nosotros...




Con más nudos en la garganta, después de una semana de compartir, no sólo taller y cervezas, nos debíamos despedir nuevamente. Tal vez sea lo único que lamentamos de nuestro viaje: una eterna despedida de lugar a lugar. Pero como dice una canción, “no somos de ninguna parte, en el mejor de los casos seremos un mundo aparte…”.
No nos alcanzaría ni siquiera una vida para devolver tanta gratitud a esta familia y al Gran Mac Guiver, persona de corazón enorme y noble: la solidaridad es su ley y la amistad ETERNA… No te extrañe, Mac, que en algún momento volvamos…


6. Detrás…La Cordillera de Los Andes…


Partiendo nuevamente, sólo nos queda dos semanas de permiso en Venezuela, gastando, como solemos gustar, hasta el último día de un país… no todos los días se vive algo así.. Nos queda recorrer toda la carretera transandina recorriendo uno de los lugares más bonitos de todo el país: los páramos. Transitando carreteras angostas, comenzamos a dejar por el espejo retrovisor, días de calor. En el paisaje se van recortando las curvas majestuosas de la cordillera y la kombi va escalando poco a poco metros sobre el nivel del mar. Pueblos pequeños, rodeados de nubes, con la tranquilidad de la vida en la montaña, nos va sorprendiendo. Casitas coloridas y plantaciones de verduras y hortalizas en las laderas de las montañas.


La Revolución Bolivariana presente en los páramos: la Misión Rivas.

La carretera se transforma en calle y nos vamos metiendo en pueblitos. Sus habitantes nos saludan y se ven sorprendidos, por la presencia de “Esa” nave espacial roja. Nos observan, sentados, desde sus sillitas en la vereda de la puerta. Una escena bien del interior donde el tiempo parece estar detenido. Dejamos atrás Quibor, El Tocuyo, Guárico, cruzando Quebrada Negra, Biscucuy, Campo Elías. La carretera troncal 7 va atravesando pueblitos e internándose en el páramo.


Homenaje a la decadencia de nuestros primos… ¿Ya llegamos a Argentina? Cerca se encontraba un pueblo llamado Buenos Aires…




Los km no se miden en tiempo, como ya hemos aprendido. La noche se acerca y sólo hemos recorrido 300 km. Caminos con subidas y bajadas a 3000 mts y encima neblina hacen que busquemos un rincón para tirar el colchón. El frío comienza a notarse. La “calefa” de la gorda no funciona. A sacar la ropa de invierno se ha dicho, meta gorro y sopita. Llegamos a una ciudad llamada Boconó y decidimos buscar nuestro segundo hogar en el mundo: bomberos. Lamentablemente si bien la ciudad no es tan pequeña, no cuentan con un cuartel. El más cercano está a unos 60 km y el trayecto se impone con más curvas y subidas entre la neblina. Desistimos.



Haciendo un descanso para pensar, mate de por medio, se nos acerca un señor con curiosidad por nuestro viaje y entre charla y charla, se ofrece para acompañarnos hasta un Parque nacional con una laguna cerca de allí, donde conoce al guardaparques. Siempre aparece una solución y si no la generamos. A acampar!!! El cansancio, junto al frío se hace notar. Manejar por estos lados no es lo mismo que en el llano. Llegamos al Parque Nacional Guaramacal y luego de charlas y presentaciones con el guardaparques, estacionamos la kombi enfrente a su casa y a la laguna. No nos cobran el ingreso y encima somos invitados a cocinar dentro de la casa. De lujo. Sopa y arepas. Luego fideos. Se nos vino el invierno encima, mano!!! Ya olvidábamos su rigor, escapando tiempo atrás de nuestra patria natal antes de su llegada. Lo lindo: dormir en la kombi sin calor!!!!



Escenas de la vida cotidiana: anciana secando los granos de café sobre la carretera.

Partimos temprano, luego de unos mates, junto a la laguna y al sonido de las pájaros típicos de estos lugares. La idea era tomar rumbo a Trujillo, pero luego de media hora de recorrido, el trayecto se nos ve interrumpido por un corte de ruta de estudiantes de secundaria, cansados de las condiciones en las cuales estudian y del estado de su escuela, olvidados en un pueblito de montaña. El corte ya lleva 2 días y ni siquiera la policía se ha acercado. La cola es interminable. Esperamos un rato y luego de escuchar sus reclamos y realidades, vemos que la cosa no camina. Retroceso y a desandar el camino. Buscamos una vía alternativa y nos informan que podemos llegar a nuestro destino vía Niquitao. El inconveniente: es una de las regiones más altas, con subidas pronunciadas y la carretera en muy mal estado. “Pura Toyota”, nos comunican.



La miramos a ella y parece sonreírnos. “A brillar mi amor…” Confiamos en su nueva caja. Despacito y en primera, segunda, nos metemos en pueblitos de montañas lindísimos. Pasamos por Las mesitas, Tuñame, Jajó, Las Puertas. La noche se va acercando a medida que nos dirigimos a Timotes y la neblina nos vuelve a atrapar. Ya nos habían avisado que por estas zonas después de las 4 de la tarde ya casi no se puede transitar, salvo, obvio, que seas lugareño…


Postal “Rainbow” o como detectar hippie o hipie, como dice Peter Capusotto. Ores, montañas y nubes, y cerca, pero muy cerca los dioses…


7. Golpeando las puertas del cielo…

Llegamos de noche a nuestro destino después de varios “inconvenientes”. La tripulación se sublevó. Teníamos una casita prestada en un lugar llamado El Rincón de la venta, a unos km del pueblo Chachopo. Sin luz y con pocas fuerzas para cocinar. Sopita y a la cama. Mañana será otro día…



Ultima tecnología para el campo: dicen que al ver esta foto la Sociedad Rural y la Mesa de (des)Enlace comenzaría a exigirle nuevamente a Cristina menos retenciones para poder adquirirla.


Estamos a 3800 mts. sobre el nivel del mar y se siente. La cabeza pasa factura y la kombi parece fatigada, pero llegamos. La famosa “trasandina”. Zona netamente agrícola. Gente trabajadora, de rostros curtidos por el frío, el sol y el viento en estas latitudes. Serenos. Callados. Trabajadores
Durante el día el clima destella un sol abrazador, por las tardes noches la sensación térmica cae bruscamente. La casa que nos prestan tiene chimenea: placer de dioses. Fueguito a leña para calentarnos y de paso se tira algo a la parrilla, ¿no? Argento, ¿yo?




El primer día nos transformamos en turistas: Pico del Águila, Collado del Cóndor. El punto más alto de carretera de Venezuela: 4100 mts. sobre el nivel del mar. La kombi comienza a sufrir cada vez más el mal de altura y sus tripulantes también. Esta porción de territorio comprende la mayor cantidad de parques nacionales y se transforma en la zona más turística del país. La diferencia térmica es bastante notoria desde los 3000 mts en adelante. Aprovechando la afluencia de turistas la kombi se encarga de realizar todo el trabajo. Remeras y artesanías salen como pan caliente. Conocemos a dos artesanos y viajeros argentinos que nos invitan a la feria montada allí. Hay lugar para visitantes y se cobra muy poco para mantener la cooperativa. La propuesta es interesante y quedamos para el día siguiente.





Apartaderos es un pueblito típico de los páramos, muy famoso turísticamente. Sobre el costado de la carretera corre un río de agua cristalina y helada, dejando ver de vez en cuando algunas truchas Arcoiris. Probamos unas deliciosas empanadas de trucha y la señora del local nos cuenta de otra kombi argentina que había pasado por allí unos 6 meses atrás. Como si fuésemos dejando pistas a nuestros pasos reconocemos las fotos de los chicos de Amerikando. La señora nos cobra el almuerzo en artesanías y salimos contentos y con la panza hinchada.

El Parque Nacional Sierra Nevada, entre las nubes.


Una paleta de colores hecha casas…

Y un día dijo basta… tanto subir, baja, acelerar, batallar, nuestra entrañable Clandestina, sufrió una “arritmia” en su corazón. Lamentablemente desde que se le comenzó a meter mano, los acontecimientos funestos se fueron sucediendo… Como quien extraña a su doctor (Pedro, en Argentina) a la kombi se le zafaron los espárragos de un lado de las culatas (si queridos seguidores, sabemos que para ustedes es chino básico) y la pobre andaba echando aceite por doquier, sumado a la pérdida de fuerza. Decididos a no sucumbir, la roja quedó aparcada por un tiempo determinado y los jóvenes viajeros volvimos a nuestra vieja y querida forma de andar: a dedo!!! Anduvimos por pueblos sin la kombi y si bien la extrañábamos, recuperábamos cierta libertad de no pensar donde dejarla y esas cosas. Montados en una cantidad innumerable de camionetas (obviamente, puro Toyota) nos conocimos a la mayoría de cargadores de hortalizas de la zona que casi ya intuyendo sus horarios nos levantaban y nos traían y encima nos regalaban frutas y verduras…qué más…



Vislumbrando el futuro incierto aprovechamos para retomar la propuesta de Pablo y Josefina, los artesanos argentinos. Y así nos sumamos a la banda del parche. Conocimos a grandes amigos como el Wilche, el parce (Colombiano), el rasta y otros más. Días de trabajo y mucho frío, alternábamos las ventas con historias y alguna que otra escapadita a las montañas. Mucha Paz y muchas ventas. Lamentablemente las remeras no salían, ya que no estaba la protagonista estelar de este relato… pero igualmente sumábamos para el futuro gasto en el arreglo. Mejor, imposible.


La princesa en acción, no sólo es “encantaniños”, sino que también “atraeturistas”

Los satélites imperialistas locos: ¿Bin Laden, Subcomandante Marcos, “Huguito” Chávez, Sendero Luminoso o simplemente un “croto” muerto de frío?



La unión hace a la fuerza: días parchando y compartiendo “dedo” hicieron de nosotros parte de la “Comunidad Inestable Económicamente de Chachopapo”. La junta dio sus frutos y junto a Pablo y Josefina reinventamos unas típicas empanadas salteñas fritas… Tal era la necesidad, que nos comimos 3 docenas y media entre 4. El entorno invitaba a comer y beber. Luego vendría baño en el río y fogón nocturno. Esa noche no conseguimos quien nos lleve y encima fue la noche más fría. Gracias a nuestra hermandad argenta dormimos en su casita con unas bolsas prestadas y un colchoncito...



.Happyness.


Con dinero necesario para encarar lo que vendría, tomamos contacto con un mecánico especialista de VW en Mérida que se ofreció a ayudarnos. Sin dudarlo nos largaríamos hasta allí aunque sea e dos cilindros. La distancia que nos separaba eran tan sólo 100 km, de los cuales 30 km deberíamos volver a subir al punto más alto, para luego comenzar a descender hasta llegar a la ciudad de Mérida.
No creo que nos alcance páginas para contar las peripecias vividas en esos 100 km y lo que tardamos en llegar. Pero la kombi, noble, llegó.
Bueno, queridos principitos, nos vamos despidiendo ya y les dejamos para la próxima el último capítulo de Venezuela, para, ya, sí, ponernos al día con nuestra actualidad Colombiana, espero que por estos días sean bien felices y puedan pasar unas lindas y sinceras fiestas. Nosotros por aquí, con otro presente, no tenemos idea donde nos “pillará” el 25, pero seguros de algo: Felices de nuestra vida y de nuestra decisión.




PD. Gente nos vamos yendo, y en kombi!!!! Que el futuro nos encuentre “unidos y no dominados” (gracias Pocho) Los queremos mucho y aunque no se note los extrañamos, y más por estas fechas.

Desde Taganga, Santa Marta, Colombia.
Abrazos y Besos Viajeros, Navideños.
Próxima Estación, ESPERANZA.

Hasta el Infinito, y más allá…






miércoles 25 de noviembre de 2009

Capítulo XI: "Una rumbita se armó..." (Caracas-Maracay-Cabimas-Paraguaná)

La marcha sigue y todo lo que se aproxima nos va transformando. Tal vez, en la distancia, las cosas parecen más de lo que son, pero aún así entrar a Caracas no nos ha dejado de sorprender. Si San Pablo (Brasil) se nos abría como un monstruo inalcanzable, la inefable capital bolivariana, sería un dragón medieval... y eso que todavía falta la primera de la santísima trinidad... D.F México...
Pero, primero, lo primero, señaló un socrático.
La noche anterior a la partida hacia la gran ciudad, tendríamos de reparar una pequeña "tragedia" nocturna. En el afán de encontrar un lugar seguro para pasar la noche, entramos a un playa desértica y en la confusión de la oscuridad la pobre kombi arrasó con una cadena (que luego supimos) a 2 mts de alura escondida entre árboles de un espesor considerable. Estruendo ensordesedor, confusión e intercambio de miradas de pánico se sucedieron: Resultado: el portaequipaje había sido arrancado literalmente con todo el peso de la biblioteca y sus baúles ( unos 200 kg apróx) pendían de un hilo rompiendo toda la canaleta de agarre y abollando toda la Clandes... ¿Y ahora?, pensábamos, ¿quién podrá ayudarnos?... Todavía estamos esperando al Chapulín Colorado.
Resumen: descargando todo y guardando dentro de nuestra casa e intentando agarrar el portaequipaje de alguna manera... 3 de la mañana y a dormir adelante, ya que nuestra casa estaba full de libros... Imagínense la bronca y los insultos en tremenda soledad y lejanía del dúo dinámico de viajeros... Mejor no hablar de ciertas cosas, ¿no?.



La entrada a Caracas fue caótica. Como era de suponer. Colas interminables de tráfico nos detenían constantemente y eramos espectadores de grandes nudos automovilísticos. Las horas pico, suelen resultar el tormento más grande de los caraqueños. Entre 2 y 3 hs de estancamiento hacen de su ritmo insostenible. Nuestra querida kombi era señalada y festejada a cada nuevo vecino con su carro y miraban asombrados el estado del portaequipajes. Temerosos de verse atrapados bajo sus garras aceleraban lo antes posible para zafar de la inminete tragedia.



Entre esa pesadilla, teníamos breves respiros que nos dejaban comenzar a descubrir algunas bellezas de esta gran urbe. Caracas es una ciudad donde sus paredes hablan. En verdad toda ciudad se ve reflejada en sus paredes. Tel vez una especie de iconografía callejera nos daría cuenta de la historia y las tensiones de un país o una ciudad, mejor que un estudio sociológico o político de cualquier erudito universitario. Los grandes cerros o montañas que rodean al centro nos dejan ver esa gran presencia a quien tantos le temen, denominada, "barrios" o "barriadas" (especie de favelas a la brasilera) con un anclaje bien chavista...



Jugando al rasty o lego o "mil ladrillos" (según la generación) . El rompecabezas de los "fierros"...



Un juego de niños...



Nuestro guía espiritual en la gira latinoamericana, nos sorprende con su presencia y parecería increparnos por tanta torpeza. La aventura no falta, pensamos nosotros, y nuestros íconos andantes nos vuelven a mostrar el camino... Las grandes ciudades no son afines a dormir en nuestra querida kombi y menos en la calle. La suerte nuevamente está de nuestro lado y una "hada madrina" que tiempo atrás conócíamos en un playa, nos abriría las puertas de su casa para conocer tranquilos la ciudad y dejar a la Clandes en pleno descanso. La movida fue lo mas acertado: Caracas no es para andar en coche. Lo mejor es moto o metro, no en horas pico...

1. "Me llaman calle..."




El vagabundeo por una gran ciudad tiene esos grandes placeres del que deambula azarosamente sin tiempo, ni prisa, bajo la mirada casi antropológica del que no pertenece. Distancia que le posibilita detenerse en pequeños detalles, cosas que a primera mirada parece intrascendente y que devela ciertos aspectos de la vida social y cotidiana. El ritmo de una ciudad. Tal es así que, quien les escribe, casi es mutilado en uno de sus pies por un automovilista apurado en una de las tantas esquinas urbanas. La visita a lugares "obligados" como el museo Simón Bolivar o la casa Bolivar, el centro histórico, Miraflores y el precioso Parque del Este. Parecería ser que toda gran ciudad necesita de un gran respiro, allí el espantoso ruido de la ciudad ni siquiera se asoma en un murmullo. Uno puede leer un libro tranquilo, al sol, mientras una pequeña ardillita se anima a juguetear entre los árboles. Afuera, en la ciudad de la furia...


La revolución Bolivariana está presente en todos lados. La sociedad muy dividida, evita polemizar. Cuando se habla de política, aquí, la mecha se prende y es por eso que cuando uno está en una reunión y se saca el tema, enseguida todos coinciden en hablar de otra cosa. La polarización es muy grande. Los símbolos del "Caracazo" y del segundo "Caracazo" están allí, por toda la ciudad, en las paredes, en los comercios, en los carteles. Nos sorprende marcas de balas en el famoso puente de Caracas (¿23 de enero?, no recuerdo bien el nombre) donde francotiradores tiraban contra el pueblo movilizado. Las huellas de la historia están allí. La memoria permanece intacta y día a día parecería ser, que en Venezuela, se escribe una nueva historia. Los símbolos y la iconografía socialista están presentes en cada rincón y juegan una pulseada cotidiana, no sólo por el espacio, sino que también por la urgencia política...



Gracias a nuestra anfitriona, una ingeniera y constructora civil, que trabaja en obras sociales, podemos entrar al famoso "Petare", cuna de las barriadas mas populosas de la gran Caracas con sus laberínticas callecitas y sus enormes edificios producto de proyectos sociales. Allí sí que está lo bajo, la gente en el barrio lucha día a día por progresar y recibir algo más que simples dádivas de gobiernos de turno. Parece que no se contentan y encontramos gente muy organizada y movilizada. Centros médicos en el barrio que antes eran impensados, ahora son realidad; cursos de arte, música y demás. Allí tomamos contacto con la coordinadora y acordamos trabajar con la biblioteca. Nos enteramos de un proyecto del gobierno que mas allá de su nombre un tanto "gracioso" no deja de alegrarnos: "Patrullas o Comandos Revolucionarios de Lectura...." en los barrios. ¿Qué tull? Nada mal, para tiempos de deserción escolar y promedios tristísimos de lectura mundial...




Intentamos "turistear" un poquito y conocer el famoso teleférico de Caracas que sube el más famoso, aún, cerro Avila, pero lamentablemente se encuentra en mantenimiento. La vista desde allí, dicen, es impresionante sobre la ciudad. Nos enteramos que hay 4x4 que te llevan de paseo, pero los bolsillos flacos de estos 2 sudacas nómades, hacen que desitamos de esta idea. No importa, mejor conocer la ciudad desde adentro, no?




Nos enteramos de un tren nuevo que promete extender su línea a todo el territorio venezolano para el 2030. La idea es interesante y lo que está empuja a seguir soñando... Tomamos el tren moderno, con su aire acondicionado y sus estaciones casi "europeas" en el trayecto denominado los Valles del Tuy. Una zona muy linda de montañas y valles que conecta pueblitos en las afueras de lo que se denomina la "Gran Caracas". A sólo 40 minutos del "dragón" el ritmo de vida es realmente distinto. Se respira un aire con aroma a flores y las callecitas se suceden una tras otra sin tener que mirar al tráfico "asesino".



A casi una semana de estadía en la gran ciudad, los inquietos pies, comienzan a impacientarse y nos indican nuevamente el camino y la despedida nuevamente de amigos y "hadas madrinas" que tanto nos cuidan en nuestro derrotero latinoamericano...


Gracias Yanire, Carlos y familia por hospedarnos y atendernos como si estuviesemos en casa...

"QUEREMOS QUE NO CONFUNDAN ENSEÑAR CON MANDAR, NI APRENDER CON OBEDECER...."
Por una Educación Liberadora. (Mural callejero)




2. Un mundo alucinante... VW...



Convidados por una invitación vía mail, nos dirigimos hacia la ciudad de Maracay. Allí tomaríamos por primera vez en nuestro viaje, contacto, con uno de los tantos clubes de VW que hay en Venezuela y en Latinoamérica. Si hay algo que diferencia a este país de Brasil, es que aquí tanto los escarabajos, como las kombis, son simbolos de devoción por miles y miles de personas, mientras que en el país verdeamarelo, es lo más común, ya que en un semáforo es normal estar rodeado y es mas anormal no encontrarse con fuscas y kombis... Hacia allí fuimos.




Nos recibieron como en casa, invitandonos a cenar al puesto de comida rápida de uno de los miembros del club vw Maracay (el perrero) y degustando las primeras de una serie de cajas de cervezas que se harían común denominador en los días venideros... El presidente del club, Luis García, y su esposa Elsa, fueron nuestros anftriones durante unos cansadores "festivos días".



La kombi, luego de 16 000 km recibiría por fin unos mimos de parte de este gran club de forma gratuita. Si fuera por estos dos desalmados... solo gasolina y aceite, ni siquiera una lavadita...
Gracias a Alcides y su clan que le dio a la Clandes un "lifting" de cambio de bujías, correa y juego de juntas del motor, y un precioso "brushing" dejando a relucir su corazón... eso sí, el precioso platino, no fue dejado cambiar por su piloto, cosa de "cábalas", dicen, después de 2 años sin tocarlo... es mejor ser místico, ¿no?



Fuimos invitados a la festividad dominguera, "ferias" como las llaman por aqui, del patrono homónimo del pueblo San Francisco de Asis y como era de esperar mas que una fiesta religiosa, se convirtió en una fiesta patrocinada por cerveza Polar... La plaza brillaba de personajes típicos de pueblito y los locales lucian orgullosos sus mejores trajes. Las alimañas sorprendían a dichos viajeros, colgados de todos los árboles de la plaza mayor. Iguanas, lagartos y perezosos, por doquier, si parecía estar el propio Cutini entre nosotros...
La señorita copiloto del "magical mistery tour" se arriesgaba a la pitonisia local: el plumífero y sabio Anastacio, que agarraba, primero el billete de 2 bolívares (el primero te lo regalo, el segundo te lo vendo) y luego retiraba, un sagrado secreto y futuro, escrito en una pequeña tarjeta que la ex-rubia guardaba para sus adentros... Alguien deslizó por allí, que confiaba, un porvenir rutero...


La fiesta tenía sus límites: Bugs Bunny abstenerce



Desde las 11 de la mañana hasta altas horas de la madrugada el desfile incesante de cajas y cajas de cerveza, hizo que conocieramos el verdadero espíritu venezolano, que tanto los aqueja y los pone melancólicos cuando están forzados a salir de su país: la rumba, la fiesta...


Alterados nuestros planes originales de partir hacia las preciosas playas venezolanas, debimos cambiar de rumbo ante un convite de esos que no se pueden ignorar: el último Encuentro Nacional Anual de VW en Venezuela en la ciudad de Cabimas, vecina de Maracaibo. Encima seríamos invitados internacionales de honor...faaaaa, tremenda mención. Es así que luego de consultar los mapas, nos iríamos casi recien llegados cerca de la frontera con Colombia para luego retomar y deshacer el camino hecho... Qué importa, no? La gasolina más barata del mundo invita a errar por las carreteras venezolanas... 1 tanque=one dólar... si es más barato beber gasolina que agua mineral... eso sí los efectos no son los deseados....



A karavanear se ha dicho.... Primera caravana internacional de "Amérika en Kombi". La "Clandestina" fue la fiel escudera se sus hermanitos menores durante un trayecto de 400 km. La caravana resultó demasiado cansadora y larga. Batimos récord: 12 hs para hacer el trayecto. Tal vez, comenzaríamos a entender, de aquí al futuro, que las distancias en América Latina, no se miden en km, sino que en tiempo....



Ellos. Pensantes. ¿No Future?


3. ¿París era una fiesta?


LLegados a Cabimas, nos ofrecieron una recepción con comida y más... cervezas.... para dar inaugurado el XXIV Encuentro Nacional de VW. Dos días donde se concentran los distintos clubes de todo el país para dar rienda suelta a su pasión por los enfriados por aire. Llegados desde todos lados la gente colmó el parque elegido para el evento, con piscina incluida. En esos dos días tuvimos la oportunidad de conocer a gran parte de la familia VW de Venezuela, que en un futuro, tanto nos ayudaría.



Club VW Maracay y VW Racing Valencia, dos de nuestros grandes amigos.



Nos permitieron montar un puesto para promocionar nuestro "sueño" y vender las artesanías hechas por nosotros y las "franelas" (léase remeras) artesanales de "Amérika en Kombi". Gracias al apoyo de todos, nos quedamos casi sin nada, ya que todos colaboraron, de una u otra forma para que podamos seguir nuestra vuelta a America Latina, de Argentina a México, ida y vuelta....



Amarillo, pero bien rojo, rojito... Escarabajo Socialista....



La Bilbioteca Infantil Andante siguió rodando y entre cuentos, historias y risas dispersamos un poco de fantasía por los rincones de Cabimas, sorprendiendo, una vez más, a niños y también, por qué no, a adultos, que se dejaban llevar por el maravilloso mundo de la ficción literaria...


4.-Día de la Resistencia Indígena...



Contactados e invitados por el Frente Nacional Francisco Miranda, luego de despedirnos de la familia VW, nos dirigimos hacia una comunidad indígena para conmemorar el 12 de octubre el día de la resistencia indígena. Entregamos unos cuantos libritos y nos dedicamos a jugar y leer con los niños para luego dusfrutar de un mediodía a todo folcklore autóctono.



La Yoma, es una comunidad de la etnia Wayuu, originarios de los Guajiros, comunidades indígenas que comparten la frontera Colombia-venezolana, en el territorio denominado Guajira. La comunidad resiste los embates culturales y pese a todo intentan hoy en día preservar su lengua originaria, como también sus costumbres. El gobierno socialista, dicen ellos, los están ayudando mucho, tanto en la preservación de una cultura y una lengua, como también en salud, vivienda y comida.



Los trabajos que realizan las mujeres son tejidos, abundan en colores y en figuras que remiten al universo natural que los rodeaba antiguamente. Una vida al contacto de la naturaleza y en respeto con ella. Fuimos invitados a saborear un exquisito chivo asado, que obviamente, estos dos muertos de hambre, devoraron con devoción casi canina... Carne asada!!!!!!!! gritaban al unísono... El espectáculo era revelado por las risas y carcajadas complices de los niños que los acompañaban en tremendo ritual....


Nos despedimos de los niños y los adultos agradeciendo habernos permitido entrar a su comunidad y justamente en un día tan especial, como ese. La marcha siguio y nos llevaría a la gran ciudad de Maracaibo para hacer noche y luego salir para la zona de la Península de Paraguana.





Nuestros queridos amigos del FNM, sección Cabimas.



Cruzando el famoso puente que lleva a uno a la infernal ciudad de Maracaibo. Como verán en la foto, queridos seguidores, ese sol, es un infierno. Marcaibo tiene el registro de ser la ciudad más calurosa de Venezuela. Estándo allí, llegamos a padecer unos 45º grados, pero nos contaban que la semana anterior había llegado a marcar unos 56º... ¡¡¡¡Marche un pollo al spiedo...!!!!!!



El profesor Alexis y su escarabajo, nos hospedó una noche para luego seguir camino.


5."Una rumbita se armó..."




Ella, sola, con su silueta, él, luminoso y esquivo nos devuelven una visión y una sensación de libertad que disfrutamos constantemente. Aunque no lo crean, estimados lectores, siempre volvemos al primer amor, ese que nos trajo desde tan lejos y que nos llevará más lejos, aún. Rodamos lento, la "Clandes" nos lleva hacia donde queremos (o eso creemos) y la música nos sumerge en un sueño... Vamos descubriendo poco a poco la fisonomía de este país y la geografía va mutando con ella. La gente también. Todo es descubrimiento, ganas de vivir, pura vida. Nosotros, bien distintos, también...




La carretera arde y cruzamos una de las zonas más ventosas del territorio, los llamados médanos de Coro, un parque Nacional con una gran extensión de dunas que se van fusionando con un paisaje desértico, mezclando arena, piedras, cáctus, y BURROS..... Siiiiiiiiii, señores, casi nos llevamos uno por delante, y eso que hay carteles que anuncian el inminente peligro de estos simpáticos analfabetos...



Llegamos a la ciudad de Coro, donde nos intercepta un escarabajo y terminamos almorzando en un taller de un miembro del Club VW Coro. La ciudad tiene un casco histórico, que es uno de los más antiguos de todo el país, lamentablemente las fotos se borraron, pero imagínense, callecitas empedradas, con casitas pequeñas pintadas todas de colores y de fondo....REGGEATONNN (fuck). En esa ciudad comenzó una de las grandes hazañas venezolanas.... En busca del tesoro: las pastillas de freno de nuestra querida compañera... La búsqueda resultó infructuosa. Vendrían días y semanas de piratas en búsqueda.


Oremos: Diego Armando estás en todos lados...


Postal "Amérika en Kombi": ¿Posan para la posteridad?



Llegamos a Punto Fijo, dentro de lo que se denomina la península de Paraguaná. Allí se encuentra la refinería de petróleo más grande de América, además de ser una de las zonas el "francas" del país. Eso hace que la mayoría de la gente que viene por estos lados lo haga para comprar tecnología. Uno se cruza en la carretera a grandes camionetas cargadas hasta la manija con heladeras, TV plasmas, freezers, etc. La ciudad no posee un gran atractivo turístico, salvo por algunas playas y el faro San Román. Pero pese a esto, la ciudad nos daría uno de los momentos donde mejor la pasamaos en Venezuela y la posibilidad de conocer a dos de las personas con más corazón del mundo...



Ellos son, parte de nuestra familia... Caty y Dani, dos de las personas más bellas que hemos conocido... y más rumberas!!!!!!!

Una vez más volvemos a ratificar aquello que todo el mundo nos pregunta: ¿Cuál es el lugar más lindo hasta ahora? a lo que siempre les contestamos que todos los países tienen lugares bonitos, pero a veces los lugares mas bonitos, no provienen de sus paisajes, sino que de su gente y así fue, pues...


Enterados de nuestra llegada a su ciudad, el Club VW Paraguaná no pierde el tiempo y nos organiza una "chorizeada" a lo argenta de bienvenida. Nada mejor, ese día los viajeros estamos de fiesta. Luego de una agónica eliminatoria, nuestra querida celeste y blanca saca a relucir su historia y le tira la camiseta a Uruguay, en la contienda denominada mediáticamente "La batalla de Montevideo" y todos a festejar... Eso es oficio, señores... Luego vendría una más de las tan ilustres frases maradonianas que tanto nos iluminan (y ya van...). "Asado y vino para todo el pueblo argentino..." Que tan lejos queda aquella noche triste en el amazonas con el 3-1 en las espaldas...



Cansado de tanto ocio y de eso de "viajar por el mundo..." el genio del volante sorprende a locales con su versión pampeana de las auténticas Cachapas venezolanas... Todo un hallazgo, si hasta tentaron comprar el pase de club...



6. La vuelta a la península o cómo andar dando tumbos por ahí...

Domingo. 9 de la mañana. Los miembros del club comienzan a llegar. El plan: dar la vuelta a la península en honor a nosotros. Unos 90 km de recorrido entre pueblitos pintorescos, salinas, lagunas, desierto, médanos, mar y playa. Infaltable: cada carro lleva su heladerita con muchas, pero muchas cervezas... La cuestión es divertirse dicen, no? El sol comienza a calentar bien desde temprano y así se inicia la segunda karavan internacional "Amérika en Kombi".




Nos paseamos por pueblitos pequeños, con sus iglesias coloridas y las infaltables calles de adoquines. Por momentos estamos detenidos en el tiempo y a cada parada le corresponde sus respectivas cervezas.
La salina "Las Cumaraguas" nos sorprende con su laguna, color rosada, por momentos y verde azufre por otros. A lo lejos se divisa los flamencos rosados... No, no, confundan, no es un cuento de Horacio Quiroga es el verdadero encanto de la naturaleza que nos rodea.





El trayecto se va transformando cada vez más agreste y tenemos la sensación de estar en la Patagonia argentina, allá por la ruta 1 que bordea el mar cerca de Viedma hacia Las Grutas. el ripio golpea en la "Clandestina" que se abre paso entre la arena y la tierra... si hasta parece un "rústico" como dicen por aquí. El mar se mezcla con los cáctus, creando una extrañeza singular. Ninguno podría pensar que estamos en el mar caribe... El contraste es extremo.




El cabo San Román es el extremo más septentrional de Venezuela. Algunos dicen, que desde allí, por las noches, se puede observar las luces de la paradisíaca Aruba, separada del continente por el majestuoso mar Caribe.


La postal Paraguanense junto a "Amérika en Kombi". No se pierda el calendario 2010, resérvelo ya, en su puesto de periódicos o kiosco amigo...

Nueva parada y más cervezas. A esta hora el sol justifica todo, que quema nuestra piel, junto al viento que hace lo suyo... Total, es domingo... y encima no hay fútbol...




¿El Malrboro man del subdesarrollo? ¿James Dean tercermundista o Alan Faena(do) versión panza de birra? Esos lentes oscuros ocultan ojos rojos y vidriosos... Pura vida y felicidad, amigos. La princesa, intacta.




La karavana prosigue y en un intento fallido de los escarabajos por encarar las dunas, los hermanos menores retroceden. ¿To beef or not to beef? La "Clandestina" una vez más saca a relucir sus dotes de guerrera y junto a los areneros del club se internan en las dunas junto al mar. El panorama es bellísimo. Las olas rompen en las rocas violentamente y el viento del desierto se escucha aullar. Las Dunas le dan el toque final. Y la protagonista de esta historia, luce radiante arriba de ese médano...

La escena parece ser salida de una peli de ciencia ficción postnuclear, pura desolación y tres areneros y una kombi andrajosa acelerando por estos profundos páramos.

El paseo finaliza en una playa hasta altas horas de la noche disfrutando de charlas y nuevos amigos...eso sí, rociados de abundante cerveza...





Los 32 octubres del piloto de esta nave de aventuras comenzaría con una mañana en playa desértica y paradisíaca, disfrutando de un sol radiante y una postal del caribe majestuosa... Así sí, que da gusto cumplir años, pensará más de uno, pero la lejanía también se siente y eso que se gana también se pierde...



Por la noche el ahora joven adulto, es sorprendido con una fiesta sorpresa con pizza italiana y todo y obviamente mucha cerveza... y con torta y todo!!!!


Los días pasan y después de una semana increíble, los pies comienzan a inquietarse y decididos a romper amarras nos lanzamos a la ruta nuevamente. Nos despedimos con nudos en la garganta y lágrimas contenidas de nuestros maravillososb amigos y familia Caty y Dani y de toda la gente de Paraguaná. El destino nos tendría preparado más y más sorpresas...


Pero para eso tendrán que esperar el próximo capítulo, que se llama "La argentinidad al palo o los vagabundos del dharma..." de esta pequeña crónica de vida que se da por llamar "Amérika en Kombi", mientras tanto recuerden que si nos quieren escribir pueden hacerlo a amerikaenkombi@gmail.com y si nos quieren ayudar con contactos en Amérika o de cualquier otra foma recuerden que están los teléfonos y demás datos de interés en la página.




PD. No dejen de soñar, ni aún despiertos... mientras tanto nosotros vamos lento, pero firmes de Argentina pa´México, Ida y Vuelta....


Abrazos y Besos Viajeros, muy chéveres...
desde la República Bolivariana de Venezuela...
Próxima Estación, ESPERANZA...




miércoles 21 de octubre de 2009

¡Feliz Cumple Viajero!


¡Felices 32 octubres compañero del alma!
Por muchos sueños mas...
Te amo


¡FELIZ CUMPLE MAR!

(regalo de Katy...)

martes 6 de octubre de 2009

Capítulo X: "Tristeza nao tem fim... Aló Venezuela...


¿Dónde nos quedamos?, es lo primero que me viene a la mente- Esa carretera la conozco, pienso. Por las noches los sueños de pueblos remotos, rutas transitadas e imaginadas, personas que existen en nuestros recuerdos y otras por conocer, calles y casas coloridas, aromas de mercados populares, son recurrentes. Lo transitado deja cicatrices, de esas que se exhiben con orgullo, tumberas, de haberla gozado, de estar ahi en el precipicio, siempre al borde a punto de caer, pero simpre con la obsesión de "cuántos días tiene una hora".
El tiempo esta vez nos devoró, y entre todo eso, los dos, y nuestra inseparable kombi, abstraídos retomamos el hilo de esta "crónica", de estos capítulos, que ya es vida, elección... y que se aventura entre el relato y la realidad a unos 3000 km de distancia o más y varias semanas de diferencia... El "peligro" de vivir sin horarios esclavos... Dicen que "hay caballos que mueren potro, sin galopar..." pero este no es el caso:


1- El llamado de la selva...


Ruta Manaos- Boa Vista (Brasil) El sol arrebata la kombi, el asfalto quema y el viento, brisa, ni se percibe por las ventanillas de nuestra leal compañera. Debemos darnos prisa ya que hasta las 18 hs. la ruta es transitable, luego por las noches se cierra el paso a cualquier vehículo. Este camino cruza uno de los más grandes territorios del Amazonas habitados por comunidades originarias. Lamentablemente "el hombre blanco" no respeta a ellas y esto se traduce en incontables accidentes que se llevaron las vidas de estas poblaciones que nada tiene que ver con esa "civilización" que atropella con sus avances...



La intención de estos viajeros es tomar contacto con la comunidad Atroari. Los letreros indican "no parar", "no tomar fotografías", "número de teléfono S.O.S", etc. El contacto es imposible. los buracos, cráteres, de la ruta hacen que nuestro paso sea lento y cauteloso. La noche nos atrapa y comienza a llover. Estamos dentro del espacio "Terra Indígena" y no podemos parar, peor aún: el limpiaparabrisas no funciona. Sacando la cabeza por la ventanilla, intentamos seguir adelante, entre truenos y relámpagos. El agua nos empapa y mas que pensando "estamos vivo, que linda la naturaleza, que experiencia...", puteamos una y mil veces al unísono... "La puta madre que los parió..." (Bien argento)
Tal vez una vez más el relato aquí se presente como inverosímil o "ficcional", pero el viaje y nuestros dioses nos vuelven a sorprender con su gratitud: una casa indígena al costado de la ruta se vislumbra y una familia sorprendida nos saluda. Frenamos y muy amablemete les explicamos y les contamos, pidiendo disculpas, de nuestros inconvenientes. Resultado: somos invitados a su casa para descansar y salir temprano a la mañana. Estamos allí, en el corazón del Amazonas y una vez más todo nos sorprende, nos dejamos llevar por los acontecimientos y las cosas suceden para bien. Dormimos en hamacas bajo un techo sobrecogedor que deja escuchar el sonido de las gotas retumbando en el cuarto. Los relámpagos iluminan el ambiente. Debajo, en el piso de tierra, un gallo se pasea y a lo lejos se escucha un llanto de un niño... y el llamado de la selva...



Despertamos con las primeras luces y el cacareo estridente de nuestro compañero de cuarto. Nos ofrecen un autentico desayuno indígena. Luego de despedidas y abrazos sinceros, sin una lengua en común, somos bendecidos por esta familia que nos agradece (creemos entender) por compartir su casa... La ruta prosigue entre pozos, y el paso es lento pero bello, animales que se cruzan, sonido de pájaros exóticos y monos que juegan en los árboles. Los pensamientos vuelan más rápido que la kombi (sí ya sabemos que eso no es tan dificil...) 100 km y ahí está esa línea imaginaria que tanto estudiabamos de chico en la escuela...

2- "¿En la mitad del mundo...?, preguntó Mafalda...."

Quien dijo que las líneas son imaginarias... Ahí estamos y junto a ella nuestra querida e intrépida "Clandestina", que sin ella no seríamos nada. El norte se nos empieza a venir encima. Estamos en la línea del Ecuador, el paralelo cero. Aquí comienza el otro hemisferio. Comenzamos a dejar nuestro sur, pero siempre pensando en él. Nuestros compañeros de viaje se salen de la vaina para colarse en el retrato con futuro de postal. Ya sabemos de egos y de estrellatos, tal es así que nuestra vieja vw les impide a Bob Esponja, El Gato con botas y Perico, participar de la instantánea...



El futuro es incierto y el pasado perenne. La certeza de dejar nuestro segundo hogar se hace cada vez más real ante los km que avanzan. La geografía comienza a mutar dejando atrás Boa Vista, ciudad de "garimpeiros", antiguamente, afiebrados por el oro. La selva cambia por montañas y el calor comienza a disminuir.


3- "Tristeza nao tem fim..."

Ahí cerquita del otro lado, susurra ella... líneas, fronteras, aduanas, todo comienza a ser tan nuestro... La kombi, fiel a su nombre, intenta, colarse... naturaleza clandestina, le dicen... sin papeles no hay seguro, comenta el otro... a un pasito Venezuela nuestro 4to. país y nuevamente miramos hacia atrás y un poco de tristeza nos invade...



Brasil: nada más y nada menos que 12 000 km recorridos, 4 meses en sus tierras, 18 estados visitados, infinidad de diversidades culturales, un idioma más aprendido, muchos amigos, un mapa casi tan grande como nuestra altura...


Brasil... pronto, muy pronto nos volveremos a ver... 2014 seguro...!!! Vá, si las eliminatorias no son fatales...

4- "Aló Venezuela..."


"Bienvenidos a Venezuela", nos dice una señorita sonriendo. Así da gusto cruzar fronteras, pensamos para nosotros. El trámite se demora ya que es obligatorio sacar un seguro de responsabilidad civil para la kombi. Después de averiguaciones y demás, nos sugieren que vayamos hasta Santa Elena del Uairén para contratar uno. Los agentes aduaneros, ya toman confianza y comienzan las cargadas por el presente futbolístico de la celeste y blanca... antes las preguntas de rigor: "¿Qué coño hacen acá? ¿Manejando "esto" vienen desde Argentina?" A esta altura ya nos turnamos para contar el cuentito... Tal es su emoción que olvidan revisar la kombi...



Nos dejan entrar al territorio Bolivariano. Las imágenes comienzan a sucederse: coches americanos antiguos, bien grandes, propaganda revolucionaria, mucho despliegue militar, colectivos muy coloridos y destartalados... Mucha música en el ambiente y un paisaje bien distinto al brasilero. Todo es nuevo y los ojos lo quieren capturar todo. Nada se pierde. Las primeras impresiones son las que quedan latentes. Perdurarán en el tiempo.
Santa Elena es una ciudad pueblo fronteriza, de esas que viven del intercambio y del comercio rápido. No da para quedarse mucho. Conseguimos un seguro (bastante caro) y desandamos los 30 km hacia la aduana. Papeleo y burocracia, palo y a la bolsa y a andar por Venezuela...



El atardecer estaba próximo. Nuevo país y, acostumbrados a Brasil a dormir en playas, qué hacer ahora... Compramos comida para cocinar y cargamos gasolina y aquí nuestra primera emoción. Tanque lleno, ni siquiera 1 dólar... los saltos de alegría sorprendieron al empleado que junto a otros no paraban de reírse... "Por fin- rugía la clandestina-, ya no más andar con la rayita en reserva!!!" Esto sí que es un país socialista...
Tomamos la carretera sin saber adónde ir, sin mapas aún, sólo guiados por el impulso y por el placer de transitar un nuevo territorio. El camino bordeado por montañas y ríos nos devolvía una imagen de campiña. A lo lejos nubes presagiaban una inminete tormenta, sin embargo la puesta de sol se coló por nuestras pupilas entre praderas verdes y el sonido de Radio Nacional de Venezuela (AM) pasando Manu Chao y solidarizandose con el pueblo de Honduras... Increíble.
Cayendo la noche encontramos un acceso a un campamento de guardaparques perteneciente a Jaspe. Paramos la kombi en el estacionamiento y ahí dormimos. En nuestra primera noche en Venezuela el cielo estrellado se nos cayó encima...

"Mañanas campestres": despertados por un sol abrasador nos dirigimos a la Quebrada de Jaspe. Una caída de agua, formada bajo un fondo de Jaspe, piedra muy valiosa, que antiguamente era extraída, cuando aún la presencia de los guardaparques era inexistente. Luego de varios días disfrutamos de un baño natural, con jabón ecológico cedido por, a esa altura, nuestra amiga guardaparques. Luego llegaron los turistas y la kombi se llevó todo el estrellato...




La Gran Sabana:
Montados en las serpientes de asfalto y dominados por grandes extensiones de cerros y ríos, recorrimos la Gran Sabana, disfrutando del paisaje. "Estamos en Venezuela", pensamos intimamente. No es poca cosa.




El Parque Nacional Canaima es una de las extensiones más grandes del país formadas por saltos, tepuys y grandes ríos. Es una de las zonas más turísticas de la República Bolivariana. No paramos de cruzarnos con coches que en sus parabrisas traseros inscriben leyendas del tipo "De Maturín pa´ la Sabana..." "De luna de miel, recién estrenada..." Todos se acercan a preguntar y el trato es muy caluroso. Entre tantas cosas recibimos invitaciones a lugares para un futuro.


Nos deslizamos por gran parte del parque nacional durante todo el día. Su extensión es casi de 200 km y esta ocupada en su mayoría por distintas comunidades indígenas que mantienen la vida natural y la cultura de sus ancestros. La reserva Yuruani, con su tepuy, salto Kauchik, salto Kama, Salto Karuay. Intentamos averiguar para ir al salto mas alto del mundo, el Salto del Angel, pero nos fue imposible. Sólo se accede en avioneta y los costos son elevadísimos para los bolsillos flacos de los tripulantes de "Amérika en Kombi".



Nuestro interés más grande era llevar la biblioteca infantil andante a las comunidades indígenas. Dirigiéndonos hasta el último campamento, Akopan, encontramos las oficinas de Imparques. Nuestra intención era pasar la noche y acampar cerca del río. Prender un fuego. y contemplar las estrellas, mientras una carne se asara... para hacer contacto a la mañana con las comunidades. No fue posible la petición, pero una de cal, una de arena, conocimos a Fernando, un jefe, maestro comunal de una de las tantas comunidades indígenas, que trabajaba junto a su esposa en una escuelita muy retirada a unos 60 km de distancia de la carretera principal asfaltada, troncal 10 (como aqui las llaman). "Ustedes serán bienvenidos en nuestra comunidad, nos encantaría q nos visite su biblioteca... pero el camino está muy malo, sólo entran rústicos..." Nos miramos, miramos a la kombi, y como si nos estuviese haciendo un guiño respondidos emocionados "Vamos..." la aventura nos llamaba una vez más... y quien te quita lo bailao...

5- Cerca de la realidad...

La noche se cerró y los 60 km se convirtieron en más de 2 hs. de manejo. La "clandestina" ladeaba los pozos y quebradas y, encima, unos lejanos relámpagos amenazaban nuestro presente. Piedras y más piedras y caminos quebrados por el paso de algún río. Nuevamente el destino tenía más sorpresas para entregarnos. La luz alta dejó de funcionar y unas pequeñas gotas comenzaban a caer. "De nuevo a mojar mi larga cabellera..." pensaba para mis adentros. Cabeza afuera y galopando el terreno, Fernando nos daba ánimo desde atrás y nos indicaba el "mejor" camino... "Falta poco" , nos decía... A esta altura cualquier cosa nos conformaba.




Dicen que existe el premio a la constancia y perseverancia... Cruzamos ríos, elevamos plegarias, nos devoraron los insectos, rompimos nuevamente el portaequipaje y demás, pero habíamos llegado. La reserva está ubicada a unos 30 minutos del gran Salto del Aponwao, cuyo río homónimo, rodea a la comunidad y sirve de sustento para pescar, lavar ropa y bañarse.



La comunidad está formada por 25 casas de familias que se nuclean de forma rectangular, dejando libre el espacio del medio para sus festividades y para que los niños tengan su lugar para jugar. Los días transcurrieron y justo coincidió nuestra visita con la inaguración del ciclo lectivo 2009-2010. Ayudamos a limpiar y ordenar la escuelita, que había sido construida con recursos genuinos de la comunidad, cansados de esperar favores gubernamentales. La mayoría de los nativos de la comunidad trabaja directa o indirectamente del turismo, ya sea como guías o vendiendo sus artesanías.



Los días los alternábamos con paseos y caminatas a cerros, ríos y saltos y por las tardes nos dedicábamos a jugar y leer con todos los niños de la comunidad. Las caras de felicidad y la atención con la cual se metían en cada texto nos hacía volver a creer en la "palabra", a creer en la ilusión de un niño al viajar en su imaginación con un cuento. Textos de la literatura universal que parecían, suponían, un conocimiento eran, para ellos, una novedad...




Convivimos durante una semana con sus nativos. Comprendiendo su historia, su cultura, su realidad, nos acercábamos, también, más nosotros. Contemplar una tormenta, bañarse desnudos en un río sin ningún tabú ante otras personas, comer alimentos aprovechados de la naturaleza nos transformaba día a día. La hospitalidad de cada familia y de los niños hacía mella en nuestros sentimientos y nos dificultaba la partida. La simpleza en su forma de vida nos gustaba cada vez más. ¿Cerca de la realidad?, pensábamos...



En ese pequeño, pero intenso tiempo aprendimos algunas palabras, de su dialecto, Arekuna, conociendo más a fondo el pasado de esta gran extensión de territorio dominada antiguamente por tres etnias muy unidas: Kamaracoto, Taurepan y Arekuna. Las diferencias ante el avance de la "civilización" representaron para ellas un gran quiebre y una discusión hasta la actualidad sobre la posición tomada ante la preservación de ciertos valores culturales... En la escuela, a los niños se les enseña, aún, en su dialecto pero también, en español.



Gracias a Fernando y a su familia, pudimos ser parte aunque sea por un tiempo de la comunidad Liwo-Riwo (nombre de un indígena nativo). Lamentablemente la ida se hizo realidad y aprovechando un día de sol que secara los caminos, la truope se lanzó a viajar nuevamente. El movimiento es nuestro leid motiv. Con la luz del día, no podíamos creer el camino que habíamos hecho. Nuevamente, las cosas suceden por algo y tal vez si no hubiese sido de noche no nos hubieramos animado a seguir... pero eso ya es historia vieja, queridos amigos y fanáticos lectores...
Devueltos a la velocidad de las cosas manejamos mucho y dormimos en un pueblito de mineros llamado "El dorado", muy famoso, el y otros por su peligrosidad. Por suerte conseguimos un camping a orillas de un río, cuyo dueño era un suizo que nos permitio acampar a cambio de que le narráramos nuestras peripecias... "Con mucho gusto señor, de eso vivimos..."



Luego vendría "El Callao" y el primer seguidor por internet de "Amerika en kombi": Leonardo, "el morocho", Fernandez. Un amigo que sin conocernos nos brindó un almuerzo junto a su familia y nos compró unas remeras (franelas en Venezuela) que nos permitió seguir para adelante... Gracias Totales...

6- "Apocalipsis Now total..."


Andando mucho y sin darnos cuenta dejamos atrás el famoso Rio Orinoco. Devoramos km con el ansía de llegar al mar Caribe. Las carreteras hacían de nuestro paso, una tortuga. Pendientes, curvas, contracurvas, precipicios, todo rodeado de montañas y pequeños pueblitos con puestos de control policial y militar... pasando ciudades grandes de Largo, Upata, Ciudad Guyana, San Felix, Maturín, se nos hizo de noche entre montañas y rutas peligrosas... Buscando donde acampar con la kombi, todo el mundo nos aconsejaba que era una zona muy peligrosa. Emulando al gran Roberto Gomez Bolaño, nos preguntábamos "¿y ahora quién podrá ayudarnos...?"... Como siempre, vestido de rojo y , en este caso, de blanco, apareció los BOMBEROS !!! Segundo hogar de todos los vagamundos... Algún día tendremos que escribir una guía en homenajes a ellos, entre todos, al mejor estilo "Lonley Planet" entre todos los viajeros de Amérika...



Esa noche entre arepas convidadas y una refrescante ducha, el jefe de bomberos nos contó el porqué de tanto militar: zona utilizada por los carteles de droga para moverla de un lado al otro y lanzarla desde avionetas. Esa noche el ruido de un helicóptero retumbando en nuestra habitación de la kombi, me hizo soñar con el Coronel Kurtz y la canción de The Doors, "The end"...

Parque Nacional Mochima:

Y el mar llegó. El Caribe, esa palabra que simbolizaba en nosotros mares transparentes, turquezas, arena impalpable, calores fuertes y palmeras de ensueño... estaba ahí.



Recorrimos la península de Paria e hicimos noche en un parque recreativo vacacional, aprovechando el domingo para vender algunas artesanías. El Parque Nacional Mochima es un parque que básicamente está comprendido por el mar caribe y por distintas playas e islitas con lugares exclusivos. Sus aguas transparentes obligan a uno a olvidarse de todo y a disfrutar. Acampando por esas zonas llegamos a Playa Colorada, donde conocimos a una pareja que nos brindaría en un futuro, hospedaje en la gran ciudad de Caracas.




Pasando de largo Puerto La Cruz, con sus urbanizaciones cerradas de chalets elegantes con canales de agua para los yates y sus tremendos embotellamientos de horas pico (cola, lo llaman en Venezuela) intentamos llegar a Isla Margarita: resultado imposible. El ferry para cruzar la kombi era bastante caro y encima no había pasajes hasta 3 días ya que se estaba celebrando la Convención de presidentes de America del Sur y de Africa... Lástima era una buena oportunidad para trabajar y de paso disfrutar...
Esa noche volvimos a nuestras viejas costumbres: dormimos al costado de un puesto de un peaje. Los camiones aterciopelaron nuestro sueño...sshhhhh shhhhhhhh

7- "Tras el sueño Bolivariano..."


¿Qué hace que en un derrotero se crucen personas que de otra forma no se podrían conocer cuando 5 minutos antes uno estaba sin saber donde ir, ni que hacer? Eso es el viaje mismo y así nos sucede a menudo, crean o no, manejando por la ruta a unos 200 km de Caracas, decidimos parar despues de días de arroz y fideos ante un letrero que nos prometía y aseguraba tener las mejores "cachapas" de Venezuela... Tanto nos habían hablado y nuestros estómagos pedían a gritos un impasse que decidimos tentar suerte y rebajar nuestros bolsillos con un almuerzo típico de ruta...


"Perdón, ¿ustedes vienen desde Argentina manejando?...." Nos miramos y sin reaccionar éramos invitados a comer junto a Karina y Rafael. Fueron las mejores cachapas de Venezuela seguro... Entre charla y charla, Rafa tenía una posada frente al mar que todavía estaba construyendo. A disfrutar se ha dicho... Boca de Uchire: de un lado el mar y del otro la laguna de Uchire rodeada de grandes montañas, donde cada año emigran aves de las mas exóticas para aparearse... Gracias a ellos vivimos dos días de lujo, siendo los primeros "turistas" en inaugurar la posada...




La historia de Rafael también valía la pena: estudiante de diseño que un día aburrido ante el televisor escuchaba en una de sus tantas incursiones a Chavez, se le ocurrio, porqué no, hacer unas "comiquitas" (como se llama en Venezuela a las historietas) explicando la Constitución Nacional: resultado: gran éxito, hoy se da en las escuelas y se distribuye gratis en varios lugares estatales y además es record guiness... El sueño no termina ahí: rafael necesita sentirse útil, colaborar con la formación de su pueblo...Escribe y crea una "comiquita"acerca de la vida de Simón Bolivar. Exito y consecuente acercamiento al cénit bolivariano...
Pienso en su historia y creo que también es la historia de un SUEÑO... Una vez mas la vida o el destino tiene esas vueltas...



8- "Rafa, el pescador..."


Parque Nacional Laguna de Tacarigua: dando vueltas por el mar, buscando la laguna, llegamos hasta un pueblito totalmente enfiestado: es la fiesta de Nuestra Señora de las Mercedes, patrona del pueblo. Todo el mundo bebe, baila y se divierte. Grupos musicales locales y de música mexicana alegran la plaza. Unos ancianos tomados de los brazos, danzan como si fuesen aquellos años de juventud. Nos adaptamos a los lugares, estirpe camaleónica, se dice. Meta pechito miguel y a rumbear... Conocemos a Rafa, el pescador, que nos invita a beber con su familia toda la noche. Nos invitan a su casa y dormimos en la kombi, junto a un río que desemboca en el mar.
A la mañana nos damos cuenta que estamos rodeados de yacarés, ya que Rafa tiene una distribuidora de pescados y desecha los podridos al río del Parque Nacional. Rafa ríe de nuestras caras... Cocodrilo que duerme, termina en cartera, dicen...



Gente y amigos, nos vamos acercando al final y con ello nos vamos acercando a Caracas, la gran urbe, cuna de la revolución chavista... Para la próxima intentaremos ponernos al día, entre la realidad y el relato: nos queda Caracas, Maracay, Maracaibo y la peninsula de Paraguana...


Les dejamos unos de los tantos murales que nos vamos encontrando y que con sus contradicciones nos va guiando hacia el deseo bolivariano de " una nación culta, es una nación libre..."

Abrazos y Besos Viajeros, muy chéveres...
desde la República Bolivariana de Venezuela...
Próxima Estacion, ESPERANZA....


PD. Como siempre queridos amigos y seguidores, les dejamos de "yapa" una pequeña obra maestra del gran poeta, juglar, cantautor, vagabundo de los mares Miguel Abuelo... un soñador... alegra y llena nuestras mañanas en la ruta:


Buen día, día. Día, buen día.
Buen día, perro, mujer buen día.
Arbol buen día, señor buen día.
Buen día, hijo, hermano buen día.
Buen día, dia. día, buen día.
Soy todos tus olvidos
y de todos tus olvidos
aparece mi alimento.

Aqui tu libertad,
aqui tu intención
apelmazada de ser pájaro.
Aqui la piedra de tu risa.
Aqui... mi boca arriba y gritando
Buen día, a todo lo que pasa.
Yo soy el que da rota de tu paso olvidado.
Aquel que te camina,
descalzo entre tus pasos.
Nada sé, no. Nada sé...

Buen día, día. día, buen día.
Buen día, sol, soles buen día.
Tontos buen día, señora buen día.
Buen día, aire, luna buen día.
Aqui tu libertad,
aqui tu intención apelmazada de ser pájaro.
Aqui la piedra de tu risa,
aqui mi boca arriba gritando: Buen día,
a todo lo que pasa.

Juntos cavaremos hasta la superficie de mi tierra.
Tu dolor es amor transformándose en mundo
y una caja es mi cuerpo donde el dolor no cesa.
Adentro mío;
Escarba hoy en tu mano tratando de
ubicarte en la cima.
Embelesate ahora que estas vivo.
Este mundo era ya una loqueria.
Vamos...adelante.
Llevaras todo junto,
llanura y vegetal entrelazado.
Agua sobre fuego y fuego bajo tierra.
Sé bien que tus coros se pondrán
contentos.

Vamos...adelante.
Que suba lo que crece.
Lo que se fue se vaya.
Aqui voy yo.
El que río y río
bajo y sobre las vertientes.
Aqui voy yo,
el que tentó al amigo.
Oíd, oíd, que hermoso ría que suena en tí
llamando, humano, humano, humano...

El pensamiento corre,
el cuerpo baila.
Los ojos iluminan.
La voz llega y escapa.
Por que trastocar la lozanía
que hay en tu alma?
Ah! La estridente coraza.
Oh! La enfrascadora jornada.
Brindo contigo, Holderlin.
Por lo gratis, al bendición etérea.
Y oíganse las manos serviciales.
La tares del amor,
creativo y fraternal.

Buen día, remanso, tempestad buen día.
Buen día, ruta, muerte buen día.
Buen día, día.
Ey! Y si hubieras contraido
compromiso con la muerte?
Y si hubieras muerto acaso?
Peleando o creyendo.
O intentando escaleras para atrapar las
espaldas del cielo?
Hubieras llevado gloria hacia allá
(hacia desde donde ya no se vuelve)
Pero también, hubieras dejado fábula,
utopía y polvo
entre mis cofrades mortales.

Pobre eres si no llevas repletas las arcas
de tu corazón.
Idiota perdido aquel que no se reconozca en un
odio insensato.
Que imbécil no verá su pasión mas
desjuiciada.
Y que clase de rico será
quien no lleve todo junto y en un solo puño
la psiquis y el latido de su pueblo.

Buen día, dia. día buen día.
Buen día estrella, humildes buen día.
Buen día cerca, lejos buen día.
Buen día, buenos locos buen día.
Buen día, mañana. Traición buen día.
Del ultimo sueño vengo,
del ultimo sueño soñado.
Han caído cortezas de mí.
Imperios han venido y desaparecido.
He comido el pan de la locura.
He sido cuerpos de otros cuerpos
y me he despertado en fiestas y caídas.

He sido celoso como mi ángel guardián
y paciente como las arañas.
Tanto he dormido en el azul barro del
invierno como he vuelto desde la blanca luz
de los ciegos del mundo desierto
entre cactus, reptiles y minerales.
Buen día, dia. día, buen día.
Mi joven realidad ya no se busca
en los reflejos de un espejo astillado.
No quiero ser un barco anclado
sobre un río tormentoso.

¡He venido a mover y darle
marcha a la fanfarria!
me fecunda la música que tonifica
el cura.
Los poetas me acusan de deber ser
valiente.
Las artes para siempre,
las musas sin cadenas.
Huelo, como vino, juego.
Me recuesto cara al cielo.
y mi reposo goza en la paz de cada origen.

Buen día, dia.
Adiós barcos anclados sobre torrentosas aguas.
Adiós espejos astillados.
No nosotros, regocijo del rocío
sobre narices esplendidas.
No, no, no,
no nosotros
elásticos elebradores de deseos.
Buen día, dia.
Buen día, futuro venturoso.